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66 Cultura DOMINGO 19 2 2006 ABC A punto de cumplir cien años, Francisco Ayala brinda a los lectores la segunda edición de Recuerdos y olvidos (Alianza) Publicamos un extracto de Un siglo entero introducción a la cuarta- -y nueva- -parte, titulada De vuelta en casa (del ochenta hasta hoy) En la arena, en el agua, en el viento... POR FRANCISCO AYALA He vivido ya en este mundo todo un siglo, y a la fecha de hoy vengo a advertir que ahora mi visión del planeta (es decir, del pequeño astro en que el destino me ha colocado, y al que yo veía antes como de un tamaño inmenso) se ha ido estrechando y achicando cada vez más hasta quedar reducido a un tamaño casi ridículo; y esto por efecto de las capacidades tecnológicas que con tanta eficacia, y en verdad de manera tan amenazadora ya, ha ido desplegando el ser humano durante el trecho del tiempo a que se extiende mi vida sobre la tierra. Ha sido este un proceso continuamente acelerado, tras del cual el minúsculo sujeto (el ser humano, del que yo, ¡inocente de mí! soy un espécimen) se siente en condiciones de destruir el edificio mismo dentro del que ha nacido y sobre el que apoya sus pies. Todas estas reflexiones mías forman el cuadro de una realidad que está sometida a alteraciones más y más radicales, con la consecuencia de haberse llegado a crear ya, mediante imágenes inciertas, evanescentes y desconcertantes, una situación de inseguridad completa. Significa ello, para decirlo en términos coloquiales, que la humanidad ha alcanzado un punto en que no sabe uno qué pensar acerca de nada. Y me pregunto qué sentido puede tener, siendo así, el trasladar al papel, como lo hago en el momento presente, un tal estado de ánimo, puesto que en verdad ni espero confortación, ni mucho menos invoco esclarecimientos intelectuales que sería demasiado temerario esperar. Sin embargo, atenido a las propensiones básicas, y quizá por desgracia irrenunciables, de mi personalidad, única base sobre la que puedo hallar algún mo- tivo para seguir viviendo siquiera sea un solo momento en adelante, doy aquí expresión- -y lo hago como quien lanza una vana queja al viento- -a las cuitas de un anciano valetudinario quien, por supuesto, tampoco aspira a encontrar otro eco a sus tribulaciones que el de una repercusión en el vacío. Ello es consecuencia de la fatalidad que ha condenado a este escritor nato a que siga escribiendo en la arena, en el agua, en el viento... Hoy día es tanto lo que se escribe, tanto lo que se imprime, tanto lo que se publica a través de tantos medios de difusión que, tal cual clamaba en su día el poeta romántico que haya un cadáver más, ¿qué importa al mundo? puedo clamar yo ahora que al mundo no le importa nada (quizá no le haya importado nada nunca) lo que todavía pudiera escribir yo en estos momentos. Dan a conocer sin embargo estas reflexiones mías un estado de ánimo distinto del que en manera constante, a lo largo de tan larga trayectoria vital, y ello desde la infancia misma, me había movido a procurar prestarles expresión escrita a mis interiores percepciones y sentimientos. Nunca antes de ahora había vacilado en creer que aquello pudiera tener sentido. Esta última fase de mi existencia, en combinación con el panorama que hoy presenta el mundo, viene a introducir, sin embargo, con la inminencia de la ya impostergable perspectiva de la muerte, un cambio profundo y radical en mi actitud frente a la realidad. Ante tal perspectiva reflexiono ahora acerca de la relación en que hoy me encuentro frente al mundo en torno. Pues, por una parte, si las condiciones de éste se han alterado tan profundamente co- Ayala, frente al ordenador en su estudio mo para brindarle al observador un cuadro completamente distinto de aquel a que estuvo acostumbrado a ver desde siempre, por otra parte mis condiciones personales se han alterado también de tal modo durante los últimos años que apenas si puedo ya identificarme, ni siquiera reconocerme, en la imagen pública que, por un maligno designo de la suerte, ha llegado a constituirse ahora alrededor de este individuo que soy yo. El gran cambio experimentado por la realidad objetiva del mundo vino a coincidir para mí, perversamente, con un eclipse en mi salud física y mental del que estoy saliendo apenas para encontrarme de repente frente a una realidad muy ajena a aquella que me era habitual. En efecto, las relaciones mundiales de poder dentro del planeta hubieron de mudarse inesperadamente justo en el momento preciso en que yo, convaleciente de las tinieblas en que estaba sumido, pude presenciar un cierto acontecimiento que sería clave para que se iniciara dicha mutación: el atentado terrorista que el 11 de septiembre de 2001 desplomó las torres gemelas en la ciudad de Nueva York, derribando así en un instante aquel soberbio alarde del poder de nuestra civilización occidental, acontecimiento este del que sería yo testigo, a través de la televisión, cuando me encontraba postrado en la cama de un hospital Aula de Cultura La Fundación Vocento presenta: MOZART Concierto en su doscientos cincuenta aniversario Intervendrá: Cuarteto de Cámara Eloy Martes 21 de febrero de 2006 20.00 horas Centro Cultural de Círculo de Lectores C O Donnell, 10- Madrid Metro: Príncipe de Vergara (Entrada libre- Aforo limitado) ABC Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: www. abc. es informacion auladecultura