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48 LUNES 20 2 2006 ABC Sociedad Tanto los dos partidos políticos principales como las propias protagonistas de este debate, las trabajadoras del sexo, consideran que lo primordial es combatir las redes de tráfico de mujeres y niñas y arbitrar medidas sociales, económicas y de inserción laboral El PP y el PSOE, de acuerdo en no regular la prostitución TEXTO: M. J. PÉREZ- BARCO 1. ¿Es conveniente regular la prostitución en España? ¿Por qué razones? 2. ¿Cómo debería acometerse la regulación de este fenómeno, que se ha incrementado en los últimos años? 3. En el caso de no estar a favor de su regulación, ¿qué medidas alternativas deberían adoptarse? MADRID. El debate sobre la posible regulación de la prostitución en nuestro país ha llegado al Congreso de los Diputados. Todos los grupos, por unanimidad, aprobaron una iniciativa propuesta por Izquierda Unida para empezar un proceso de estudio y análisis sobre el fenómeno con el fin de elevar, en unos tres meses, un dictamen al Gobierno. Mientras de puertas adentro sus señorías investigan, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales se está planteando la posibilidad de incluir a las personas que abandonen la prostitución entre los colectivos beneficiarios de la renta activa de inserción. Y entretanto, en Barcelona continúa aplicándose la ordenanza de convivencia que restringe el ejercicio de la actividad. Ante este panorama son muchas las dudas que surgen, porque en el fondo lo que se discute es si es necesario regular o no la prostitución voluntaria, si es que existe, como apuntan desde algunos sectores; o combatir el tráfico de mujeres y niños y el proxenetismo con mano dura; o ayudar a la reinserción con medidas laborales y sociales. O quizá un compendio de todo. En principio, los dos principales partidos políticos, el PSOE y el PP, no son partidarios de regular la prostitución. Algunas propuestas las exponen los sujetos implicados en el debate: Enriqueta Seller Diputada del PP El 80 por ciento de las prostitutas no lo son por elección 1. A mi juicio, reducir el debate a la siempre perspectiva legal del problema contribuye a, únicamente, sentenciar por decreto la invisibilidad del mismo. Hay que abordarlo desde una óptica global e integral, donde la finalidad última ponga el acento en aquello que afecta particularmente a la mujer y a la sociedad. Afirmar que la regulación es la solución no deja de ser más que una opinión un tanto dogmática. La práctica nos enseña que los problemas no se solucionan únicamente con medidas de carácter legal, y desde luego, éstos no se esfuman por el hecho de ofrecer una mayor impunidad a quienes argumentan que encuentran en la disponibilidad de la mujer una forma de consentimiento. Por tanto, más que establecer un marco legal que permita su legislación, deberíamos orientar nuestros esfuerzos por combatirla, y para ello la opinión pública debería conocer la realidad de estas mujeres. Y es que el 80 de las mujeres que hoy se prostituyen no lo hacen por elección. Por no elegir, ni siquiera deciden dónde ejercerla, y su condición, raza, edad, forma física o número de contactos que están a su alcance son factores determinantes. Generalmente, su estilo de vida limita también sus relaciones sociales, lo que conlleva a la ruptura con familiares y amigos, y cuando finalmente deciden abandonar la prostitución, quedan sometidas de nuevo ante la sociedad por su sentimiento de incapacidad y baja autoestima. Otras veces ni siquiera pueden abandonar la actividad, y ello por necesidades varias, en general ligadas a la precariedad de todo tipo en la que viven, que impiden su abandono y las someten más todavía. 2. El estudio que se va a iniciar debería además abordar la prostitución desde una perspectiva más amplia, considerando como explotación sexual no sólo la explotación en sí de un ser humano, sino también determinados espectáculos pornográficos, reproducción de material pornográfico e incluso la venta publicitaria que se hace de los servicios con acepciones improcedentes como jovencita estudiante colegiala que actúan como reclamo. Se debería poner especial énfasis en una mayor censura penal del proxenetismo. Además, el estudio debe tener en cuenta que su finalidad no puede estar únicamente en recopilar datos sino en la elaboración de un plan, visto desde una óptica transversal en cuanto a la implicación de diferentes ministerios y en las propias comunidades autónomas, tal y como reza la enmienda de mi Grupo, que lamentablemente no fue aceptada. 3. Este plan debería enfocarse por recoger recursos sociales (no sólo económicos) tendentes a ofrecer solución a muchos problemas que las mujeres han de afrontar solas (desde desestructuración familiar y desarraigo o enfermedad hasta crisis de autoestima, pasando por innumerables contingencias) Establecer ayudas económicas que posibiliten su integración es necesario, así como medidas tendentes a actuar contra la precariedad laboral, junto con el ofrecimiento de opciones educativas y de formación que le permitan visualizar opciones diferentes. Mariví Monteserín Diputada del PSOE Partimos de un marco legal adecuado y adaptado 1. En España no partimos de cero en relación con la regulación de la prostitución. Nuestro marco legal y penal sobre este fenómeno es claro. No se penaliza el ejercicio de la prostitución, no es algo prohibido en nuestro país, pero sí se penaliza la explotación sexual, que implica el lucro de una tercera persona que se enriquece a costa del ejercicio de la prostitución de otra. Y penalizamos, obviamente, la trata o el tráfico ilegal de personas con fines de explota- ción sexual, el empleo de coacciones, el engaño, etcétera. Por tanto, partimos de un marco legal adecuado y adaptado a las resoluciones y directrices de la Unión Europea, que está pidiendo a los estados que afrontemos seriamente los problemas derivados de la prostitución, desalentando explícitamente la demanda. En principio, me parece que éste es un marco legal suficiente. 2. En estos momentos, el Congreso de los Diputados ha abierto un debate necesario para analizar todos los aspectos del problema. Lo hace en el seno de la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de la Igualdad de Oportunidades, porque es imposible abordar este problema sin tener en cuenta la perspectiva de género: las prostituidas en su inmensa mayoría son mujeres y los prostituidores (clientes, proxenetas, empresarios) son generalmente hombres. Pero, además, debemos analizar la industria del sexo y la agresividad comercial que se deriva de la misma, así como informarnos de las distintas posiciones sociales y jurídicas que existan. Este es el trabajo que necesariamente hay que realizar, previamente a acometer cualquier tipo de regulación, y no hay duda de que sus conclusiones serán importantes. 3. Lo más importante y lo más urgentes es actuar de manera decidida, integral y radical frente al tráfico de mujeres con fines de explotación