Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
54 Los domingos DOMINGO 19 2 2006 ABC 25 AÑOS DEL 23- F ENTREVISTA MANUEL FRAGA Diputado el 23 de febrero de 1981, ex presidente de la Xunta de Galicia y senador Mucho más peligroso que el 23- F es pagar un precio a los terroristas Fraga recibe a ABC en Santiago, con el lagrimal a punto de florecer a poco que le toquen los sentimientos. Es la hora de los homenajes a su persona; pero él se lo rinde al Rey de aquella noche de hace un cuarto de siglo. Y sigue, con Lorca, sin vestirse de noviembre para no infundir sospechas TEXTO MAYTE ALCARAZ FOTO MIGUEL MUÑIZ ntonces, Fraga; hoy, don Manuel. Entonces, 59 años; hoy, 84. Entonces, en pleno desafío a la báscula; hoy, por el dictado de una hija médico, con 30 kilos menos. Rechaza que el proceso de recogida de sus libros y enseres para marchar a Madrid sea trasunto de nada. Y tiene razón: el vigor (que mantiene a pesar de los jovenzuelos que hacen botellón bajo su casa de Santiago de Compostela todas las noches) le hace revivir con denuedo aquel 23 de febrero, mucho menos peligroso que otras cosas que ocurren hoy contra la democracia Con algún coscorrón dialéctico, casi inevitable cuando se habla con Fraga, ésta es la conversación que mantuvimos a los pies de Sant Yago. -Dentro de cuatro días se conmemora el 25 aniversario del intento de golpe de Estado. Dicen que los episodios históricos no se dan por cerrados hasta que se conozcan todos los pormenores. De éste no cesa de publicarse una abundantísima bibliografía y en todos o en casi todos los libros se juega con el enigma. La incógnita de un nombre. ¿Sigue el de la autoridad competente sin desvelarse? -No creo. Allí hubo gente que estuvo de buena fe pero equivocadamente, como el general Armada, que quería salvar la Monarquía, y que veía algunas cosas que no le gustaban y creyó que con una solución de ese tipo salía reforzada la Corona, lo cual era una equivocación tremenda. Pero después de todo el proceso judicial, queda muy poco por saber. ¿Sabe usted qué es lo más increíble de lo que pasó entonces? -Dígamelo. -Lo más increíble es constatar que algunas personas no sabían en el mundo en que vivían. -De aquellos días, en nuestra retina quedan varias imágenes: Tejero en la tribuna del E Congreso, la manifestación multitudinaria y una (media página de ABC del 25 de febrero de 1981) en la que aparece usted con Felipe González, Santiago Carrillo, Rodríguez Sahagún y Adolfo Suárez rodeando al Rey. Se masticaba la incertidumbre... -Bueno, ahí el Rey, con muy buen criterio después de haber resuelto la crisis con sus poderes de jefe supremo de las Fuerzas Armadas y los de moderador, nos reunió a los políticos coronando así su magnífica operación, que consolidó la Constitución y la Monarquía. Porque después han pasado muchas cosas, pero usted sabe que no se ha vuelto a pensar en otro golpe. -Y eso que Tejero ha vuelto a la palestra... -Sí, el señor Tejero ha considerado oportuno mandar una carta contra el Estatuto catalán, que no indica precisamente su sentido de la oportunidad. Pero créame que hoy nadie piensa en cosa semejante. -Ni el teniente general Mena... -El teniente general se limitó a recordar la vigencia de un artículo de la Constitución, pero sin entrar en su aplicación y natural- LOS RECUERDOS PERSONALES Me empujaron con las dos manos fuera del salón y me llevaron al despacho de Landelino Lavilla, lo cual me permitió salir afeitado EL MIEDO Pensé que con la Guardia Civil en el Congreso, no podía haber catástrofes mente no amenazaba con un golpe militar. Él sabía perfectamente que el jefe supremo es el Rey y que el Gobierno tiene competencias en eso. ¿Se acuerda de lo que les dijo Don Juan Carlos aquel día? -Que lo importante era pasar página, no intentar buscar fantasmas y dejar a los tribunales que funcionaran. ¿En qué momento intuyó que la crisis estaba superada? -Yo me di cuenta en seguida de dos cosas: que eran guardias civiles- -porque podían haber sido etarras disfrazados de guardias civiles- -y pensé que con la Guardia Civil aquí, no podía haber ninguna catástrofe. Segundo, cuando conocimos la intervención del Rey yo me tranquilicé notablemente. -De hecho, a media noche usted demostró tener la cabeza muy fría... -Entonces fue cuando le pedí a un oficial que dejara salir a las señoras y así fue, aunque una quiso quedarse porque era médico y así ayudaba a los demás. Luego me encaré con Tejero, me empujaron con las dos manos fuera del salón y me llevaron al despacho de Landelino Lavilla, lo cual me permitió salir afeitado. ¿Cómo lo hizo? -Sólo le diré que había mecanismos para el caso. ¿Tuvo más miedo por el futuro de España aquel día o ahora con las reformas estatutarias y la negociación con ETA? -Me preocupan mucho más las cosas que pueden hacerse ahora más sutilmente, intentado guardar las formas- -pidiendo informes al Consejo de Estado, por ejemplo- -Y en el hemiciclo, ¿quién tuvo más miedo? -Blas Piñar sí que estaba preocupado... ¿Por qué? -Porque se dio cuenta de que nadie había contado con él para aquello, y por lo tanto se hizo el dormido, poniendo el abrigo encima del pupitre. Tranquilicé a algunas otras personas, por ejemplo, a Bandrés... Pero en definitiva yo me quedé tranquilo con la intervención del Rey, aunque fue incómodo pasar allí la noche. -Póngame un condicional: ¿qué hubiera tenido que pasar para que aquello fuera irreversible? -Evidentemente, allí estuvo en peligro serio la democracia. Pero