Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 Los domingos DOMINGO 19 2 2006 ABC 25 AÑOS DEL 23- F LOS TESTIGOS DEL GOLPE (Viene de la página anterior) pués, cazan a lazo sus sensaciones con ayuda de la memoria de los demás, avanzan, rebobinan, se preguntan, se corrigen... Eran entre las 18.20 y las 18.25 de la tarde del 23 de febrero de 1981, y en el Parlamento se celebraba la sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. Había comenzado la votación nominal y, en el turno del diputado socialista Manuel Núñez Encabo, se oyó jaleo en el pasillo. El presidente del Congreso, Landelino Lavilla, envió a dos ujieres a investigar. No dio tiempo a que se reportaran. Se abrieron las puertas y varios guardias civiles aparecieron gritando: ¡Alto! ¡Todos quietos! ¡Al suelo! ¿Qué les pasó por la cabeza en aquellos primeros momentos? ¿Fueron conscientes de que asistían a un intento de golpe de Estado? Víctor Márquez Reviriego: Cuando entró el primer guardia civil pensé en un posible atentado de ETA, pues los terroristas habían robado goma- 2 hacía poco. Supuse que los agentes venían a protegernos y no me chocó, en principio, que nos instaran a tirarnos al suelo. Luego, vi a Tejero y lo reconocí: con su bigote inconfundible, era uno de los implicados en la operación Galaxia (antecedente del 23- F: el teniente coronel Tejero, de la Guardia Civil, y el capitán Sáenz de Ynestrillas, de la Policía Armada planearon secuestrar al Gobierno durante una reunión del Consejo de Ministros y obligar al Rey a aceptar un gabinete de salvación nacional. Fueron acusados de rebelión y confinados en Alcalá de Henares hasta diciembre de 1979. Ambos militares se reunían en la madrileña cafetería Galaxia) Aquello, naturalmente, cambiaba las cosas. Julia Navarro: No lo tuvimos claro, había mucha confusión. Cuando oímos los gritos en el pasillo Susana y yo salimos para ver qué pasaba, pero no fuimos muy lejos. En la puerta de la sala de prensa había un guardia civil con metralleta que nos ordenó que volviéramos a nuestro sitio. En ese momento entraba Tejero en el hemiciclo, pero no lo reconocí. Susana Olmo: Miguel Ángel Aguilar, que estaba a nuestro lado, afirmó sin dudar: Es Tejero Charo Zarzalejos: Yo no sabía quién era ese individuo. Pilar Narvión, la más veterana, nos llamó la atención: Niñas, esto es lo que en los libros de Historia se llama golpe de Estado Julia Navarro: Sí, sí, a mí me dijo: Julita, apunta la hora y estaba yo en ese momento como para apuntar la hora. Manuel Antonio Rico: Había una votación en marcha. Recuerdo el silencio, la letanía de los nombres... Primero llegaron los gritos del pasillo, que eran violentos. Después, todo ocurrió muy deprisa: vi a un guardia malcarado entrar en nuestra tribuna, y al tipo del bigote allí abajo. Supe que era uno de los conspiradores de la operación Galaxia Miré instintivamente la hora en medio del desconcierto y del pasmo, y cuando empezaron los disparos busqué refugio disputando el espacio a Carandell y García Candau. Acabé con la cara pegada a las colillas Manuel Antonio Rico 1981 Director de España a las ocho de Radio Nacional de España 2006 Director de El Rompeolas de Onda Madrid España era, de repente, como el Chile de Pinochet. Sentí rabia, vergüenza y pena por este país. Se me saltaron las lágrimas. La democracia se iba al carajo Tejero, al mando. La imagen dio la vuelta al mundo que había en el suelo (entonces fumábamos como carreteros) Creí que estaban barriendo con las ametralladoras, y pensé: esto se acabó. Charo Zarzalejos: Terminé debajo de tres o cuatro personas, así que soy una supervivente. Por lo menos me cayeron encima Pilar, Julia y Susana. Aunque, bueno, así me protegisteis. Estaba convencida de que nos iban a matar. Miré a través de los barrotes de la barandilla y vi a Suárez, tieso como un palo. Me dio la impresión de tener sangre en las piernas- -falsa alarma- y varias imágenes de mi vida pasaron en un instante por mi cabeza. Me acuerdo perfectamente de una de mi niñez, en el parque, en Bilbao, con mis padres; tenía las manos llenas de barquillos y mi hermano estaba sentado cerca de la fuente jugando con un coche de plástico. Julia Navarro: Me imaginé el susto que tendría mi madre. Debía telefonearla enseguida. Pasado el terrible susto inicial, empiezan a observar lo que ocurre a su alrededor, a tomar notas en sus libretas, a callejear por el Congreso, a hablar con los guardias... Sin duda, llegan las primeras reflexiones. Víctor Márquez Reviriego: Estaba preparado mentalmente para un golpe de Estado. En Triunfo durante los últimos diez años del franquismo, tuvimos permanentemente una pareja de grises en la puerta. En teoría, para protegernos de los ataques de los guerrilleros de Cristo Rey, pero los que trabajábamos allí comentábamos, medio en broma, medio en serio, que los policías estaban para echarnos mano en el momento oportuno. La psicosis del golpe no me la quité del todo hasta unos años después de la primera victoria del PSOE en las elecciones generales. Susana Olmo: Tuve la impresión de que no salíamos del Congreso por nuestro propio pie, o que, en el mejor de los casos, nos llevarían al Bernabéu para depurarnos Me acordé del golpe de Estado en Chile, la gente trasladada en masa a los estadios de fútbol... Manuel Antonio Rico: Sí, yo también me vi en el Bernabéu. España era, de repente, como el Chile de Pinochet. Sentí rabia, vergüenza y pena por este país. Se me saltaron las lágrimas. Pensé: adiós muy buenas, la democracia se va al carajo. Charo Zarzalejos: Tantas crónicas para esto... Víctor Márquez Reviriego: Yo, en cambio, no creí que me fueran a matar. Sí que mi carrera periodística tocaba a su fin y que me tendría que dedicar a dar clases particulares de matemáticas. La verdad es que la mente se refugia Charo Zarzalejos 1981 Redactora de La Gaceta del Norte 2006 Redactora jefe de la agencia Vasco Press y analista política de ABC y Televisión Española, entre otros medios No sabía quién era Tejero. Pilar Narvión nos dijo: Niñas, esto es lo que en los libros de Historia se llama golpe de Estado