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ABC MARTES 21 2 2006 67 FIRMAS EN ABC CARLOS MURCIANO ESCRITOR publica, y parece haber entrado con buen pie en el ámbito de la narrativa, dada su resonancia, Claro que, conclusa su lectura, dan ganas de subtitularla, a modo de un antiguo folletín, La desgraciada vida de la desventurada María Anna Walburga Ignatia Mozart que tal es el nombre con el que fuera bautizada, a raíz de su nacimiento el 30 de julio de 1751. Porque quien, con cinco años, era ya una niña prodigio, intérprete habilísima- una divinidad primitiva parecía habitar en ella calificada por su padre, Leopoldo Mozart, de excepcional al nacer Wolfgang en 1756 y revelar tempranísimamente sus dotes de intérprete y de compositor, fue relegada a un segundo plano por su propio padre, quien interrumpió su formación musical, le prohibió que tocara el violín y que compusiera, cosas ambas que hacía muy bien, por ser ocupaciones impropias de una mujer de su tiempo. Convertida así en una niña extraña, introvertida, muda y más tarde en una joven malhumorada y pesimista amarga y, en ocasiones, inexplicablemente maleducada, se vio obligada a dar clases de piano, para sufragar los gastos del viaje a Italia de su padre y su hermano. Frustrada, verá cómo fracasa su relación amorosa con el Mayor D Ippold, y aún con Wolfgang, con quien había mantenido lazos fraternales estrechísimos. A partir de su boda con el barón Von Berchtold zu Sonnenburg, su vida debió de discurrir por cauces más gratos, pero Rita Charbonnier no se detiene en tal período. Eso sí, no olvida aclarar que esta es una obra de ficción aunque los personajes y sucesos que la animan existieron un día. Las dificultades que una mujer encontró en esa época- -incluso antes y después- -para dedicarse a la composición, fueron muchas, fruto de unos esquemas sociales que tardaron en superarse. Pero hay nombres ilustres, como el de la remota (siglo XII) Hildegard de Bingen- ¿la primera compositora? y, por acercarnos al XVIII de los Mozart, Camilla de Rossi, Anna Bon o Mariana Martínez, la pequeña española como la llamaba Haydn, su amigo y protector. Pero también en el XIX seguirían los problemas. A sus veinte años, es decir, hacia 1839, Clara Schumann anotaba en su diario: Antes creía tener talento creativo, pero he abandonado la idea: una mujer no debe desear componer y cuando Ethel Smith, aún más avanzado ese siglo, hizo saber a su padre su intención de ser compositora, este le confesó que antes prefería verla enterrada. El caso de Fanny Mendelssohn recuerda, en cierto sentido, al de Nannerl, con un hermano genial desde su arranque. Pero de todas ellas, como de Louise Ferranc o Pauline García Viardot, por continuar en el XIX, nos quedan muestras de su música. De María Anna Mozart, no. Esa única partitura suya que el viento arrebata de las manos del italiano Bencini, y que Rita Charbonnier, efectista, lleva hasta el monumento de Wolfgang y la detiene un instante sobre el bronce de su rostro, acaba desapareciendo cielo arriba. Como un ave de trágico- ¿o superior? -destino. A LA SOMBRA DE MOZART Las dificultades que una mujer encontró para dedicarse a la composición fueron fruto de los esquemas sociales... y Soler (1754- 1806) dos de Arriaga (1806- 1826) uno de Homs y de Pittaluga (nacidos ambos en 1906) Pero, dicho queda, Mozart los eclipsa o, al menos, los vela, desvae su brillor. Lo contrario de lo que hace con su hermana Nannerl, a la cual, y es justo, saca del olvido, de la mano de Rita Charbonnier, cuya novela La sorella di Mozart acaba de verter a nuestra lengua, para Edhasa, M Eleanor Gorga, con el título de Nannerl, la hermana de Mozart Charbonnier, actriz, pianista, cantante, guionista de televisión y periodista, es autora del guión de la obra Nannerl que un director austriaco va a llevar a la gran pantalla. La sorella di Mozart es la primera novela que L A celebración en este 2006 de los doscientos cincuenta años del nacimiento de Mozart, ha venido a eclipsar otras celebraciones que, también al hilo de unas fechas redondas, reclaman lugar y eco. Digo, por ejemplo, los ciento cincuenta años de la muerte de Robert Schumann (1810- 1856) los cien del nacimiento de Dmitri Shostakovich (1906- 1975) Pero hay muchos más, y uno se atrevería a apuntarlos como en voz baja, para no exasperar a los anticentenaristas que no ven la nece- sidad de aguardar una fecha determinada para memorar a una figura importante, pero que sin apoyarse en ella rara vez lo hacen. Ese 1881 que tan grandes nombres alumbrara (Fleming, Picasso, Juan Ramón, Zweig... lo hizo también en el campo de la música (Bartok, Enescu, Miasskowsky... si bien se llevara a otros (Mussorgsky, Vieuxtemps... Contamos hasta hoy: ciento veinticinco años. Cifra en verdad no tan propicia como la que este 2006 brinda a los españoles: dos siglos de Martín JOSÉ SEIJAS ESCRITOR LA CARICATURA EUROPEA L problema no son las caricaturas de Mahoma. El problema, nuestro problema del que aquéllas no son más que una consecuencia, es la caricatura en que se ha convertido la Unión Europea. En poco mas de dos generaciones hemos destruido veinte siglos de Historia. En un abrir y cerrar de ojos, hemos pasado de una cultura basada en unos valores universales, motivo de orgullo, de envidia y de respeto ante el mundo, a un zurcido de culturetas sin otro hilo conductor que el del euro, conducto necesario para reanudar el camino detenido durante la segunda guerra mundial, pero insuficiente para mantener el paso al ritmo adecuado y mucho menos para mantener la esperanza de alcanzar la meta. Con la torpeza de todos- -gobernantes y gobernados- -hundimos el barco dos veces consecutivas y si aún nos han quedado fuerzas para reflotarlo por tercera vez después de ímprobos esfuerzos, la nave ya no es la misma. Los elementos han corroído al casco, el motor ha perdido potencia y de la tripulación sólo destaca su incompetencia. Inglaterra pese a que Shakespeare dejó bien claro lo del to be or not to be sigue manteniendo una pata en el Continente y la otra fuera de él. Sigue actuando como el perro del hortelano. Francia, ¡oh, la, la! está agotando los últimos efluvios de la grandeur Contemplada la nación desde lejos, se ve la misma fachada de antaño, pero cuando se penetra en el interior, se encuentra lo que se encuentra. A Alemania, los árboles le impiden ver el bosque y por otra parte, ya tiene bastante con tratar de impedir que lo repetido E se vuelva a repetir. Italia, nada más y nada menos que la patria de César, se ha dejado seducir por el hechicero de la tribu, que autoproclamándose cavalliere, se pavonea por aquí y por allá. España, siempre tan igual y tan diferente, ha elegido la utopía roja para alcanzar la paz perpetua. Curiosa receta para un país que ha sufrido la guerra civil en sus carnes. El resto de los países de la Unión Europea son caricaturas de la caricatura. Pugnan por encaramarse al carro del dinero y ahí termina su amor a Europa. A tal situación hay que añadir esas oleadas de árabes que huyendo del hambre y la miseria, buscan refugio en suelo europeo, sembrando el continente de islotes cada vez mayores poblados por personas que ni por religión ni por cultura, se integrarán jamás en nuestra vida y que a lo más que llegarán en el mejor de los casos es a someterse a regañadientes a nuestras leyes, pero que si se produjese un enfrentamiento árabe- cristiano, nadie será tan tonto como para dudar de qué lado se pondrían. Las caricaturas de Mahoma pueden ser consideradas de mal gusto, pueden ser censuradas, pueden ser incluso vituperadas, pero lo que no pueden bajo ningún concepto entre pueblos civilizados es convertirse en causa del asesinato de un solo hombre porque estoy seguro que el fin último tanto de Jesús como de Mahoma, es hacer reinar la justicia entre los mortales, sean árabes o cristianos y además bajando de lo celeste a lo terrestre porque entre seres civilizados, tanto la razón como la justicia exigen que el castigo debe ser adecuado a la pena. Pero en este caso, como otros en el pasado, las citadas caricaturas no son más que la coartada para justificar la vesania de unos dictadores que para satisfacer su ambición de poder, no dudan en manipular en su exclusivo provecho, el odio, el fanatismo y la ignorancia en los que vienen manteniendo a sus pueblos durante generaciones y como nada nuevo hay bajo el sol, como nos dice la Biblia, si un rey cristiano consideró que París bien valía una misa, por qué en la actualidad un dictador árabe no puede pensar y algo más que pensar que un arma nuclear bien vale aprovecharse de Mahoma. En un mundo regido por la mentira y el engaño, decir la verdad es el único procedimiento para salir del desorden en que estamos metidos y recobrar la sensatez y la cordura. La culpa de esa desatada violencia de las fuerzas del Averno, nada o casi nada tiene que ver con unas inofensivas caricaturas. El mal proviene de los malvados que han abusado de las mismas para de forma sesgada y torticera, desviar y ocultar el verdadero peligro que no es otro que el dominio de las armas nucleares, armas que si caen en manos de sujetos como el presidente del Irán, ya sabemos lo que nos espera, empezando por Israel, siguiendo por Europa y terminando por Estados Unidos. Vigilar, neutralizar y anular esas armas no es un reto para Occidente. Es la diferencia entre la vida y la muerte. Una política de paños calientes, una política de sumisión como la que se viene haciendo estos días, una política del sálvese el que pueda, sólo conduce a envalentonar al enemigo y a hacerlo más peligroso. Lo que necesitamos sin dilación, es una política firme y sólida, una política del saber ser y el saber estar, trazada y realizada por Europa de común acuerdo con los Estados Unidos, aliado al que debemos tantos favores, al que seguimos teniendo la gran suerte de contar con él y al que a decir verdad, no nos lo merecemos.