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6 Opinión DOMINGO 19 2 2006 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES UN PROCESO DE ORDEN ACE cerca de cuatro siglos Sebastián de Covarrubias, con fina precisión crítica, definía en su Tesoro de la lengua castellana o española la palabra paz como lugar común en el qual los oradores se estienden contando los bienes que se siguen de ella y los males de la guerra su contraria En eso siguen los oradores del Parlamento vasco. Pretenden una paz sin vencedores ni vencidos lo que es tanto como, además de admitir que hay una guerra, suponer que su final ha de ser tan arcangélico como imposible. También José Luis Rodríguez Zapatero, en lucimiento de su inmensa capacidad para la imprecisión, habla del proceso de paz que M. MARTÍN el Gobierno se dispone a FERRAND iniciar cuando ETA anuncie un alto el fuego, un proceso que será largo y difícil La admisión, aunque sea por mera concesión terminológica, de un proceso de paz o de una paz sin vencedores ni vencidos es tanto- -insisto con alarma- -como admitir que el Estado español está en guerra. ¿Con quién estamos en guerra? ¿Estuvieron en guerra los Estados Unidos del Norte de América contra Lucky Luciano o Al Capone o se limitaron a perseguirlos y hacer caer sobre ellos el peso de la Ley? ¿Está en guerra el Estado italiano con la Mafia siciliana o la Camorra napolitana? ETA es una asociación de malhechores, con cerca de un millar de asesinatos en su haber, que reviste sus acciones con colores de independentismo vasco y que, incluso, cuenta con un notable respaldo social. Nada más. No es el germen de un Estado contra el que el español, de igual a igual, pudiera declarar una guerra o acordar una paz. Las consideraciones anteriores no niegan que el problema terrorista, al que se suman las sospechas de una reaparición de los Grapo, sea uno de los más graves y acuciantes de todos cuanto afligen al cuerpo nacional y que el Gobierno tiene obligación de enfrentarse a él y buscarle solución. Incluso complementando las medidas policiales con otras más sutiles que, sin traspasar las fronteras legales, puedan ayudar a la total solución del conflicto; pero en ningún caso, por mucho que lo repita Zapatero, eso será un proceso de paz. Se trata, evidentemente, de un proceso de orden, y de ahí el principal protagonismo en el caso del Ministerio del Interior y la cooperación exigible al total de la oposición. La paz y la libertad son los dos máximos valores, individuales y colectivos, de nuestra civilización y la base de nuestra cultura; pero, cuidado, hablar de un proceso de paz en la deseable pretensión de un final posible para el conflicto terrorista es romper la paz constitucional en la que, mejor o peor, estamos instalados y machacar el concepto de la libertad como bien moral. Tampoco puede admitirse, desde la razón, una paz entendida como contraposición a la guerra, sin vencedores ni vencidos. Sería tanto como invertir los valores y llamar vencedores a los vencidos. Y viceversa. TREGUAS listas serían, como poco, discriminados o forzados a la asiTA no se explica sin el nacionalismo vasco. Cierto. milación. Incluso formas intermedias atenuadas (que no Tampoco sin el franquismo. Fue fruto de un extrasatisfarían a ETA, aunque el nacionalismo vasco en su ño maridaje, en el que el marxismo- leninismo no conjunto las considerase como un escalón más hacia la pasó de ser un ingrediente secundario (como en el llamaindependencia) provocarían la repugnancia de los espado republicanismo social irlandés) una concesión al espíñoles de bien, que rozan la mayoría. ETA lo sabe. La Catásritu de una época- -los sesenta- -que imponía la obligatrofe, a estas alturas, debería intuirlo. ETA no se ción de ser revolucionario a todo movimiento que disolverá por unas concesiones mínimas, que es lo pretendiera impugnar el orden político surgido único que el Gobierno socialista podría ofrecerle de la Segunda Guerra Mundial. Todos los pequeen las presentes condiciones, y eso, a riesgo de haños irredentismos europeos, incluso los que hacer saltar el contrato democrático. De ahí, los cada bían tonteado con los nazis, desarrollaron sus orvez más furiosos ataques del Gobierno a la oposiganizaciones revolucionarias por los mismos ción, responsabilizándola de su propia impotenaños y bajo la influencia de los modelos anticolocia y de la frustración que sus frivolidades fomennialistas y del castrismo. Estas organizaciones se tan. Agradezcamos, sin embargo, quese haya puesenfrentaban, en su mayoría, con estados democráJON to fin así a la bochornosa murga del talante. ticos. Entre ellas, ETA no se singularizaba por la JUARISTI Conviene, sin embargo, recordar qué significa originalidad de su ideología, sino por el carácter una tregua en la estrategia de ETA. En primer lugar, codictatorial de su antagonista. En cuanto al marbete de remo a cualquier organización terrorista, le sirve para reorvolucionario y su correlato más o menos marxista según ganizarse y concentrar fuerzas que le permitan lanzar al los casos, no es necesario recordar que lo ostentaron en menos una oleada intensiva de atentados (como la del año España numerosas organizaciones antifranquistas (las 2000, tras la ruptura de la tregua- trampa) En principio, y hubo incluso derivadas de algunos sectores fundacionacon la colaboración de las demás organizaciones nacionales del régimen, como el carlismo o la Falange, por no halistas (a las que encomienda exigir al Gobierno reciprociblar ya de las nacidas a la sombra de la Iglesia) A todas, dad) debe ir asimismo dirigida a desalentar la represión. salvo a ETA, se las llevó por delante la transición a la deFinalmente, toda tregua constituye una forma tácita de mocracia. terror, porquesitúa a la población bajo la continua amenaETA no desapareció, porque jamás entró en sus planes za de su ruptura. De este modo inhibe su capacidad de la destrucción del franquismo. En todos los demás casos, respuesta ante la violencia, teóricamente mitigada pero esta última era condición previa para acceder a la fase incesante, de que se hará objeto a los sectores más reacios revolucionaria. Pero ETA no sólo preveía la ilimitada cona cualquier acuerdo con ETA (vale decir, hoy por hoy, al tinuidad del régimen franquista: aspiraba además a enduPP, estigmatizado como nacionalista español o extrerecerlo, a eternizarlo en sus esencias antidemocráticas, ma derecha desde el frente social- nacionalista) Esta espues sólo de una dictadura podría conseguir, tras una guetrategia, que fracasó en el período 1998- 2000, cuenta ahora rra prolongada, las demandas radicales que planteaba. con más probabilidades de éxito, no sólo por la sumisión ETA ha sabido siempre que sus objetivos últimos no son del Gobierno a los nacionalismos, sino por el triunfo, a alcanzables en un sistema democrático, porque incluso nivel global, de una estrategia homóloga: la del islamislos gobiernos más claudicantes, en el extremo, se enconmo, que ha conseguido aislar al Gobierno danés, el más trarían limitados por la oposición y hasta por sus bases decente de Europa, tildándolo de racista. Es la hora de los mismas. Una España democrática no puede digerir la cobardes y- -no nos pongamos sexistas- -de las cobardes. perspectiva de un Estado vasco bajo el que los no naciona- H E -Queremos que la oposición se sume a nosotros en algo sobre lo que no tenemos por qué pasarle ninguna información.