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ABC DOMINGO 19 2 2006 31 Dimite Roberto Calderoli, el ministro italiano que exhibía las caricaturas de Mahoma en su camiseta El alud de lodo en Filipinas se puede haber cobrado la vida de unas 1.800 personas, todavía sepultadas Todos le ven, menos Israel, como un pragmático de Hamás. Ismail Haniyeh será el primer ministro palestino. Dice que apuesta por el diálogo con todos, menos con Israel La sombra borrosa de Yasín se aparece J. CIERCO RAMALA. Nunca le había gustado demasiado estar en primer plano. De hecho, no lo ha estado nunca... Hasta ahora. Fue, durante años, la sombra, la mano derecha, la voz, las piernas del fundador y líder espiritual de Hamás, el jeque Ahmed Yasín. Siempre estaba junto a él. Le aconsejaba. Le susurraba al oído una respuesta sencilla a una pregunta compleja del periodista de turno. Le acompañaba a orar a la mezquita, a hablar ante una multitud, al entierro de alguno de los milicianos de la organización radical. De tanto estar junto a su mentor, estuvo a punto de morir con él en 2003 cuando ambos fueron víctimas de un intento de asesinato selectivo por parte de Israel. Poco después, el jeque Yasín sí sería alcanzado por un misil enemigo. De madrugada. No lejos de su casa. Camino de la mezquita. Esa fue una de las pocas veces que Ismail Haniyeh no estuvo con él. Nunca se lo ha perdonado a sí mismo. dibles para la convivencia diaria política y religiosa. Logró ser el número uno de la lista de Cambio y reforma (nombre con el que acudió Hamás a las urnas) y desde entonces, también contra muchos agoreros que le veían demasiado blando, demasiado pragmático, demasiado moderado (no se le ve así en Israel) ha crecido tanto que ha llegado a ganarse la nominación a primer ministro. Nacido en un campo de refugiados Nacido hace 43 años en el miserable campo de refugiados de Shati, en la Franja de Gaza, donde vive junto con su mujer, sus once hijos y varios nietos, Ismail Haniyeh gusta de vestir bien, de cuidarse y recortarse esmeradamente su barba entrecana, de recibir a los periodistas en su modesta vivienda rodeado de los suyos, de apostar por la resistencia violenta contra la ocupación israelí sin cerrar todas las puertas al diálogo indirecto con Tel Aviv. Su espejo, el Hizbolá libanés, con el que entró en muy estrecha relación durante sus seis meses de exilio obligado en 1992 en tierra de nadie, entre Beirut y la frontera con Israel. Allí fue desterrado junto con cuatrocientos de los suyos por orden del entonces primer ministro, Isaac Rabin, quien erró al no contemplar que la distancia es el olvido, como dice la canción, pero que la cercanía es la llave que abre rincones oscuros en los que a lo largo de los años han cohabitado la guerrilla chií y los extremistas armados palestinos. Su tarea se presenta ardua. No sólo por la dificultad que siempre entraña formar un Gobierno, sino por el boicot declarado de Israel y de la comunidad internacional. También por lo azarosa que se presenta su cohabitación con el presidente, Mahmud Abbas, quien ayer le dejó muy claro, en una carta personal, cuáles deben ser los tres principios ineludibles del nuevo Ejecutivo palestino: reconocer a Israel, entregar las armas y renunciar a la violencia, y aceptar todos los acuerdos sellados con los israelíes desde Oslo, en 1993. Va a ser que no, le ha dicho ya Haniyeh desde esa Gaza de la que no puede salir el presidente palestino. Y esta vez, desde el primer plano y bajo todos los taquígrafos y focos iluminados de la nueva realidad que brilla en los Territorios Ocupados desde el pasado 25 de enero. Una carrera de fondo No sólo estuvo muchos años detrás de Yasín. También lo ha estado de Abdel Aziz Rantissi (igualmente víctima de un asesinato selectivo israelí) de Mahmud al- Zahar, de Jaled Meshaal... Hasta que, con el tiempo, Ismail Haniyeh consiguió finalmente arañar su pequeña parcela de poder dentro del seno del Movimiento de Resistencia Islámica, en una auténtica carrera a la vez contra el reloj y contra las circunstancias que le opuso al doctor Al- Zahar, con quien hoy por hoy apenas intercambia más que las cuatro palabras de cortesía más imprescin- Ismail Haniyeh, próximo primer ministro, daba indicaciones desde su escaño Muy pocos se lo creen. Mucho menos, Israel y Estados Unidos. Tel Aviv pondrá hoy en marcha las sanciones políticas y económicas contra la ANP, a la que considera una entidad hostil por la llegada de Hamás al poder. Washington ha exigido incluso la devolución de 50 millones de dólares envia- REUTERS dos como ayuda a diversos proyectos para evitar que ese dinero caiga en manos de Hamás. Ayer comenzó una nueva era en esa Palestina que no existe pero sufre día a día. Por desgracia para los palestinos, el enemigo de unos y otros ya no está sólo detrás del muro ilegal. Un diputado español en el Consejo Legislativo palestino J. C. RAMALA. Si en alguno de sus desplazamientos entre las ciudades de Belén y Ramala, que ahora van a ser mucho más frecuentes por su condición de diputado del nuevo Consejo Legislativo, los soldados israelíes le impidieran el paso, Fayez Saqa podría echarse la mano al bolsillo para mostrarles su pasaporte español, que le abriría de par en par las puer- tas de la capital administrativa de Cisjordania. Y es que el flamante diputado Fayez Saqa se ha convertido, por el peso de los votos en las urnas, en el primer miembro del Parlamento palestino con pasaporte español. Nacido en Beit Yala (localidad cristiana al norte de Belén) criado bajo el peso de la ocupación, exiliado hace más de veinte años en Madrid con su mujer y sus hijos, que viven y estudian allí, Fayez obtuvo la nacionalidad española, pero no por ello se alejó de su compromiso con sus hermanos de sangre, su ciudad y su partido, Al Fatah. Trabajó duramente desde el exilio por y para la causa palestina, organizó a los suyos en la diáspora, voló con frecuencia a Tierra Santa, incluso en los peores momentos de la Intifada, y ahora, como candidato de la cuota cristiana de Belén, ha recogido sus frutos. No pienso renunciar a la nacionalidad española, no tengo obligación legal de hacerlo decía ayer orgulloso en Ramala. Ahora, a limpiar Al Fatah, a ejercer de oposición, a combatir la ocupación y a trabajar para al pueblo palestino, que para eso me han votado