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58 Cultura LUNES 20 2 2006 ABC FOLK Waterson- Carthy Family Lugar: Sala Galileo. Fecha: 17- 2- 2006 ROCK John Cale Concierto de John Cale Band. Lugar: Sala Heineken (Madrid) Fecha: 18- 2- 2006. TOROS SOPLO DE FRESCURA LUIS MARTÍN VANGUARDIA E IMPUREZA DEL ROCK JESÚS LILLO El Juli sale a hombros y Uceda corta una oreja en Medellín ABC MEDELLÍN (COLOMBIA) Con más de tres cuartos de entrada se celebró la sexta corrida de la Feria de Medellín, en una tarde donde la afición vibró gracias al buen desempeño de los toros de Ernesto Gutiérrez y la excelente disposición de los toreros. Al final, el público vio cómo fueron sacados a hombros El Juli y el ganadero Miguel Gutiérrez, a quien le ovacionaron cinco de los seis toros enviados y dos de ellos- -el segundo y el quinto- -fueron premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre, según informa mundotoro. El madrileño Uceda Leal, con su toreo ortodoxo, clásico y muy puro, dejó la impronta del gran momento que vive. Muy pausado y técnico en sus dos faenas, especialmente cuando bajó la mano para torear en redondo con cadencia. Los tres descabellos en su primero le quitaron la oreja y la avaricia del palco al negarle la segunda en el cuarto. De todas formas, paseó una oreja en medio de las aclamaciones. Sensacional estuvo El Juli en sus dos toros, muy bravos y nobles, perfectamente aprovechados. Once lances a la verónica pusieron la plaza en pie y fueron el preludio de un faenón rematado de gran estocada, lo que le valió para pasear dos orejas. Las mismas dos orejas que hubiese cortado de no haber pinchado y utilizado el descabello en tres ocasiones en el quinto, con el que bordó una faena intensa y emotiva. No desentonó el colombiano Andrés de los Ríos en tan importante compromiso. Cortó una oreja. Por otra parte, en la quinta de feria se lidió un magnífico encierro de La Carolina. Entregadísimo y muy torero se mostró Víctor Puerto, quien, de haber matado bien, hubiese logrado cuatro orejas. La única del festejo fue para Sebastián Castella. Recibió la alternativa Héctor José, quien dejó un grato sabor. une Tabor y el clan familiar Waterson- Carthy llegan ahora a Madrid por muy diferentes vías y razones. La primera actúa el próximo 2 de marzo en el marco del festival multitemático Ellas Crean Los segundos, formación de abductora magia procedente de Yorkshire, se han presentado por libre en público, ofreciendo un subidón emocional y estético de los que sobrecogen. El epicentro de este grupo está para algunos en el binomio Norma Waterson, cantante, y Martin Carthy, guitarrista. Cuarenta años de carrera y carretera. Gente que trata con los que escriben los romances de la vida de pescadores, marineros y soldados ingleses, para luego reinterpretarlos con encomiable jondura junto a la violinista y cantante Eliza Carthy y al acordeonista Saul Rose, que dobla en voces. Y se arranca Eliza con una de sus simpáticas tonadas y se percibe que el folclore es mucho más que la banda sonora de un tiempo pasado. Saul Rose utiliza una pieza rítmica, a modo de preludio, para lanzarse a cantar. Y Martin Carthy, además de escoger la puntuación más oportuna, de hacer un estudio pormenorizado de las opciones más adecuadas para los acordes de su guitarra, también se apresta a entonar una balada de pliego. Y llegan después canciones tristes. La tristeza parece el argumento principal de esta colección de sentimientos imperecederos que los Waterson- Carthy desgranan por turnos. Sin embargo, tomada en su vertiente liderante, yo me quedo con Norma Waterson, una señora que destapa sus emociones en las piezas festeras, y en las baladas es turbadora. Un marcapáginas en la historia del folk británico de los últimos cuarenta años. Un soplo de frescura de primera fuente. J e anunciaba John Cale en los carteles junto a su banda, supuestamente formada por músicos, aunque en realidad no fueran sino cómplices necesarios- -personal especializado en mudanzas espaciales y temporales- -para instalar y proyectar en directo una antológica función de arte en movimiento, caprichosamente comisariada por el propio compositor galés. Sexagenario y despeinado, enchufado a amplificadores, accesorios manuales de distorsión y ordenadores, John Cale interpreta este invierno el celebrado papel de viejo rockero, abuelo cebolleta de la Factory neoyorquina y guía de museo, pero sobre todo sale de gira para desafiar al público con una sórdida y recrudecida relectura de su repertorio. Provocador y perverso, el autor de Paris 1919 dejó al público madrileño de una pieza el pasado sábado. En las primeras filas bailaba una borracha, pero el resto se quedó como el que mira un cuadro en el último anuncio de Coca- Cola Light. Una reverencial ejecución de Venus In Furs -viola y nostalgia de los tiempos de Warhol- -abrió un concierto que Cale, sin partituras, aprovechó para arrollar a la audiencia y escenificar una vitalidad, física y recreativa, que otros, a sus años, han de camuflar en escenarios babilónicos o cariocas. Hizo mucho ruido John Cale el pasado sábado: pellizcó con saña las cuerdas de su guitarra, le apretó las tuercas a su sintetizador y dirigió a sus músicos a un sacrificio en el que el pop fue la víctima y la historia se convirtió en papel arrugado y mojado por el sudor. Hubo quienes mostraron en voz alta su descontento cuando el músico británico injertó en Femme Fatale interferencias sintéticas y sintonías de teletubbie, pero en general dominó el respe- S Cale, en concierto EFE to y el asombro ante la lección de John Cale. Sesudo y tirante, el maestro británico presentó cuatro canciones, las más agresivas, de su último álbum, Black Acetate pero fue su airado trabajo con la guitarra eléctrica y sus ejercicios informáticos los que, por encima del repertorio, configuraron el argumento de su sesión madrileña. No fue lo del pasado sábado un concierto diseñado para satisfacer la memoria del público que llenaba la sala, sino la ejecución artística de un creador que, con más de sesenta años, sigue retocando su obra. Se escucharon con cierta nitidez Things y también una violenta versión del Pablo Picasso de los Modern Lovers, estirada durante quince minutos de catástrofe. Las canciones, como la dedicada a Magritte, eran lo de menos: sobresalía la manera en que John Cale y sus empleados las manipulaban en una sala de exposiciones. Como en los museos, tampoco se podía fumar. Lo había prohibido el comisario de la muestra. Aula de Cultura La Fundación Vocento presenta: MOZART Concierto en su doscientos cincuenta aniversario Intervendrá: Cuarteto de Cámara Eloy Martes 21 de febrero de 2006 20.00 horas Centro Cultural de Círculo de Lectores C O Donnell, 10- Madrid Metro: Príncipe de Vergara (Entrada libre- Aforo limitado) ABC Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: www. abc. es informacion auladecultura