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10 LUNES 20 2 2006 ABC Nacional JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO Presidente del Gobierno La fórmula del Estado autonómico unitario no está en cuestión El presidente del Gobierno analiza, en esta segunda entrega de su entrevista con ABC, las reformas del modelo de Estado y la situación económica TEXTO: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS GONZALO LÓPEZ ALBA FOTO: IGNACIO GIL MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero responde con un exclamatorio ¡somos fundadores de la Constitución! cuando se le plantea si el PSOE y su Gobierno entienden que hay un carácter de legitimación democrática en el origen de la Carta Magna, y que la Transición legitimó plenamente el Estado y el sistema en su conjunto que diseñó la norma fundamental. ¿Se reconoce usted heredero de esa legitimación con que las fuerzas políticas acordaron la Constitución en 1978? -Sin duda. Me considero heredero de un buen legado. Pero como todo legado, es perfeccionable y mejorable. Me siento en el deber, aunque sólo sea por respeto y admiración a lo que he recibido, de intentar dar respuesta a algunos de los problemas que existen, que están ahí, para asegurar nuevamente un período largo de progreso y convivencia. Plantear alguna reforma de la Constitución no es salirse de la Constitución, es vivir en la Constitución y en la democracia. Lo que un país no puede hacer es ser prisionero de sí mismo. Todos han reformado sus constituciones, y este país es tan sólido y tan fuerte que se puede permitir hacer reformas. -Hay quien sostiene que, a través de las reformas de los estatutos de autonomía, vamos de forma encubierta hacia un Estado confederal de facto ¿Lo puede refutar? ¡Absolutamente! Cuando se dice eso, me da la impresión de que no se sabe lo que es un modelo confederal, o que no se sabe o no se respeta lo que es el Estado en España. Tenemos un Estado fuerte y sólido. Las grandes decisiones que afectan a los derechos, la igualdad y el bienestar de los ciudadanos, y a la voz de España en el mundo, son todas del Estado. Lo que estamos haciendo es culminar el modelo en lo que tiene que ver con el autogobierno. Y aún nos queda otra parte, que sólo se podrá hacer cuando el PP quiera, y que es la relativa a la participación de las comunidades autónomas en el Estado; es decir, la reforma del Senado. Si algo necesita este modelo es contar más con las comunidades en las decisiones que afec- tan a todos, porque tienen competencias importantes, tienen una parte muy importante del gasto público... Eso sí, sabiendo que la última palabra la tendrá el conjunto, que todo lo que se discute, al final, se decide donde hay que decidirlo: en las Cortes Generales. Otra cosa es que demos a las comunidades autónomas todo el espacio constitucional que se les puede dar porque eso es integrador. -Pero ese proceso de reformas, y la versatilidad que atribuye a la Constitución, ¿pueden llegar a cuestionar la fórmula del Estado unitario autonómico? -En absoluto. Hoy estamos más unidos que nunca como país, y estamos más unidos porque tenemos una democracia bastante avanzada y muy, muy sólida. Tengo una absoluta confianza en la capacidad que hemos demostrado, cuando nos han dejado ser libres, de vivir juntos y de progresar. -El modelo que crea el Estatuto de Cataluña, no en financiación sino en otros aspectos, ¿es generalizable al resto de las autonomías? Deseo que ERC acabe dando su conformidad al Estatuto. Ha contribuido a él y va a vivir muchos años con él, y a lo mejor todos El PSOE considera que este Estatuto culmina un modelo de autogobierno. El PP no lo va a cambiar, ni siquiera va a proponer su reforma Los aspectos nucleares que incorpora el Estatuto de Cataluña son generalizables a las otras comunidades El Estado dispone de una cifra razonable del gasto público para cumplir sus objetivos básicos -Hay muchos elementos que tienen que ver con la singularidad de Cataluña, como lo relacionado con la lengua, la cultura... pero la mayoría de las competencias, su gestión, está abierta a lo que las comunidades autónomas quieran incorporar a sus estatutos. Lo que sucede es que tenemos un modelo autonómico que, y a mí me parece que es una gran virtud, permite que unas tengan alguna competencia singular que otras no desean. Hay, por ejemplo, comunidades que tienen Policía y otras que no la quieren. -Pero planteamientos de bilateralidad que existen en el proyecto catalán, como la capacidad de propuesta de miembros de organismos centrales, el llamado blindaje de competencias o el sistema de una agencia tributaria consorciada... ¿son susceptibles de generalización? -Depende de la voluntad de las mayorías parlamentarias y de las propias reformas de los estatutos, pero los aspectos nucleares que incorpora, sí. En cuanto a la bilateralidad, lo que ha hecho el Estatuto es llevar a la norma lo que pasa en la realidad. La bilateralidad es, por ejemplo, regular las relaciones del Gobierno con la Generalitat. Eso es oportuno. ¿Y no ve riesgo de que terminemos en un Estado anoréxico, con pocos recursos y una dimensión muy pequeña en relación con el peso de las comunidades en el gasto o en la inversión? -Mi opinión es que no hay ese riesgo. El Estado, lo que es el Gobierno central, tiene hoy por encima del 50 por ciento del gasto público... -Incluida la Seguridad Social... -Sí, claro. La Seguridad Social es el gran instrumento de solidaridad. No olvidemos que es un treinta y tantos por ciento del gasto público. Si descontamos eso, que es lo que financia todo nuestro sistema de protección social, estamos hablando de un 20 por ciento del conjunto de gasto público, que es una cifra razonable para cumplir los tres objetivos básicos: defensa y seguridad, política exterior, y grandes inversiones en infraestructuras y cohesión del Estado. Si la economía va bien, el Estado será fuerte, las comunidades autónomas serán fuertes y los ayuntamientos tendrán más recursos. Si la economía va mal, todos sufriremos. ¿El distanciamiento de ERC ha sido un daño colateral previsto en su pacto con Artur Mas sobre el Estatuto de Cataluña o un beneficio sobrevenido? -Cuando afronté ese proceso no lo hice pensando en ninguna sigla, ni en las elecciones siguientes ni en la relación con unos o con otros, sino pensando en los próximos veinticinco años para Cataluña, como mínimo. Digo veinticinco porque es lo que duró el otro y digo como mínimo porque el Partido Socialista considera que este Estatuto culmina un modelo de autogobierno. Cuando uno afronta así las cosas, en todo caso tiene que pensar de mayor a menor en representación democrática, porque en democracia el consenso básico es entre los dos grandes, que en este caso son PSC y CiU. A partir de ahí, el resto. ¿Cree posible todavía que ERC dé su apoyo final a la reforma? -Mi deseo es que ERC acabe dando su conformidad al Estatuto. Ha contribui-