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ABC DOMINGO 19 2 2006 Los domingos 55 LOS PELIGROS Si la División Acorazada hubiera tomado parte, hubiera pasado algo más grave EL PASADO DE FRAGA No pueden recordarme en mi pasado nada que sea malo. Yo no participé en la guerra ni contribuí a la creación de ese sistema reforzar la situación que hubiera llevado al desastre a la Monarquía (acuérdese de lo que pasó en los años veinte, cuando Alfonso XIII colaboró con el general Primo de Rivera, de quien luego se distanció) Pero mucho más peligroso es, por ejemplo, pagar un precio a los terroristas o reformar los Estatutos por vías inconstitucionales, como hoy. -El Rey, de manera extraordinaria, ha intervenido en dos ocasiones: tras el citado golpe de Estado y después de que estallaran las bombas de Atocha. ¿No estamos en un momento extraordinario ahora? -No. Creo que el Rey tiene que reservarse para momentos realmente importantes, y éste no lo es tanto. -Volvamos a esa foto de hace 25 años. Carrillo parece, más que un adversario, un amigo. Es más, me consta que sigue teniendo relación con él... -No lo dude. Ya sabe usted que yo le presenté en el club Siglo XXI, circunstancia que dio lugar a unas bajas en la directiva del club. Pero, tras la presentación, terminé diciendo: ¡Cuidado! He dicho todo esto para que lo oigamos, pero les recuerdo que es un comunista de mucho cuidado Pero, mire usted, desde el 23- F se ganó mi respeto. Y hay un detalle que me conmovió: una de las primeras personas que vi a la salida del Congreso aquella mañana fue a su mujer, que pasó la noche ahí. ¿Sigue en contacto con Suárez? ¿Sigue su evolución? -Desgraciadamente, no. Como murió su mujer no tengo mucha relación con su familia. Pero lamento mucho lo que le está pasando. -Y a mí que ese entendimiento entre tan diferentes colores políticos me parece envidiable en este momento de crispación... -No, no, cuidado, cuidado, que la palabra crispación la han puesto los otros y la han puesto para quejarse de oír verdades como puños. Y yo no le acepto esa palabra. -Pero no me negará que hay cero diálogo... -Si hay poco diálogo es porque el Gobierno no quiere. Fíjese con las víctimas del terrorismo. La ausencia del presidente del Gobierno del Congreso de Valencia y la di- le contesto: si la División Acorazada hubiera tomado parte en el asunto como se intentó (y ya sabe que el general que la mandaba luego fue asesinado por ETA) hubiera pasado algo más grave. ¿Cómo sienta que le caiga un kilo de cristal en la cabeza? -Bueno, no fue tanto... ¿Y cómo se mantiene la serenidad hasta llegar, como usted hizo, a pedir al presidente Lavilla una cuestión de procedimiento aquella mañana? -Era una cuestión de orden y me pareció que era bueno pedir al presidente que levantara la sesión, antes de que todos saliéramos. -Usted, que desde su escaño censuró a los golpistas y les dijo que con ese comportamiento no estaban sirviendo al Rey ni a la democracia ni a la Constitución, ¿dirigiría esos reproches a alguien en la España actual? -Allí hubo el error de creer que los pasos de la transición habían sido equivocados y que había que Fraga, durante la entrevista con ABC, en su despacho del grupo parlamentario del PP en Santiago misión del alto comisionado son hechos significativos de que hay algo que no funciona bien. ¿Opina, como esas víctimas, que la paz a cualquier precio, no? -Por supuesto. Si se pagan ciertos precios se les da el poder a los violentos que luego lo podrían ejercer. Y yo me quedo con lo que han dicho los ministros de Justicia e Interior de que nadie eche las campanas al vuelo. -De usted se ha escrito que su gran mérito fue atraer hacia la derecha democrática el grueso electoral de la extrema derecha española. Desde entonces, la extrema derecha, ¿no existe en España? ¿Está oculta? ¿Por qué sí se deja ver en Francia o en Austria, por ejemplo? -Mire, un caso como el del señor Le Pen es imposible en España. Y eso que se ha intentado. Lo que pasa es que la izquierda, cuando se le lleva la contraria, dice que se está haciendo extrema derecha. Pero la política del señor Rajoy es absolutamente correcta. -Supongo que lo del revisionismo y la memoria histórica no le encaja... -Nada. A los que quieren quitar estatutas les digo que los antiguos, con muy buen criterio, ponían a las calles nombres de santos, de San Andrés o de San Jorge, o nombre de cosas, calle de Alcalá o calle de La Coruña, pero cuando se empezaron a poner nombres políticos se convirtió todo en un puro disparate. El primer Rey que fue decapitado en Europa no fue Luis XVI, fue Carlos I Estuardo de Inglaterra y lo fue por un régimen militar que se levantó en favor del Parlamento y que presidió Oliver Cronwell; luego a él el Parlamento también le molestó y fue con los mosqueteros y los disolvió. La estatua de él sigue a la puerta de la Cámara de los Comunes. Nadie ha dicho que se quite. ¿Le molesta que le recuerden su pasado franquista? ¿A mí? -Sí. -No pueden recordarme en mi pasado nada que sea malo en sí mismo. Yo he trabajado siempre en la misma dirección. Porque yo no participé en la guerra ni contribuí a la creación de ese sistema que, dicho sea de paso, como ministro de Información y Turismo, ayudé a utilizarlo bien. ¿Por qué otras épocas históricas siguen cubiertas con el manto benefactor del respeto y la transición ha pasado a ser algo transitorio? -Lo que pasa es que es muy fácil criticar lo que se hizo. ¿Cuál Constitución duró más que la actual? ¿Cuál produjo un desarrollo político y social mayor? ¿Cuál propició una mejor integración de España en la comunidad internacional? -Para terminar, ¿quién tuvo la culpa del 23- F? -Los tribunales han dicho lo que tenían que decir. Y yo no tengo más que añadir.