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14 Nacional EL DEBATE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON ETA MARTES 21 2 2006 ABC Aznar acudirá a la manifestación de la AVT tras homenajear a Fraga C. H. MADRID. El ex presidente del Gobierno José María Aznar también hará doblete el próximo sábado y, tras acudir por la mañana a Santiago de Compostela a un acto en homenaje a Manuel Fraga, se desplazará a mediodía a Madrid para sumarse a la manifestación convocada por la AVT. De este modo, el presidente de honor del PP seguirá el mismo periplo que la mayoría de los miembros de la cúpula popular en un sábado que promete ser intenso para el primer partido de la oposición. Además, Aznar tiene previsto tomar la palabra en el acto de homenaje a Fraga confirmando así una tendencia creciente en las últimas semanas por la que parece estar más presente en la vida pública apoyando actos del partido. Cabe recordar en este sentido que al ex jefe del Ejecutivo le corresponderá la intervención inaugural de la Convención Nacional del PP a celebrar los días 3, 4 y 5 de marzo próximo. Precisamente, el día 3 se cumplirán los diez años de su primer triunfo electoral en unos comicios legislativos. El líder del PP, Mariano Rajoy, corresponde a Aznar respaldando actividades de FAES, fundación que se ha implicado en la Convención Nacional. Zapatero compara a los niños víctimas de ETA con su abuelo muerto en la guerra Dijo a la madre de Irene Villa que sabe perfectamente lo que siente de José Luis Rodríguez Zapatero con las víctimas encuentra ahora eco en la forma (y el fondo) que empleó el presidente con la madre de Irene Villa BLANCA TORQUEMADA MADRID. Entiendo lo que sientes perfectamente. A mi abuelo lo asesinaron en la guerra Palabra de ciudadano, y no de uno cualquiera, sino la de quien ocupa la Presidencia del Gobierno. La destinataria del solemne mensaje fue la madre de Irene Villa. Curtida en el dolor tras la atrocidad sufrida en 1991, María Jesús González no fue la persona que salió más indignada de la reunión que el viernes convocó José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa en pretendido desagravio por su ausencia del Congreso de Víctimas del Terrorismo. Ella ya lo tenía asumido desde antes: Lo que pueda decir este señor a mí, a nosotras, no nos puede hacer daño a estas alturas Más soliviantados enfilaron la escalinata de palacio otros testigos del intercambio de pareceres entre el jefe del Ejecutivo y esta víctima de ETA. Como borde y sin un ápice de calidez describen el tono que utilizó Zapatero para replicar a la demanda de una beligerancia firb La reunión Rajoy recibe mañana a los organizadores del Congreso C. H. MADRID. El líder del PP, Mariano Rajoy, también quiere escuchar de primera mano las conclusiones del congreso de víctimas por lo que mañana se reunirá con los organizadores del mismo, según ha podido saber ABC de fuentes populares. Precisamente, el último comunicado de ETA fue objeto de análisis por la cúpula del PP, que reiteró las críticas que ya vertiera su jefe de filas el domingo. Ayer le tocó el turno al secretario general popular que recordó que la banda no se ha movido de sus tradicionales postulados. me formulada por María Jesús. No daba crédito a que mencionara a su abuelo- -comenta la madre de Irene Villa a ABC- Cuando le dije que se pusiera en nuestro lugar me imaginé que pensaría en sus hijas... Zapatero introdujo su drama familiar en el debate cuando María Jesús le planteó: ¿Cómo le puedo explicar yo a mi hija que los ase- sinos que le arrebataron las piernas pueden salir a la calle, qué cree que Irene se pregunta cuando ve que el Gobierno destituye a Eduardo Fungairiño? Hay que entender lo que sentimos La réplica fue gélida y rápida según otros asistentes. Conozco lo que es el dolor adujo el jefe del Ejecutivo tras equiparar el sentimiento por el abuelo a quien no llegó a conocer con el sufrimiento por una hija salvajemente mutilada. Aparte de la perversidad de la comparación- -sugiere otro de los convocados- -la mujer con la que hablaba el presidente no era sólo una señora que ha padecido lo de Irene, sino que además ella perdió un brazo y una pierna. Parece descontado el cobijo anímico que merecía El rector de la Universidad Cardenal Herrera de Valencia, también presente, argumentó en la reunión que, en calidad de historiador, no consideraba comparable una guerra con el terrorismo. Pero las sorpresas no se zanjaron con el rescate de la memoria histórica y familiar, ya que el presidente comentó después que conocía la situación del País Vasco porque había asistido a diversos funerales por víctimas. Como despedida, Zapatero tomó por los hombros a María Jesús: Confía en mí, y dile a Irene que confíe en mí Es tarde dice ahora ella. A MÍ TAMBIÉN ME MATARON A MI ABUELO... CARTA DE CONSUELO ORDÓÑEZ, HERMANA DE GREGORIO ORDÓÑEZ Los rojos claro. En junio estuvimos reunidas en Moncloa las asociaciones de víctimas del terrorismo periféricas, otro compañero y yo, representando a Covite. Fue allí y al comienzo de esa reunión, cuando el presidente se dispuso a dar inicio a un discurso, y entre los primeros párrafos, algo escucharon mis oídos que chirriaron de forma estrepitosa, y fue cuando el señor Zapatero tuvo la osadía de decirnos, sin venir a cuento, claro, cómo a su abuelo lo habían matado en la guerra los nacionales. Lo siento, pero tuve que interrumpir en ese momento su discurso, y le espeté y a mi abuelo, los rojos Alzó su mirada hacia mi persona, y continuó como si nada. Esta mañana en la radio he oído cómo en la reunión del viernes pasado en la que recibía a los organizadores del Congreso de Víctimas del Terrorismo, se encontraba María Jesús González, de todos conocida, y cuando le contaba al presidente que su hija (Irene Villa) y ella todavía se preguntaban ¿por qué nos ha pasado esto? éste respondió que también a su abuelo lo habían matado en la guerra. ¿Se hace el tonto nuestro presidente? Porque, claro, cuando una persona con su responsabilidad suelta una comparación de este tipo, no es más que una metedura de pata inmensa, y que tiene tan fácil respuesta como y a mi abuelo los rojos por lo que, si fuera un poco más inteligente, se lo callaría para siempre, o al menos tendría la delicadeza de no soltarlo nuevamente en otra reunión con víctimas del terrorismo. A mi abuelo, señor presidente, lo mataron los rojos se lo repito, y no en la guerra. Mi abuelo no era soldado, era tratante que había cometido el delito de prestar dinero a un indeseable, que, para ahorrarse la devolución de tal dinero, acusó a mi abuelo no se sabe muy bien de qué, y se ahorró devolvérselo. Y como en esa época los rojos de la zona acostumbraban a sacar de sus casas a personas inocentes y a fusilarlas en las cunetas, a mi abuelo también le tocó, como le tocó a su mejor amigo, un médico de irreprochable fama de Gandía y, cuando se encontraba mi abuelo quitando la placa de su casa por petición de su viuda, es cuando vinieron a por él los milicianos rojos y se lo lleva- ron. Con lo cual yo, señor presidente, tampoco he podido conocer a mi abuelo, y también mi abuela se quedó en una precaria situación con tres niñas pequeñas, siendo una de ellas mi madre. Mi abuela después de la guerra deambuló cada vez que la avisaban de que abrían una fosa común, hasta que al fin logró encontrar a mi abuelo, por lo que su amigo el médico y mi abuelo no fueron los únicos que los rojos asesinaron. Sólo que a diferencia de la suya, mi madre no sólo perdió a su padre, sino que también perdió a su hijo. Mire, mucha gente que me conoce del País Vasco, y que han sido mis mejores amigos en los malos tiempos y todavía lo siguen siendo, no conocen esta historia que usted me ha obligado a contar hoy aquí. Estos amigos luchadores incansables por la libertad, Rosa, Oli, Merche, Aurora, Carlos, Fernando, José Luis, Ana, Mikel... no puedo, como comprenderéis, decir los nombres de todos, defensores todos ellos a ultranza de la vida, aun a riesgo de perder la suya, como les ha pasado a algunos de ellos. Mi amigo Joseba, o mi amigo Poto, son de izquierdas de toda la vida, de la que viene usted. pero que afortunadamente no se le parecen en nada a usted. Con ellos he estado todos estos años, en la calle reivindicando nuestros derechos más elementales negados en ese pueblo, el vasco que tanto sufrimiento me ha causado a mí y a miles de perso- nas. De ellos he aprendido todo, a transformar mi odio en lucha constructiva e inteligente por la Democracia. A ellos los llevo en mi corazón aun estando a seiscientos kilómetros de distancia. Ni ellos ni yo hemos tenido nunca el más mínimo prejuicio que haya impedido nuestra amistad. Pues bien, sólo decirle que usted no se parece en nada a esta gente, y que con usted no hubiera sido posible que en el País Vasco tantas personas con pasados tan diferentes nos hubiéramos unido para hacer frente a esa ignominia llamada terrorismo nacionalista. Gracias desde aquí a todos vosotros, luchadores de la libertad y de la democracia, y gracias a usted, presidente, por no haber vivido en el País Vasco, porque si todos fuéramos sectarios como usted esta lucha en común y que tantos frutos nos trajo no hubiera sido posible. Con usted estamos retrocediendo a velocidades supersónicas en la derrota del terror, y parece que con usted y ese extraño proceso de normalización y de paz que quiere sacar adelante con la ayuda inestimable del nacionalismo, acabaremos viendo lo que sus compañeros del País Vasco o su vicepresidenta nos han anunciado, y es que en este partido en el que nosotros ponemos los muertos, empatemos. Sólo espero que alguien lo remedie, y que volvamos a esos tiempos en los que en el País Vasco por lo menos estábamos juntos todos los luchadores por la Libertad.