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ABC DOMINGO 19 2 2006 La Entrevista 11 propio Parlamento. ¿Haría falta un gesto público o una declaración de la banda? -Así ha sido tradicionalmente, pero no debemos trasladar a la situación actual los esquemas de otras ocasiones históricas que, por cierto, recordemos que no llegaron a buen puerto. Cuando el Gobierno considere que hay elementos suficientes que nos hagan tener conciencia seria, rigurosa, de que es posible ver el fin dialogado de la violencia, comparecerá en el Parlamento. Por cierto, me parece que seré el primer presidente que lo haga ante una situación de este tipo. ¿Quiere decir que no tendría por qué ser necesariamente una declaración escrita? -Quiero decir que tenemos que tener calma y serenidad. Y el Gobierno, ante todo, muchísima prudencia, sabiendo que la expectativa está, que mi compromiso es trabajar a fondo en esa expectativa en todos los frentes y que, cuando el Gobierno considere que existen las condiciones, lo trasladará a las fuerzas políticas y al Parlamento como corresponda, para que ese proceso pueda culminar adecuadamente. La Monarquía es una de las cosas más útiles para la convivencia Zapatero subraya que la solidez de las instituciones en España admite la comparación con cualquiera de las mejores democracias como han demostrado ofreciendo una respuesta ejemplar cuando se han planteado debates queriendo poner cuestión los conceptos más esenciales A la cabeza de esas instituciones sitúa a la Monarquía, cuyo cuestionamiento como forma de Estado descarta y rechaza: Es una de las cosas más consolidadas, más sólidas y más útiles para la convivencia como país y para la proyección de España, de manera singular por la impronta que le ha dado el Rey Juan Carlos I. Como presidente del Gobierno, valoro altísimamente su función como Jefe del Estado No hay precio, me da igual que sea político o de paz por presos ni hipoteca ni subasta. Aquí sólo hay un camino, que es la democracia y la legalidad No debemos trasladar a la situación actual los esquemas de otras ocasiones históricas que, por cierto, no llegaron a buen puerto -O sea, que esa verificación la podría realizar el Gobierno sin necesidad de que la banda terrorista publicite una declaración determinada... -El Gobierno tiene muchos elementos para verificar, pero es evidente que la ciudadanía y la sociedad necesitarán, y será conveniente, que esos elementos tengan el mayor contraste posible. Pero insisto: no pensemos en los protocolos del pasado. Estamos en una circunstancia nueva y donde el Gobierno ha dicho tres cosas claras: trabaja por una expectativa que cree posible, La información de que dispone el Gobierno es a través de los canales habituales, no por interlocución directa ni con intermediarios de ETA No pido un acto de fe. Cuando considere que hay elementos suficientes de que es posible el fin dialogado, iré al Parlamento no me atrevo a decir con qué grado de probabilidad; si esa expectativa llega, compareceré en el Parlamento y pediré su autorización para el proceso determinante y decisivo, que será largo; y, por supuesto, exigirá el concurso de todas las fuerzas políticas y, de manera especial y singular, del PP. ¿Es compatible un contexto de esas características con la simultaneidad de atentados terroristas, aunque no haya víctimas mortales, y con el chantaje y la extorsión? -No, no. Es evidente que lo que es necesario es que ETA no asesine, ni ponga bombas, ni extorsione ni haga ningún acto de coacción o vulnere la legalidad. Punto. ¿Por qué razones tendría que dejar ETA la actividad terrorista sin mediar contrapartida? -Por dos hechos claros: es un sinsentido absoluto porque la violencia nunca va a producir efectos políticos, y eso es el abecé de la democracia; y porque socialmente en el País Vasco no se aguanta más, hay un auténtico revulsivo de convivencia ciudadana y de esperanza, que es fortísimo. Esto se va a imponer, se va a imponer, sabiendo que una historia de cuarenta años y tan dramática no se va a cerrar ni en un mes ni seguramente en un año. -Gobiernos anteriores, del PSOE y del PP, intentaron también procesos similares que acabaron fracasando, pero su planteamiento es distinto porque habla de que se abriría un proceso político nuevo en el País Vasco. ¿De qué características? -Debe tener dos características esenciales. La primera y fundamental: la legalidad y la democracia, que significan la asunción y el respeto absoluto a los principios de nuestro ordenamiento y la capacidad amplia de participación de todas las ideas. A nadie se le exige renunciar a sus ideas, pero a todos se les exige respetar los derechos fundamentales, los procedimientos y la palabra. La segunda característica tiene que ver con la convivencia en Euskadi, cuyo estatuto político, que es el Estatuto de Autonomía, y su futuro, sólo pueden pasar por el consenso de la pluralidad, nunca por el intento de imposición de un 51 por ciento frente a un 49, y en el marco de la Constitución. Eso quedó muy claro en el debate del desafortunado plan Ibarretxe, que fue un debate histórico porque no había habido uno de tanto calado desde el Estatuto de Guernica, y quedó aún más claro en las posteriores elecciones autonómicas. Vivimos juntos, decidimos juntos. Esa idea de convivencia, que es (Pasa a la página siguiente)