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ABC LUNES 20 2 2006 Nacional 17 EL DEBATE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON ETA Concejales amenazados, excluidos, señalados; policías y guardias civiles con decenas de años de servicio en el País Vasco, que han enterrado a muchos compañeros; expertos en la lucha antiterrorista y empresarios: Pocos se creían la tregua. Ni se la creen tras el comunicado del sábado El peligro de la grapización de ETA La banda terrorista Grapo, como informó el sábado ABC, reapareció recientemente en Zaragoza matando a la mujer de un empresario al que querían secuestrar. Se trata de un grupo residual, pero sigue matando. Expertos antiterroristas consultados por este diario advierten de que incluso, aunque la actual ETA desaparezca- algo que es muy poco probable de momento aún existiría un riesgo enorme de que parte de la banda, la más dura si es que se acepta que hay otra blanda se negara a entregar las armas y perpetrara atentados brutales. En este sentido, las mismas fuentes consultadas señalan que sin ninguna duda es Josu Ternera el que fuera lugarteniente de Fernando Múgica Garmendia, alias Pakito quien en estos momentos controla a sus compañeros terroristas desde algún lugar de Francia para que no perpetren atentados mortales: Les ha convencido de que de momento es mejor así para conseguir sus objetivos señalan los expertos. Los presos- -sobre todo los más significativos- también son informados puntualmente de todos los avances en los contactos abiertos con el Gobierno, ya que los cabecillas de la banda consideran que actuar sin contar con ellos les costaría una profunda división en el seno de la banda terrorista y sus organizaciones afines. Si hay tregua, temblaré al pensar en lo que sucederá el día que se rompa TEXTO: PABLO MUÑOZ BILBAO SAN SEBASTIÁN. Luis Miguel Urrechu- así, Miguel, no Mikel, y Urrechu, no Urretxu antiguo militante del movimiento comunista y hoy concejal del PP de Llodio (Álava) lo tiene claro: El día que ETA anuncie una tregua empezaré a temblar, porque sé que tarde o temprano se romperá con un asesinato, del que yo puedo ser la víctima Urrechu, un hombre fibroso de no mucha estatura, de mirada profunda y voz firme, no se creía la pasada semana la tregua. Tampoco ahora, con el último comunicado de la banda, ha variado su opinión. El pasado martes, en su despacho del Ayuntamiento, cuya puerta guardan permanentemente dos escoltas que se han convertido en su sombra, afirmaba que esa decisión de la banda será temporal y que la aprovechará para lo de siempre: rearmarse y reorganizarse. Y añadía: Aquí ése no es el gran problema; lo verdaderamente importante es cuándo una parte de la población vasca podremos vivir en paz, sin ser señalados, excluidos, discriminados por no comulgar con el nacionalismo obligatorio, sin tener que soportar cómo el llamado nacionalismo democrático se convierte cada día en la ambulancia del otro, del que maneja las bombas y las pistolas Están envalentonados Los dos policías, destinados en Vitoria desde hace más de veinte años y muy alejados de las tesis políticas del PP, se sentaban el pasado miércoles de frente a la puerta de la cafetería de un céntrico hotel de la ciudad, porque estamos acostumbrados a tener que vivir así. Ni siquiera una tregua, que siempre es temporal, haría que cambiáramos nuestros hábitos. Ellos siempre han aprovechado para hacerse más fuertes, no vemos una razón para que eso vaya a cambiar. Una tregua no es aceptable. ¡Qué se rindan sin condiciones! ¡Qué haya vencedores, las personas decentes, y vencidos, que deben ser los asesinos y sus cómplices! Ha muerto demasiada gente Los policías, agentes de a pie, saben de lo que hablan porque después de algunos atentados no han podido evitar que sus zapatos se tiñeran del rojo de la sangre de sus compañeros muertos, algunos de apenas 20 años y destinados en el País Vasco desde sólo unos meses antes. Han vivido los funerales clandestinos, las miradas amenazadoras, un sentimiento de soledad que aún permanece: Mi hija se enteró de que era policía cuando tuvo catorce años, y por un amigo de colegio. Aquí hemos aprendido a mentir Cuando se habla de contactos, negociaciones, salidas de los presos etarras La discoteca de Urdax, Navarra, donde el miércoles ETA colocó un artefacto TELEPRESS Que haya vencedores, las personas decentes, y vencidos, los asesinos y sus cómplices dice un policía de Vitoria antes de que cumplan toda su condena les hierve la sangre: Ni negociación ni nada, que se cumpla la ley. Las víctimas se merecen una victoria, aunque sea cuando ya no puedan verla Advierten de que nota a los de siempre envalentonados. Y eso sucede cuando no hace mucho todos pensábamos que la derrota de la banda estaba cerca, que estaban en una fase de agonía En el Casco Viejo de Bilbao otros dos agentes, estos con treinta años de experiencia en el País Vasco, se sentaban en la noche del martes con ABC, como siempre de frente a la puerta. Con amplia experiencia en la lucha antiterrorista, ambos simplemente sonreían cuando se les preguntaba por si había un cierto margen para la esperanza: ¿Esperanza? ¿Pero es que nadie sabe con qué tipo de gente estamos tratando? Sólo voy a contar un detalle. A principios de los 80, en Elgueta (Vizcaya) la compañía de reserva de la Policía Nacional en la que estaba destinado tuvo que hacer guardia durante toda una noche en el cementerio para evitar que los batasunos desenterraran a un etarra que había muerto en un tiroteo con las Fuerzas de Seguridad. Su idea era pasear el cadáver por todo el pueblo para rendirle homenaje. Con individuos capaces de hacer ese tipo de cosas son con los que ahora alguien está dispuesto a negociar Borja Semper, teniente de alcalde en Irún y diputado popular en el Parlamento vasco, muestra su inquietud por saber hasta dónde puede llegar el Gobierno, hasta dónde puede ceder. Como muchos de sus compañeros de partido- -y también del PSOE- -no se cree la tregua, aunque piensa que está ya pactada y que el comunicado de ayer simplemente forma parte de la estrategia de la banda. Juegan una siniestra partida de póker remacha.