Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 19 2 2006 La Entrevista 13 No descarto que pueda haber mesas de diálogo, pero las instituciones son el ámbito absoluto para la toma de decisiones Más allá de la letra del Pacto Antiterrorista, que se ajusta a un momento concreto, su espíritu es compartir la lucha como caballeros de la democracia la llamada izquierda abertzale entra en una vía histórica de respeto y de garantía en las reglas democráticas, el objetivo del Gobierno y del Partido Socialista no serán las elecciones ni las fórmulas de gobierno de Euskadi. El objetivo será consolidar eso para décadas, para siempre, y estaremos con quienes estén dispuestos a forjar consensos porque la división en algunos momentos de las fuerzas nacionalistas con los constitucionalistas ha dejado huellas muy profundas. Debemos ser una fuerza política integradora para que nadie pueda sentirse al margen del proceso, como el PP en Euskadi, que tiene que estar, que merece estar, porque ha sufrido mucho, con nosotros, y al que, por supuesto, no vamos a dejar en una situación de aislamiento. -Se ha dicho que su actitud y su decisión en relación con el Estatuto Catalán establecía vasos comunicantes con el País Vasco... -Es muy curioso, porque el destino lleva a coincidencias me atrevería a decir casi mágicas. No. Es una simple coincidencia temporal, porque la cuestión de la reforma del Estatuto de Cataluña y la cuestión de Euskadi son radicalmente distintas. tos en política, es un medio, no un fin. El fin del Pacto es ver el final de la violencia, no es tener ese instrumento como algo que da la respuesta a todas las circunstancias, en todas las situaciones y en toda la evolución temporal. ¿Cuál es, más allá de la letra, que se ajusta a un momento concreto, su espíritu? Es compartir la lucha y el fin de la violencia, y hacerlo como caballeros de la democracia, dejando eso fuera de la legítima confrontación y de la oposición dura que se puede hacer a un Gobierno. Muchas veces hemos dicho que la política, en relación con el terrorismo, es una cuestión de Estado. Demostrémoslo cada día. Si uno observa los últimos treinta años, ha habido momentos de consenso poderoso, pero también de discrepancia, no nos engañemos. ¿Han primado más los momentos de consenso? Es posible. Pero creo que a los ciudadanos lo que les interesa es que, cuando lleguen momentos trascendentes, tengamos el espíritu y la capacidad de consenso. -Hay un sector amplio de la opinión pública que le reprocha una actitud de guiños hacia Batasuna, como cuando defiende su derecho a reunirse... -En toda mi trayectoria he hecho un discurso coherente de ser alguien que, como persona y como dirigente político, lo que más valora es la paz y lo que más detesta es la violencia. Si hay 140.000 personas que han expresado un voto a unas siglas en las últimas elecciones de Euskadi y que no rechazan la violencia, pero que se sientan como se sientan son ciudadanos de nuestro país, el deber y la fuerza de un Gobierno es intentar que estén en la democracia y en las reglas de juego. ¡Sin darles nada! Pero los demócratas debemos tener una fe inquebrantable en la idea y en la palabra, porque todo lo que ha hecho la democracia como gran sistema de convivencia lo ha conseguido con la idea y con la palabra, mucho más que con otros medios. ¿La irrupción en la legalidad de un partido de izquierda nacionalista podría hacer que, en un determinado momento, el PSE se coaligara o tuviera políticas comunes con esa fuerza antes que con el PNV? ¿O es ciencia ficción? -Es absolutamente ciencia ficción. Si Comprendo lo que dicen algunas víctimas, pero mi responsabilidad es terminar con la violencia MADRID. El presidente del Gobierno apela al recuerdo de una de sus primeras vivencias como líder del PSOE para afirmar que no sólo he procurado estar siempre cerca de las víctimas sino que éstas están en la génesis de su firme voluntad de hacer todo lo posible por acabar con la violencia. Casi mi primera experiencia como secretario general del PSOE, que llevo muy metida en la piel, fue asistir en el año 2000 a un funeral por un atentado (el asesinato del ex gobernador civil Juan María Jáuregui) Ahí surgió, casi tanto en mi corazón como en mi cabeza, el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. ¿Qué era lo más que podía hacer por combatir la violencia en un momento en el que estábamos sufriendo durísimos asesinatos por parte de ETA? Era abrazar al Gobierno del PP; textualmente, decirle aquí tienes todas mis fuerzas, son tuyas para intentar poner fin a esta locura. La situación ha cambiado, afortunadamente, porque estamos a punto de tener tres años en que no hay asesinatos. Este no es un dato que pueda pasar desapercibido a un gobernante. Y me he propuesto, desde la firmeza, que es mi obligación, garantizando los derechos y las libertades de la ciudadanía, pero también desde la política, ganar la idea de la paz. Es verdad que llevamos décadas de frustración, pero tengo la obligación de intentarlo con todas mis fuerzas y en todos los frentes, con la firmeza de las leyes y del Estado de derecho, y con la fuerza de las ideas y de la democracia -Sin embargo, a pesar de lo que usted dice, son públicas, y en algunos casos muy contundentes, las críticas a su política procedentes de asociaciones de víctimas. -Hay algunas víctimas, algunas, subrayo, no hablo de número, que son muy críticas con la política del Gobierno, y yo tengo todo el respeto para sus opiniones. Humanamente puedo comprender todo, todo lo que algunas dicen y sienten, pero mi responsabilidad como presidente de Gobierno es terminar con la violencia. ¿Y, al final, debe haber vencedores y vencidos? -Lo que tiene que vencer es la libertad, la justicia, la democracia y la paz, porque esos son los cimientos de un buen sistema de convivencia. -Peces- Barba dejará en el otoño el cargo de Alto Comisionado para las Víctimas. ¿Es el reconocimiento del fracaso de una figura creada por usted o cree que es útil mantenerla? -La creación de esa figura es un hecho más de consideración, de respeto y de apoyo a las víctimas, y voy a mantenerla, por supuesto. Gregorio ya me había comentado que tenía un período que iría hasta el otoño de 2006. Nombraré a otra persona y buscaré que tenga un grado de consenso amplio, por lo menos que sea bien aceptada, también en el PP, aunque el nombramiento corresponde al Gobierno, y que pueda trabajar en buena sintonía con las víctimas porque necesitan un apoyo casi continuo y diario, más allá de las prestaciones económicas y de lo que las leyes establecen.