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54 LUNES 20 2 2006 ABC Cultura y espectáculos La Sala Olimpia vuelve a la vida, en el corazón de Madrid, reconvertida en el nuevo Teatro Valle- Inclán La obra Divinas palabras dirigida por Gerardo Vera, abrirá el jueves este espacio, dependiente del Centro Dramático Nacional b Las obras de recuperación de este escenario, llevadas a cabo conjuntamente por el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Cultura, han durado siete años JULIO BRAVO MADRID. Han pasado casi siete años desde que la Sala Olimpia, un emblemático escenario situado en el corazón del Madrid más castizo, la plaza de Lavapiés, cerrara sus puertas. El jueves próximo, una de las obras fundamentales de la historia del teatro español, Divinas palabras de Valle- Inclán (dirigida por Gerardo Vera) devolverá la vida al renacido escenario, rebautizado con el nombre del dramaturgo gallego: Teatro Valle- Inclán; un empeño personal de Gerardo Vera, director del Centro Dramático Nacional (CDN) al que pertenece la gestión del espacio. En 1999, el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Madrid firmaron un convenio para llevar a cabo la reforma de la Sala Olimpia, un proyecto que llevaba ya sobre la mesa de los entonces responsables del Centro Dramático Nacional. Levantada como cine en 1926, reconvertida en teatro en 1929 y adscrita a Cultura en 1984, la Sala Olimpia se había quedado claramente anticuada y no reunía las condiciones necesarias para los fines artísticos que se pretendía que tuviera; incumplía, además, diversas normas de seguridad. El proceso de rehabilitación del centro histórico de Madrid, y concretamente del barrio de Lavapiés, facilitó la colaboración del Ayuntamiento, propietario en realidad del solar y del edificio sobre el que se levanta el nuevo teatro. Una escena de Divinas palabras que inaugura el jueves el Valle- Inclán vista una duración de poco más de dos años, se fueron retrasando, y hubo muchas especulaciones sobre el futuro final del solar. El antiguo director del Centro Dramático Nacional, Juan Carlos Pérez de la Fuente, define aquellos momentos como muy tensos; sin embargo, cuando se produjo el relevo en el CDN, las obras estaban prácticamente concluidas y el teatro casi a punto para su estre- ABC no. La reforma ha sido, en realidad, un renacimiento, ya que de la antigua Sala Olimpia no queda nada, ni siquiera el nombre. El nuevo edificio, obra de los arquitectos Ignacio García Pedrosa y Ángela García de Paredes (continuadores de la obra de José María García Paredes, autor de edificios como el Auditorio Nacional de Música de Madrid o el Palau de la Música de Valen- cia) posee una superficie construida de 5.380 metros cuadrados. Dispone de dos salas: la principal lleva el nombre de Valle- Inclán, tiene un aforo de unas quinientas butacas (de las que unas ciento treinta se encuentran sobre una tribuna retráctil que permite variar su uso) y su escenario tiene 14 metros de boca, 10,5 metros de fondo y 19 metros de altura. El proyecto prevé que el NACE UN NUEVO TEATRO JUAN CARLOS PÉREZ DE LA FUENTE Convenio Mediante este convenio, el Ayuntamiento de la capital se comprometió a hacerse cargo de las obras, así como del realojo de los locales comerciales que estaban en el antiguo edificio, mientras que el Inaem sufragaba los costes para la dotación y montaje de los nuevos equipos de escenografía y equipamientos necesarios. Finalmente, el Ayuntamiento ha invertido cerca de doce millones de euros, mientras que la del Inaem ha sido de ocho millones de euros. Cultura vendió también al Ayuntamiento en esta operación una finca en la Ronda de Atocha para la construcción del Circo Estable de la ciudad de Madrid. Las obras, que en principio tenían pre- P robablemente ningún equipo de dirección del Centro Dramático Nacional (CDN) tendrá que enfrentarse a una crisis tan grave como la que padecí durante los ocho años que estuve al frente de esta institución. En 1996, al asumir la dirección del CDN, se anunciaron actuaciones para adecuar las instalaciones. En las obras se puso de manifiesto el verdadero alcance de las deficiencias de algunas de ellas, lo que obligaba a tomar medidas drásticas y urgentes. En cuanto al Teatro María Guerrero, en el transcurso de unas obras para la implantación de la última normativa vigente en materia de protección civil, se descubrió un foco de termitas que desembocó en una rehabilitación integral del edificio en marzo del año 2000. El María Guerrero se pudo reabrir completamente restaurado, a fuerza de echar toda la carne en el asador el 14 de mayo de 2003. No quiero dejar de evocar el decidido esfuerzo de todo el personal del CDN y del INAEM para que aquello fuera posible. Hubo bajas en el camino, como nuestros inolvidables Julio Álvarez, director de producción, y el gerente, Antonio Quílez. En el caso del Olimpia se constató que el estado de las instalaciones era realmente alarmante: inadecuación a la normativa legal vigente en materia de protección, problemas de aislamiento acústico, térmico y de impermeabilización, unidos a problemas de estabilidad tanto en los muros perimetrales como en las estructuras de las cubiertas y en un gran número de instalaciones. O los servicios, desperdigados por edificio en localizaciones y condiciones in- adecuadas como los camerinos, la sastrería o los vestuarios ubicados en módulos prefabricados en el patio. Se realizó un convenio entre el INAEM y el Ayuntamiento de Madrid para proceder a la construcción del nuevo Olimpia. La configuración arquitectónica se inscribía en el proceso de rehabilitación del centro histórico. La política institucional de fomento cultural propugnaba, con la construcción de este teatro, un auténtico impulso a la actividad teatral contemporánea, convirtiendo el nuevo Teatro Olimpia en una nueva sede del CDN, en igualdad con el emblemático María Guerrero. Esta semana se inaugura el Olimpia con el nombre de Valle- Inclán. El sueño se hace realidad. Es hermoso saber que el proyecto que tantos quebraderos de cabeza nos dio lo van a poder disfrutar los profesionales del teatro y el público. En último término ésta es la esencia del teatro. Arriba el telón.