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ABC DOMINGO 19 2 2006 Sociedad 61 La ley antitabaco ha cambiado las costumbres de los fumadores. ABC ha indagado en los hábitos de algunos de los más destacados de nuestra sociedad para saber cómo han afrontado este mes largo de ley antitabaco. Éste es el resultado Cigarrillos a la sombra del poder TEXTO: JORGE SÁINZ MADRID. Cuentan las malas lenguas que los movimientos estratégicos de una empresa tan puntera como Telefónica se cuecen ahora, calle arriba, calle abajo, en la Gran Vía madrileña. Que hay espacios de trabajo que se han trasladado de forma permanente a céntricas cafeterías. Incluso se ha escuchado que algún destacado directivo, excesivamente enganchado a la nicotina, ha alquilado su propio despacho, para que nadie pueda decirle que ésa no es su casa. La ley antitabaco tiene la honrosa virtud de haber modificado por completo nuestros hábitos, y también los de nuestros representantes más destacados de la sociedad. Sabemos que la noche de maratonianas negociaciones entre José Luis Rodríguez Zapatero y Artur Mas tuvo un único testigo de cargo, y no precisamente ERC. Sólo el humo disperso por las paredes de Moncloa sabe lo que ocurrió aquel día. Los dos dirigentes confesaron haber apurado unos cigarrillos, de forma compulsiva según el líder catalán, durante el debate. Mas le pidió tabaco a Zapatero y el presidente le dio un Estatuto para Cataluña. Después, ambos fumaron en el despacho desde el que se hace el paseíllo hasta la sala de prensa. Pero para justificarlo, Rodríguez Zapatero lo tuvo más fácil. La Moncloa es un lugar de trabajo, pero, al fin y al cabo, también es su hogar. Su antagonista en esto de la política, Mariano Rajoy, también es un fumador confeso y habitual de puros. Dicen sus allegados que no ha pensado en dejarlo, aunque no es menos cierto que nadie le ha visto todavía junto al resto de trabajadores del PP en su sede nacional de Génova fumando en la calle al abrigo de los cero grados. No sé si hay un ático o una zona VIP para los dirigentes, pero imagino que entre desplazamiento y desplazamiento tendrá tiempo para cubrir sus necesidades de nicotina cuentan fuentes populares. Algo parecido ocurre con su compañera de partido y presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Le gusta saborear un puro de forma muy ocasional para Aguirre se trata de un placer que se permite después de algunas comidas, así que la ley no le ha afectado personalmente. En la orilla de la cultura, un caso peculiar es el del escritor Juan Manuel de Prada. Consumo cigarrillos de vez en cuando, pero, si no lo hiciera, esta ley me habría obligado a fumar confiesa. Prada, más batallador, llama a las barricadas, exhorta a la desobediencia civil y asegura que le da mucha pena ver a todos esos trabajadores pelándose de frío en la calle. Lo que no se puede es destruir la vida social y tratar a la gente como a perros. De la noche a la mañana, una conducta social aceptada y, hasta hace poco, fomentada, no debe Rajoy, en Santander en 2002 CELEDONIO Luis Aragonés, en una imagen del pasado mes de agosto SIGEFREDO José Luis Rodríguez Zapatero Presidente del Gobierno El presidente logró sacar adelante un acuerdo con CiU sobre el Estatuto, tras una maratoniana reunión en la que no faltó el tabaco Esperanza Aguirre Presidenta de la C. de Madrid Aguirre fuma puros muy ocasionalmente y sólo después de comer. Dejó el tabaco hace tiempo y la norma apenas le ha afectado Artur Mas Secretario general de CiU El propio Mas reconoció que había pedido tabaco al presidente del Gobierno el día de la larga negociación estatutaria Juan Manuel de Prada Escritor Fomenta la desobediencia civil y ha dejado de acudir a restaurantes sin zonas habilitadas para fumadores. No piensa dejarlo César Alierta Presidente de Telefónica El máximo responsable no lleva muy bien las restricciones y no es extraño verle fumando en la calle desde hace un tiempo Sara Baras Bailaora La bailaora española sigue de gira y, como dicen sus allegados, no tiene tiempo ni de encenderse un cigarrito convertirse ahora en una actividad proscrita comenta. El escritor sí ha modificados sus costumbres después de la norma. Aunque fuera cliente habitual, Juan Manuel de Prada ya no pisa restaurantes sin zonas habilitadas para fumadores. Otra de las figuras que asociamos al tabaco es la del seleccionador nacional de fútbol Luis Aragonés. Fumador confeso de larga trayectoria, el sabio trata últimamente de no fumar en los banquillos, delante de todas las cámaras de televisión. De momento, parece que lo está consiguiendo. Ya veremos qué gallo canta cuando el conjunto español viaje a tierras alemanas para disputar el Mundial de fútbol. En Alemania, en Europa, los viajes permiten conocer otras culturas y, también, otras leyes antitabaco. Sara Baras, una de nuestras bailarinas más internacionales y fumadora aunque sorprenda, se encuentra estos días en Londres presentando su espectáculo. Llevamos tanto tiempo fuera de España que ni siquiera hemos percibido las nuevas restricciones. Y a Sara, la verdad, es que no le ha dado tiempo ni a encenderse un cigarro cuenta una voz cercana a la bailaora. Y cuentan, como decíamos, que César Alierta no lleva demasiado bien eso de no poder echarse un cigarrillo de vez en cuando. Directivos del grupo, periodistas y demás personajes recorren las calles junto a él. Es el signo de los nuevos tiempos, los tiempos de la persecución y la lucha contra el tabaco.