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ABC LUNES 20 2 2006 Internacional 27 El síndrome terrorista llega en EE. UU. a los conductores de autobuses escolares Surge la idea de que todos espían a todos MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Los familiares autobuses amarillos que llevan a los niños a las escuelas de Estados Unidos han dejado de ser tan inocentes como parecen. Dentro, cada conductor vigila atentamente los barrios por los que atraviesa en busca de presuntos terroristas Sus sospechas tienen línea directa con el Departamento de Seguridad Interior, que los entrena para que les sirvan de ojos y oídos. Un coche desconocido en el barrio, alguien tomando fotos o dibujando bocetos. Cualquiera de estas actividades es considerada sospechosa bajo el entrenamiento que el programa School Bus Watch quiere proporcionar a más de 600.000 conductores escolares para convertirlos en espías del Gobierno. En realidad se trata de una expansión del programa Highway Watch, que en los últimos dos años ha reclutado a los camioneros para vigilar señales tan ambiguas como la presencia de extranjeros en zonas no turísticas o la de personas que visten abultadas chaquetas en temperaturas cálidas. Los entrenamientos son breves, un par de vídeos, una charla sobre la importancia de su colaboración, señales que observar y un número de teléfono al que llamar. El sospechoso en cuestión no será abordado por el conductor, sino que recibirá la visita de un agente, que puede pertenecer a la policía local o al FBI, dependiendo de donde se encuentre y de la urgencia. presa de análisis para el Congreso, teme que programas como éste conviertan a EE. UU. en una sociedad en la que todos se espían unos a otros. Hoy son los autobuses escolares, mañana pueden ser los carteros y pasado los repartidores de periódicos vaticinó. Un conductor de autobús escolar inspecciona su vehículo en Fairfax (Virginia) AP Exaltación del patriotismo Los terroristas no van a poder realizar simulacros de sus atentados sin que vosotros los detectéis les dijo el experto en seguridad Jeffrey Beatty durante una de esas clases a las que asistió la agencia Ap. Con ello se logra también exaltar el orgullo y el patriotismo de los conductores, que con esta nueva misión sienten que realizan un papel importante para la defensa de su país. Cada día vas a trabajar para ganarte la vida. Resuelves problemas para los clientes y para tu empresa. Trabajas duro para mantener a tu familia. ¿Qué pasaría si tu vehículo fuera utilizado como arma terrorista? ¿Si las carreteras, túneles y puentes que atraviesas fueran destruidos? ¿Si la Policía tuviera que registrar cada vehículo y cada instalación por miedo a un ataque terrorista? ¿Si no pudieras ocuparte de tu familia? Con ese anuncio la organización consigue enganchar a los conductores para que asistan a los cursos gratuitos, que suelen desarrollarse en torno a una barbacoa, y que han costado al gobierno federal 50 millones de dólares. No todos lo ven como algo positivo. John Rolling, ex agente de Inteligencia del Departamento de Seguridad Interior, que ahora trabaja para una em-