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ABC LUNES 20 2 2006 Internacional 31 Jruschov, o el fracaso del deshielo R. M. MAÑUECO MOSCÚ. Como miembro de la comisión fúnebre, Nikita Jruschov sepultó a Stalin en marzo de 1953. Tres años después, lo enterraría políticamente en el XX Congreso del PCUS. Nadie pudo imaginar que un hijo de campesinos con escasa formación iba a dar la puntilla a Stalin. Era un hombre sencillo y con ideas muy elementales. En ocasiones, hosco y ordinario, pero muy astuto. En poco tiempo, logró engañar a sus adversarios y conquistar el liderazgo. Pero su voluntarismo le llevó a un callejón sin salida. Sus detractores le acusaron de ignorante e impulsivo. Su intento fallido de instalar en secreto misiles en Cuba que apuntaban a EE. UU. -una peligrosa crisis internacional- -le hizo perder muchos apoyos. El aparato del partido estaba deseando tomarse la revancha. Después de un decenio de caóticas e inconsecuentes reformas, Jruschov fue destituido en 1964. Se acabó el deshielo y llegó el estancamiento con Leonid Brézhnev a la cabeza. No se restauró el estalinismo, pero se congeló la desestalinización. Es verdad, sin embargo, que el ansia de libertad germinó en una parte de los ciudadanos soviéticos. El XX Congreso dio alas al movimiento disidente. Olvidado y denostado, Jruschov murió en 1971. Ni siquiera se llegó a publicar su esquela. Fue el único dirigente soviético que no tuvo el honor de ser enterrado en la muralla del Kremlin. Nikita Jruschov pronuncia su discurso sobre los crímenes de Stalin en el XX Congreso del PCUS celebrado en febrero de 1956 AFP Medio siglo después de que Nikita Jruschov abriera el proceso de desestalinización, su intervención ante el XX Congreso del PCUS, en la que condenó los crímenes del dictador soviético, continúa sin ser publicada en su totalidad Rusia oculta el histórico informe sobre los crímenes de Stalin RAFAEL M. MAÑUECO. CORRESPONSAL MOSCÚ. Cincuenta años después de que Nikita Jruschov destapara los crímenes del estalinismo en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) el Estado ruso continúa reacio a condenarlos con determinación. Gran parte del texto del informe sobre el culto a la personalidad del sanguinario dictador, leído por Jruschov ante los delegados del Congreso el 25 de febrero de 1956, sigue bajo la clasificación de secreto. Y es que el culto a Stalin también tiene lugar en la Rusia de hoy. Así lo afirma el ex presidente Mijaíl Gorbachov, que se dice preocupado por el fenómeno. Algunos medios de comunicación rusos aseguraban hace unos días que, con motivo del 50 aniversario del XX Congreso del PCUS, el informe de Jruschov sería desclasificado. Un ejemplar del voluminoso texto debería haber figurado entre los objetos de la exposición que el Museo de Historia de Moscú acaba de inaugurar con motivo de aquel importante cónclave comunista. Estaba previsto también que el documento apareciera en su totalidad en una pantalla interactiva. Parece, sin embargo, que una decisión de última hora de algún funciona- rio lo ha echado todo a perder. En la muestra hay un sinfín de fotografías, acreditaciones de los delegados del congreso, algún objeto personal de Jruschov, una gorra militar de Stalin y una de las viseras que utilizaba Bulat Akudzhava, el bardo que más canciones ha dedicado a las víctimas del tirano soviético. Sin embargo, el informe secreto de Jruschov brilla por su ausencia. Se expone la portada del diario Pravda con el comienzo del discurso, al tiempo que se proyecta una breve película en la que durante poco más de diez segundos aparece una cuartilla casi ilegible del histórico informe. el día de la clausura, el 25 de febrero, y sus revelaciones dejaron de piedra al auditorio. No hubo aplausos porque en la sala se encontraban los cómplices directos del terror estalinista, empezando por el propio Jruschov. En el informe se presentaba a Stalin como un déspota cruel e incompetente. Intolerante con cualquier opinión que no coincidiera con la suya y responsable de la penuria económica que padecía el país. Se le acusaba de haber dado orden de enviar al Gulag (campos de concentración soviéticos) a dos millones de personas entre 1935 y 1940, de Un Congreso peligroso El XX Congreso de los comunistas soviéticos, al que asistieron 1.349 delegados y fue bautizado como el del deshielo tuvo lugar del 14 al 25 de febrero de 1956. Tres años antes había muerto Stalin; y Jruschov intentaba consolidarse como líder absoluto frente a sus poderosos rivales, Malenkov, Bulganin, Mólotov, Voroshílov y Kaganóvich. El Congreso, el primero que se celebraba tras la desaparición del dictador, constituía una oportunidad única de ganar posiciones. Jruschov leyó su informe Mijail Gorbachov denuncia que el culto al dictador soviético está presente en la sociedad rusa actual El documento presentaba al dirigente soviético como un déspota incompetente, cruel e intolerante las que 700.000 fueron fusiladas sin juicio previo. En realidad, durante todo su mandato, Stalin acabó con más de cinco millones de soviéticos, calculando muy a la baja. En su discurso, Jruschov sostenía que el NKVD, antecesor del KGB, utilizaba la tortura para obtener confesiones, e incluso que Stalin participó personalmente en algunas de esas prácticas. Desmonta además el mito de que fue la genialidad de Stalin la que permitió ganar la guerra a la Alemania nazi. Y recrimina las deportaciones de etnias enteras a Siberia y Asia Central. Ante la polvareda que levantó, y para evitar la desestabilización del régimen, se decidió archivar el informe. Se publicó una sola vez en los años de la perestroika pero volvió a desaparecer después de los fondos accesibles de los archivos. Alguna similitud tendrá la Rusia del siglo XXI con la época estalinista cuando varios capítulos del documento son aún inaccesibles. Pese a que ha transcurrido ya medio siglo desde que comenzó la desestalinización, un reciente sondeo indica que la mitad de los rusos tiene una opinión favorable de Stalin. Gorbachov lo considera grave.