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18 Nacional MARTES 21 2 2006 ABC DISIDENCIA EN PALAMÓS uchas de las veces que me han preguntado por el valor de la libertad y la disidencia frente al terrorismo, he pensado que en ese interés faltaba otra parcela de la disidencia: la que cuesta ejercitar frente al nacionalismo. Algunos me dirán que no son comparables, que en la primera uno arriesga su vida y en la segunda se limita a discrepar de una opción política. Sí, pero resulta que los efectos sociales para el discrepante son los mismos, el rechazo y el aislamiento. Así ha sido en el País Vasco y así comprobamos cada día que es allí donde no hay terrorismo pero sí nacionalismo, Cataluña. El problema de esos EDURNE concejales del PP que se URIARTE negaron la semana pasada a recoger firmas para el referéndum o el de los empresarios del Círculo Ecuestre que reprocharon a Rajoy la crispación es exactamente ése, el de las dificultades de la disidencia. El concejal popular Joan Fontanet lo ha explicado con rotunda claridad: Ellos están en Madrid, y yo, en Palamós. Ellos hacen política en España y yo la hago en mi pueblo Te entiendo, Joan. Yo también conozco perfectamente la diferencia; es la que existe entre ponerse en una mesa con una banderita nacional en la plaza Colón en Madrid o ponerse en la de mi pueblo. Lo primero lo hace cualquiera, o casi. Lo segundo, quien está dispuesto a asumir los costes de la disidencia. Pero se trata de la disidencia por las ideas y los valores que merecen la pena en una sociedad liberal y democrática, que es la cuestión que olvidan quienes advierten que, con esta política, el PP se convertirá en un partido marginal en Cataluña. Ellos saben que el problema no está en el contenido de esa política, que es el de la discrepancia liberal y constitucional, que no anticatalanista, con el nacionalismo. El problema es el miedo de muchos catalanes a reconocer en público su acuerdo con ese discurso. Tanto, que algunos como esos empresarios del Círculo Ecuestre asumen, incluso, los reproches nacionalistas. Quien no se suma al discurso nacionalista, en forma de nuevo Estatuto o de lo que sea, crea crispación. O no ama a Cataluña, que Cataluña y nacionalismo catalán son lo mismo. Pasqual Maragall llegaba este domingo al delirio de culpar de la manifestación celebrada por ERC contra él mismo, contra su partido y contra CIU a los ataques del PP a Cataluña. Quizá estos estragos intelectuales son producto de la eficacia de ese nacionalismo de los sentimientos que utilizan algunos y que el intelectual Félix de Azúa denunciaba recientemente como antidemocrático. Pero, continuaba este intelectual, esos nacionalistas se creen de izquierdas, y ¡son de derechas! Es decir, que volvemos a acabar donde siempre, en que el problema está en la derecha. Ni siquiera los intelectuales son capaces de romper el círculo de hierro del nacionalismo. Como para que lo haga el concejal Fontanet en Palamós M Gibraltar intenta colar en su Carta el derecho de autodeterminación Caruana maniobra en plenas negociaciones sobre el Peñón b Los gobiernos español y britá- nico ultiman con las autoridades gibraltareñas los primeros acuerdos del Foro de Diálogo tripartito EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. En un clima de pronto acuerdo sobre los asuntos que vienen tratando Madrid, Londres y Gibraltar- -en materias como aeropuerto, pensiones y telecomunicaciones- los negociadores del Foro de Diálogo se reunieron ayer en el Reino Unido para ultimar un plan de cooperación que deberá ser firmado en uno o dos meses por el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, el titular del Foreign Office, Jack Straw, y el ministro principal de la Roca, Peter Caruana. Esa próxima reunión, que el Gobierno de Zapatero ve posible antes de abril, será la primera a nivel ministerial que se mantenga a tres bandas desde que Madrid aceptó poner en marcha el Foro de Diálogo, con Gibraltar también sentado a la mesa. El optimismo del Gobierno español respecto a un acuerdo contrasta con la suspicacia con la que sigue la negociación paralela que Caruana mantiene con Londres para la reforma de la Constitución gibraltareña de 1969, en la que intenta colar el derecho de autodeterminación. La foto del apretón de manos entre Moratinos, Straw y Caruana tendrá lugar si un primer acuerdo global, en el que no se incluye ninguna discusión sobre la soberanía, queda encarrilado en la sesión de dos días que entre ayer y hoy se desarrolla en el condado de Kent. En ella están presentes el director general español de Política Exterior para Europa y Norteamérica, José Pons; el director británico de Asuntos Europeos, Dominick Chilcott, y Caruana. Peter Caruana en su residencia oficial de Gibraltar tes de forzar un cambio de soberanía que de momento es rechazada abruptamente por los llanitos. Desde entonces, Madrid admitió que la voz de éstos ya no sea representada por Londres, sino por su ministro principal, en reuniones a tres bandas. En declaraciones antes de llegar a Kent, Caruana consideró hilvanados los acuerdos relacionados con el uso civil del aeropuerto de Gibraltar, que beneficiaría a toda la zona si España levantara sus restricciones por su alegación de que sus instalaciones están parcialmente construidas fuera del territorio que corresponde a la Roca, y con las pensiones de los trabajado- JAIME GARCIA res españoles que perdieron sus trabajos durante el tiempo que estuvo cerrada la verja. Por este último concepto, España plantea una compensación de unos 80 millones de euros. También cabría un pacto para mejorar el acceso a las telecomunicaciones por parte del Peñón, ahora restringido por España, de la que las conexiones dependen físicamente. Más difícil, pero igualmente sobre la mesa, es un acuerdo por el que el Reino Unido se comprometa a no usar sus instalaciones en la Roca para reparar submarinos nucleares. Cambio de política Se trata de la última fase de las negociaciones sobre la agenda de trabajo que en primera instancia se impuso el Foro de Diálogo, cuando éste comenzó a andar hace justo un año como consecuencia del cambio de orientación de la política española tras la llegada del PSOE al Gobierno. En ese momento, el Gobierno español aceptó aparcar los asuntos relativos a la soberanía de la colonia británica para propiciar un diálogo sobre problemas más inmediatos que tienen los habitantes de la Roca y del Campo de Gibraltar. La estrategia es ganarse a los gibraltareños como condición necesaria an- Pacto de Derechos Mientras el Gobierno español ha aparcado su reivindicación territorial sobre Gibraltar, Caruana se mantiene activo en su propósito de que a los gibraltareños se les reconozca el derecho de autodeterminación, a pesar de las quejas expresadas por Madrid. Si bien Londres ha advertido de que esa pretensión no puede constar en el preámbulo de la Constitución, los borradores para su reforma lo incluyen de manera indirecta en el listado de derechos individuales a través de la mención al Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU. Caruana considera hilvanados los acuerdos relacionados con el uso civil del aeropuerto Londres avisa al Peñón para que no incluya autodeterminación en el preámbulo de su texto constitucional