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ABC MARTES 21 2 2006 Nacional EL DEBATE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON ETA 13 Los empresarios exigen al Gobierno que sólo acepte una tregua sin extorsión ETA ha intensificado el chantaje hasta niveles sin precedentes Círculo de Empresarios que una declaración de cese del terror únicamente tendrá verosimilitud para el Ejecutivo si supone el fin de la coacción Ó. B. DE OTÁLORA L. PÉREZ BILBAO. Los empresarios vascos viven con una creciente inquietud a cuestas que no deja de resultar paradójica. Mientras a su alrededor se desatan las expectativas sobre un hipotético final de la violencia de ETA a corto plazo, aguadas por el comunicado difundido por la organización criminal el sábado por la noche, ellos se han convertido en el colectivo más castigado por la banda, que esta misma semana atentaba en apenas 48 horas contra sus intereses en Urdax (Navarra) y Trápaga (Vizcaya) y que ha intensificado sus campañas de extorsión hasta niveles sin precedentes según fuentes de la lucha antiterrorista. Los chantajeados rumian el temor a que se repita el precedente de 1998 y 1999, cuando ETA suspendió durante 16 meses las actos terroristas pero mantuvo activas las redes de abastecimiento de dinero a través del impuesto revolucionario Y han optado por pedir al Gobierno y a los partidos que no den por válido ningún alto el fuego que no incluya la supresión real de la extorsión. Los empresarios, amparados en sus distintas organizaciones asociativas, llevan meses expresando su zozobra a sus interlocutores políticos, preocupados por que la sociedad no visualice su sinvivir y asuma una paz con zonas oscuras en las que persistan la amenaza y el chantaje. La patronal vasca, Confebask, y su división alavesa- -SEA- -han transmitido al Ejecutivo el sentir de los colectivos a los que representan, cuya custodia constituye hoy por hoy una prioridad tanto para las Fuerzas de Seguridad como para el Departamento de Interior dirigido por Javier Balza. Una actitud que ha ido acompañada de mensajes de tranquilidad de los partidos y que tuvo su última expresión el viernes, cuando el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, garantizó al Círculo de Empresarios que una declaración de cese de la violencia sólo tendrá verosimilitud para el Gobierno si supone también el punto final de la extorsión. En esa comida, el presidente de la asociación empresarial, Alejandro Echevarría, leyó ante su invitado el comunicado de condena del inadmisible atentado perpretado la víspera por ETA en Trápaga; una nota en la que se evidenciaba el contraste existente entre el clima de esperanza social por un deseado fin de la violencia y las coacciones que continúan padeciendo los industriales, con el riesgo de que se perpetúen. Entre finales del pasado mes de junio y principios de jub Blanco aseguró al Destrozos que causó ETA el día 17 en una factoría de Trápaga, en Vizcaya lio, el Círculo y también Confebask hicieron partícipe de su inquietud a Josu Jon Imaz, quien prometió a unos y otros que una de las pruebas del algodón a las que someterá cualquier pronunciamiento de distensión de los terroristas, para verificar su credibilidad, será la renuncia a seguir exigiendo el impuesto revolucionario TELEPRESS Respaldo público Para entonces, la nueva dirección nacionalista ya había escenificado su respaldo público a los empresarios, en un gesto de solemnidad sin precedentes en los últimos años y que luego se ha visto reforzado por otras declaraciones, con las que los peneuvistas han pretendido subrayar la gravedad de los ataques que se iban sucediendo. El chantaje a los profesionales repercute en un sector muy sensible de la militancia del partido, que no oculta su preocupación añadida por las prácticas mafiosas que afectan a sus cargos y a pequeños y medianos empresarios en Guipúzcoa. Aunque la estructura de recaudación de ETA quedó paralizada durante casi un año, tras la detención en Francia en 2004 de Mikel Antza y Soledad Iparragirre su engranaje está funcionando con una intensidad sin precedentes tanto por el volumen de las coacciones como por su extensión a capas cada vez más amplias y modestas del entramado empresarial. Con un añadido: según los propios afectados, la banda les sigue enviando a ellos las cartas amenazadoras, pero de un tiempo a esta parte las acompaña, ante la resistencia que encuentra al pago, de otras remesas de misivas dirigidas a mujeres, hijos o hermanos, lo que extiende el temor en círculos concéntricos.