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ABC DOMINGO 19 2 2006 Cultura 69 POP Bauhaus Concierto de Bauhaus. Peter Murphy: (voz) David J. (bajo) Daniel Ash (guitarra) y Kevin Haskin (batería) Lugar: La Riviera (Madrid) Fecha: 16- 2- 2006. CLÁSICA Grandes Voces en el Real Obras de Scarlatti, Caldara, Haendel y Coralli. Int. Orquesta Barroca de Friburgo. Concertina- directora: P. Müllejans. C. Bartoli (mezzosoprano) Lugar: Teatro Real. Fecha: 17- 02- 06 LA SOMBRA DE OJOS ES ALARGADA JESÚS LILLO LA BARTOLI, UNA AUTÉNTICA DIVA ANTONIO IGLESIAS E staban los albañiles que reconstruyen los cauces de la M- 30 y el Manzanares como los comentaristas de la pasarela Cibeles, tomando nota del desfile organizado en los accesos de La Riviera y comprobando in situ los efectos colaterales de la resurrección de Bauhaus, uno de aquellos grupos que, hace ya más de un cuarto de siglo, fueron capaces de tunear a sus fieles para distinguirlos a primera vista de otras facciones del postpunk. Mucha distinción, pues, el pasado jueves en La Riviera, una sala abarrotada de público, mayor de edad, y en la que se echó en falta a esos jóvenes inquietos por aplaudir, en este caso descubrir, una de las ofertas más infravaloradas y desconocidas- -pese a su enorme eco plástico, simple y siniestra sombra de ojos- -del pop de los ochenta. Con más eco que repertorio, más leyenda que biografía, la banda de Peter Murphy repasó su discografía- -sin apenas éxitos, She s In Parties y poco más- -con enorme solvencia, entrega y credibilidad: quizá la guitarra de Daniel Ash, reducida a ingrediente efectista y fantasmagórico en las obras originales de Bauhaus, sostenidas sobre el bajo y la batería, se creció en la distorsión. El resto fue intensidad, gestualidad, nitidez y matiz. Double Dare In The Flat Field o Burning From The Inside aguantan el peso de dos décadas y parecen capaces de competir con las obras de temporada de cualquier banda revisionista, porque, pese al tiempo transcurrido, siguen siendo muy originales los Bauhaus, atípicos remezcladores de estéticas, influencias, terrores y glamoures. Góticos, pero flamígeros. Fue el tramo final del concierto el elegido para tirar los cohetes y sacar la ropa de abrigo y cementerio. Primero llegó Transmission de Joy Division, con homenaje coreográfico- espasmódico a Ian Curtis incluido, y más tarde, con Peter Murphy enfundado en una casaca roja de altos vuelos, Telegram Sam de T. Rex, y Ziggy Stardust de Bowie. Sólo quedaba ya esperar a que Bela Lugosi s Dead cerrara el recital. Diez minutos de fantasía musical y teatro post- mortem con la canción que Bauhaus eligió para darse a conocer en 1979, diez minutos de inquietud entre los juegos de cuerdas, voces y percusión de un grupo que desde el primer momento pensó y tembló a lo grande. n el divismo actual reina por derecho propio, mundialmente, la mezzosoprano romana Cecilia Bartoli. Canta en los más encopetados teatros de ópera, ofrece recitales en festivales y salas de concierto con colaboradores renombrados, se hace esperar, el mundo del disco la arropa... En su espléndida actuación de la tarde- noche del Teatro Real (ciclo de Grandes Voces) el viernes último, la escuchamos ni más ni menos que trayéndonos a la Orquesta Barroca de Friburgo, entidad que con su concertinadirectora, Petra Müllejans (extraordinaria en la Obertura de Il Trionfo del Tempo e del Disinngano de Haendel) es soberana por su cohesión y su estilística o en una sonoridad que quiere acercarnos la de la época que le da nombre, y supone una preciada colaboración con la Bartoli. Es lógico que nuestro mundo operístico del coliseo de la Plaza de Oriente recibiera con largo aplauso y que ovaciona- E Cecilia Bartoli, tras el recital en el Teatro Real ra a tan prestigiosa cantante a su salida a escena. Natural también que, uno a uno, el total de trece fragmentos extraídos de óperas debidas a Alessandro Scarlatti, Antonio Caldara y Georg Friedrich Haendel resultara acogido con gran ovación o, cuando menos, con el mantenido recurso que subrayaba un JAVIER DEL REAL JAZZ Chano Domínguez Concierto de Chano Domínguez Trío. Lugar: Sala Clamores. A CORAZÓN ABIERTO LUIS MARTÍN hano Domínguez no se detiene. Se diría que el resuello no forma parte del manual de estilo del pianista gaditano, a juzgar por la generosa actividad discográfica que tiene cabida en el trabajo que desarrolla en los últimos años. Recientemente, publicaba un disco en el que ilustraba con música algún cuento infantil. Ahora toca nueva producción de la colección Jazz en España que en pasados días se presentaba al público, coincidiendo con los conciertos que Chano lleva a cabo en el club Clamores. Su condición de bisagra para la música de nuestro sur y el jazz de Brooklyn le vale a Chano uno de los predicamentos más sólidos con los que puede contar cualquier jazzista de nuestro país. Chano traduce en el disco y en directo el buen clima de aceptación por el que discurre en los últimos años el jazz, un género cada vez más aceptado, con mayor número de aficionados. De ahí su opción por toda clase de formas, C aquietadas y rítmicas, que muchos- -él mismo- -vinculan a las enseñanzas de Bill Evans. Pero atención... Pues si es cierto que composiciones como Skylark o Acércate más hunden en Evans una inspiración, luego- -cuando la pieza despega- -latinizada, no es menos cierto que otras- John s Abbey o Afroblue -lo hace en un jazz que recala en dos orillas: nuestro sur y el Caribe; es el mismo que caracteriza los temas de su anterior disco Con alma Sirven al empeño Mario Rossi desde el contrabajo y Guillermo McGill ante la batería. Otra de esas opciones de puntuación rítmica segura e inapelable con las que siempre llega el pianista a buen puerto. Chano mejora, por difícil que parezca, en cada entrega su técnica. Parece que interpretase a corazón abierto. Tiene una pulsación enérgica, pero siempre limpia. Es un intérprete imperativo, con un estilo que estimula constantemente, y en todas las situaciones, el conjunto de posibilidades rítmicomelódicas de su instrumento. Hasta hace poco, cuando se quedaba solo, favorecía, no sin cierta complacencia, el lado espectacular de su piano; ahora, en cambio, cada vez más a menudo, se centra en la musicalidad en detrimento de alardes de virtuosismo. Y, por si fuera poco, contrariamente a lo previsto, la vorágine del éxito que le envuelve hace que no retome nunca la misma idea. Está en su mejor momento. enorme éxito. Más que una voz cristalina que conlleva un trémolo atractivo, Cecilia Bartoli se deja admirar sin reservas en la agilidad consustancial del barroco, utilizada con la valentía derivada del reflexivo estudio, bravura y velocidad, que puede verse dañada por la indeterminación interválica en momentos. Una asombrosa facilidad en la emisión y la acusada personalidad de artista que siente y comunica sobresalen en la excelsa cantante italiana. Lo mejor de la actuación, indudablemente, fue su genial interpretación de la famosa y bellísima música haendeliana Lacia la spina, cogli larosa cuando el teatro parecía venirse abajo, diciéndolo con palabras de época. También Io sperai trovar nel vero ofrecida con el oboe, cuya solista, en unión de la directora- -Ann- Kathrin Brüggmeann y Petra Müllejans- centró el reconocimiento de alta clase de la Orquesta Barroca de Friburgo, extraordinaria en el Concierto de Corelli, y merecedora de compartir la triunfal jornada con la mezzo.