Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 DOMINGO 19 2 2006 ABC Internacional Partidarios de Hamás escuchan desde Gaza, por videoconferencia, el discurso pronunciado por el presidente Abbas REUTERS Hamás se enroca en su Parlamento y rechaza la petición de Abbas de negociar con Israel El presidente palestino encarga a Ismail Haniyeh formar Gobierno las sanciones contra la ANP, una entidad hostil en manos de un grupo terrorista y Washington exige la devolución de 50 millones de dólares JUAN CIERCO. CORRESPONSAL RAMALA (CISJORDANIA) Su barba anaranjada se ha convertido en un símbolo de los verdes de Hamás. Su actitud ayer en la mukata de Ramala, durante el discurso del presidente Mahmud Abbas, resumió a la perfección los duros tiempos que se avecinan en la cohabitación imposible. Mohamed Abu Tir, elegido legislador del Movimiento de Resistencia Islámica por Jerusalén Oriental, encabezó el simbólico desfile de los diputados de Hamás cinco minutos antes de que comenzara la sesión extraordinaria del Consejo Legislativo palestino. Se hicieron esperar, y no precisamente de manera casual. El golpe de efecto, premeditado. En fila india, uno tras otro- -las diputadas, con la cabeza cubierta como manda el islam- en perfecto orden y asumida disciplina, Hamás tomaba así el Parlamento palestino tras su arrolladora victoria en los comicios del pasado 25 de enero. Los diputados de los demás partidos políticos, los periodistas, los representantes del cuerpo diplomático, los legisb Tel Aviv aprueba hoy ladores y ministros salientes hacía tiempo que habían ocupado sus asientos. Sólo faltaba el presidente de la ANP, Mahmud Abbas. Cinco minutos antes entraron los miembros de Hamás, y no pasaron inadvertidos. Enemistad manifiesta Al frente de todos ellos, Mohamed Abu Tir. Cuando entró Abbas, a diferencia de muchos de sus compañeros de filas, Abu Tir no se levantó en señal de respeto. Tampoco aplaudió. Apenas se estiró cuando sonó el himno palestino. Se puso firme, eso sí, para repetir algunos versos del Corán. No levantó la vista del suelo durante el discurso de Abbas. No le aplaudió ni una sola vez. No dejó de gesticular en señal de desaprobación cada vez que intuía- -no las hizo de manera muy directa- -alguna exigencia a Hamás por parte del líder de la ANP. Su actitud representó a la perfección las notables diferencias entre Hamás y Al Fatah; entre el nuevo Parlamento, que se constituyó ayer, y el inminente Gobierno que se formará en los próximos días presidido por Ismail Haniyeh y la Presidencia palestina. Apenas hay sintonía. Los objetivos, muy distintos. Los métodos, opuestos. La cohabitación, casi imposible. La crisis política e institucional, a la vuelta de una esquina por la que siempre asomará un soldado israelí. Mahmud Abbas dijo lo esperado durante su largo discurso. Recordó el papel fundamental desempeñado por la OLP en las últimas décadas; se refirió en más de una ocasión a Yaser Arafat; se cebó con la ocupación militar israelí; instó a la comunidad internacional a presionar a Tel Aviv para que cumpla su parte en un proceso de paz que ni es proceso ni lleva a la paz; tuvo palabras especiales para Jerusalén, para los refugiados, para los prisioneros, para el muro ilegal, para las ejemplares elecciones democráticas, para el castigado y sufrido pueblo palestino. Todo dentro de los cánones establecidos. Y se centró, como estaba cantado, en el pasado para diseñar el futuro. Sacó a colación los acuerdos de Oslo, los compromisos sellados a lo largo de estos años con Israel, la Hoja de Ruta bendecida por Occidente... De todo eso hizo un paquete, lo envolvió con papel de regalo, le puso una cinta roja que Hamás habría preferido verde, y se lo entregó sin disimulo al Movimiento de Resistencia Islámica. Y como no podía ser tampoco de otra forma, Hamás ni siquiera abrió el regalo. Lo cogió de manera educada, lo miró con recelo y lo envió directo a la papelera: No reconoceremos a Israel bajo ningún concepto; no negociaremos con Israel; no entregaremos las armas hasta que termine la ocupación No... no... y no... Uno tras otro, los diputados de Hamás respondían de idéntica manera. Lo hacían Ismail Haniyeh y Mahmud al- Zahar desde Gaza (34 de los 124 diputados presentes siguieron la sesión por videoconferencia desde la Franja, al no poder desplazarse a Ramala por orden del Tsahal el Ejército israelí; el resto, en la cárcel) Mohamed Abu Tir y sus correligionarios, en la capital administrativa de Cisjordania. Todos eligieron a su colega Abdel Aziz Duaik presidente de la Cámara. Las diferencias entre Hamás y Abbas fueron tan evidentes que ambos intentaron suavizarlas al término de la sesión con un ambiguo resolveremos nuestra división a través del diálogo No reconoceremos a Israel, ni negociaremos ni entregaremos las armas hasta que acabe la ocupación