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ABC DOMINGO 19 2 2006 Los domingos 51 25 AÑOS DEL 23- F ANÁLISIS (Viene de la página anterior) juicio contra diez dirigentes del sindicato- -entonces clandestino- -Comisiones Obreras. Hoy las noticias corren como la pólvora, pero hace treinta años llegaban con cuentagotas. Susana Olmo: ¿Alguno sabe quién está hoy al frente de las capitanías? Porque entonces sí lo sabíamos, estaban constantemente en el candelero. El Ejército aún no había digerido los cambios. Salvo los especialistas en información de Defensa, hoy conocemos a muy pocos militares. A Mena, porque sacó los pies del tiesto, y pocos más. Julia Navarro: Ahora tenemos una democracia consolidada. Manuel Antonio Rico: La prueba evidente es que, en la actualidad, vivimos unos cambios políticos probablemente más trascendentales que los que afrontó Adolfo Suárez en su tiempo, y no hay temor en la ciudadanía por el sistema democrático. Escuchándoles se llega a la conclusión de que el 23- F fue una vacuna dolorosa para España, pero la democracia se fortaleció. Sin embargo, veinticinco años después, ¿están ustedes vacunados contra el 23- F? Susana Olmo: El intento de golpe de Estado tuvo el efecto contrario a lo que pretendían los militares. Eso es reconfortante. Por lo demás, fue una experiencia que marcó mi vida personal y profesional. Víctor Márquez Reviriego: Sin duda, supuso un antes y un después. Julia Navarro: Aquí se ha dicho que el país no reaccionó, y puede que fuera cierto durante las primeras horas. Pero la manifestación tras el 23- F reunió a 1.200.000 personas en la capital. Se produjo una reacción tardía, pero espectacular, porque la gente sabía lo que se jugaba. Manuel Antonio Rico: Fue una sobredosis. Hubo muchos amagos antes, un general que hacía una arenga, conspiraciones de café... Tal vez aquello nos hizo abrir los ojos a todos. Charo Zarzalejos: Aún hoy, visionando el vídeo, me quedo boquiabierta. ¿Yo he vivido eso? Me cuesta trabajo creerlo. ¿Os acordáis? No se pudo ver hasta el día siguiente, cuando acabó todo. En cambio, sí se dio en directo la salida de los diputados. Manuel Antonio Rico: En aquel tiempo las sesiones del Parlamento no se retransmitían, se grababan. Julia Navarro: Durante muchos años no he sido capaz de soportar esas imágenes. Me quebraba enseguida, y me ponía a llorar. Manuel Antonio Rico: Veinticinco años, parece mentira... Cada vez que veo por televisión o escucho por la radio aquello de ¡todos quietos, al suelo! me da una sacudida. La hora de Suárez. El presidente acude en apoyo de Gutiérrez Mellado, vicepresidente primero, que se enfrenta a los guardias EFE EL GOLPE EN CONTEXTO CHARLES POWELL Historiador. Profesor de la Universidad San Pablo- CEU ranscurrido un cuarto de siglo desde la intentona del 23- F, hay dos aspectos de ese triste episodio que todavía llaman poderosamente la atención, pero que son anteriores y posteriores al golpe en sí. El primero no es otro que la magnitud de la crisis por la que atravesaba España entonces, crisis que explica en no poca medida, aunque en ningún caso justifique, la respuesta de un sector muy minoritario de las Fuerzas Armadas. Recuérdese, en primer lugar, que la economía española todavía intentaba recuperarse de la crisis de 1974 cuando fue golpeada de nuevo en 1979 por un segundo aumento de los precios del petróleo, dando lugar a una masiva destrucción de empleos y un crecimiento galopante del déficit publico. En el ámbito internacional, España había presentado su solicitud de adhesión a la Comunidad Europea en 1977, pero las negociaciones, que no se iniciaron en serio hasta 1979, se paralizaron en 1980 tras el parón impuesto por el presidente Giscard d Estaing. En el frente interno, tras la aprobación de sus respectivos Estatutos de Autonomía en octubre de 1979, en las primeras elecciones autonómicas celebradas en T el País Vasco y Cataluña en marzo de 1980 resultaron ganadores los partidos nacionalistas, mientras el partido del Gobierno, la UCD, quedaba cuarto en ambas. Poco antes, el Ejecutivo había sufrido una derrota aún más grave en el referéndum andaluz, que le privó de un modelo de desarrollo autonómico propio. Lejos de proporcionar serenidad a la vida política vasca, ETA respondió al nacimiento del Estado de las Autonomías con una campaña de violencia sin precedentes, dirigida fundamentalmente contra las Fuerzas Armadas. Aunque la transición española ha solido caracterizarse como pacífica, en realidad fue una de las más violentas de la llamada tercera ola sobre la que ha teorizado Huntington: entre las elecciones de 1977 y el 23- F, ETA asesinó a más de trescientos policías, guardias civiles y militares españoles. Por último, en lo que al frente partidista se refiere, el abandono del consenso constituyente tras las segundas elecciones generales, celebradas en marzo de 1979, dio paso a una creciente polarización, que no hizo sino alimentar las tendencias centrífugas que habían estado presentes en UCD desde su creación. A su vez, ello agravó la crisis de liderazgo pade- cida por Adolfo Suárez desde que el PSOE le hiciera objeto de una cruel e inesperada moción de censura en mayo de 1980, y que conduciría finalmente a su dimisión en enero de 1981. En suma, en vísperas del golpe, España estaba sumida en una gravísima crisis, como apenas han conocido otras democracias jóvenes en vías de consolidación. Alfonso Armada- -a quien José María de Areilza definió memorablemente como el único reaccionario serio que hay en España -sabía sin duda que una junta militar como la que pretendía Tejero no era la respuesta, pero tampoco lo hubiese sido la solución híbrida (un gobierno de salvación que supuestamente preconizaba él. El otro aspecto que merece subrayarse es el inmenso acierto de Leopoldo Calvo Sotelo al recurrir la escandalosamente benévola sentencia del Consejo Superior de Justicia Militar, posteriormente rectificada por el Tribunal Supremo. Esta decisión, serena pero contundente, permitió que fuese un tribunal civil el que tuviese la última palabra a la hora de enjuiciar a unos golpistas militares, lo cual supuso una aportación valiente y duradera a la consolidación de la democracia en España.