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ABC DOMINGO 19 2 2006 Los domingos 57 la reacción constitucionalista que se le opuso como la expresión final de la transición y el afianzamiento de la monarquía, la decisión de normalidad que los españoles habían decidido otorgarse a sí mismos. El factor tiempo En este sentido, algunas interpretaciones han enfatizado el anacronismo del intento golpista. Jesús Palacios, en 23- F: El golpe del CESID (Planeta) señaló que todos ellos se habían equivocado de mapa y de calendario. Si yo no disparataba entonces o yerro ahora, nuestra piel de toro pertenece a la Europa Occidental, capitalista, industrializada, postindustrializada, tecnológica e informatizada me asombraron García Carrés (parte de la trama civil y (el comandante) Pardo Zancada al mostrarse inmediatamente de acuerdo conmigo En un mundo comunicado mediante las imágenes, no podía haber nada más anacrónico que Tejero revestido del venerable tricornio anunciando pistola en mano sus intenciones a los señores diputados, pero la rápida resolución del asunto y la masiva difusión universal de imágenes civilistas y populares- -manifestaciones, celebraciones, intervenciones de líderes, paseos de familias- -contrarrestaron su súbita irrupción: al poco, la mitificación de la movida madrileña restañó las heridas residuales en el imaginario global. Para entonces, algunos libros ligados a un periodismo pedagógico de urgencia habían facilitado las primeras explicaciones de lo sucedido. El propio Oneto escribió La noche de Tejero (Planeta) en mayo de 1981, en pleno juicio contra los militares golpistas y, cuando todavía no se conocen ni las circunstancias del golpe, ni todas las implicaciones, especialmente lo que en su momento se bautizó como trama civil del asalto al Congreso En esta línea también se deben mencionar, entre otros, Técnica de un golpe de Estado: El juicio del 23- F de Martín Prieto (Grijalbo) o Con la venia. Yo indagué el 23- F de Pilar Urbano (Argos Pardo Zancada presentando su libro, en 1998 Vergara) Diez años después, en El enigma del elefante. La conspiración del 23- F Joaquín Prieto y José Luis Barbería (El PaísAguilar) mantuvieron que la intentona consistió en un golpe blando, una acción incruenta dirigida a restablecer el orden frente a una anarquía supuesta, cuya manifestación más visible fue el secuestro en el Congreso del Gobierno y los diputados. Entre sus aportaciones destacaron el énfasis en los estadios previos de la trama militar, la identificación del famoso elefante blanco que todos esperaban para ponerse al mando de la operación con el propio Ejército o la comparación con el golpe griego de 1967, en el cual hubo dos tramas, una de generales y otra de coroneles y oficiales inferiores, que fue la que triunfó. El juez García Escudero en la firma de sus memorias, en 1995 da en Algo más que el 23- F (La Esfera de los Libros) por Javier Calderón y Florentino Ruiz, que durante años desempeñaron puestos de responsabilidad en la cúpula militar. Para ellos, el CESID no estuvo implicado y la intentona resultó de una confluencia circunstancial de acciones golpistas de muy diferente grado El ex coronel Amadeo Martínez Inglés, por su parte, diseñó una teoría contrafactual: en 23- F: El golpe que nunca existió (FOCA) mantuvo que el golpe de Tejero fue una operación de cobertura precipitada por el general Armada, pues el verdadero golpe duro, el de los coroneles estaba programado para el 2 de mayo. En el vigésimo aniversario, se entremezclaron libros que sostuvieron la existencia en exclusiva del golpe de Tejero- Hablan los militares (Planeta) de Miguel Platón- de tres tramas a cargo del propio Tejero, Miláns del Bosch y Armada- 23- F. La conjura de los necios (FOCA) de Pilar Cernuda, Fernando Jáuregui y Manuel Ángel Menéndez, o 17 horas y media (Taurus) de Javier Fernández López- o de cuatro tramas, con la del CESID- -Palacios y 23- F: Ni Miláns ni Tejero de Juan Alberto Perote (FOCA) Algunas de las últimas aportaciones, aunque las haya más cerca de la política- ficción que del periodismo de investigación o de la indagación histórica, abundan en elementos menos conocidos, como la posición de importantes representantes diplomáticos o los llamados periodistas- conspiradores es el caso del volumen de Francisco Medina 23- F. La verdad (Plaza Janés) Finalmente, es preciso mencionar la aparición de memorias personales, como Mis siete vidas (Planeta) de José María García Escudero, juez instructor de la causa, o los interesantes Apuntes de un condenado por el 23- F (Espasa) del vasco José Ignacio San Martín, director del Servicio de Documentación de Presidencia del Gobierno en la etapa del almirante Carrero y supuesto cabecilla del grupo de los coroneles Construidos a modo de recuerdos carcelarios, traslucen el punto de vista de quien ha vivido la mezquindad del franquismo con los ejércitos y sus miembros, pero también de quien ha protagonizado la lucha contra la barbarie terrorista de ETA, que considera causa precipitante de la intentona. El suceso ha generado libros de diferente calado: oportunistas, indagadores de los hechos... más algunas memorias de quienes formaron parte de la historia Entre tramas Las múltiples tramas golpistas han constituido otro asunto recurrente, desbrozado en la década pasada. Así, mientras algunos como Ricardo Pardo Zancada, en 23- F, la pieza que falta (Plaza Janés) reconocieron la jefatura de Tejero, otros como el mencionado Jesús Palacios atribuyeron a los servicios de inteligencia la autoría intelectual de lo ocurrido. Esta teoría fue contrarresta-