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ABC SÁBADO 18 2 2006 Los sábados de ABC 107 GENTE MÚSICA ROMANÍ Juana Martín se trajo hasta Cibeles a la Orquesta Sinfónica Romaní Europea que, entre varios cantos populares, incluyó una pieza de Paganini Entre barbas y revuelos Carlos Díez recibió el Premio L Oreal al mejor diseñador en reñida competencia con Juanjo Oliva. En la clausura de la Pasarela Cibeles, Juana Martín volvió con sus volantes y con sus incondicionales TEXTO: ROSA BELMONTE FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO zó la mañana y el último día de Cibeles con los peleteros. Con José Luis Aznárez y esas pieles blancas como de chica Bond en Saint Moritz que dejaban rastro (conejo, ¿sueltas pelusa? Después, Olga Ríos, que, a los acordes de Nancy Sinatra y su Bang, bang sacó zorros, bermudas de astracán y una curiosa e impactante falda hecha con plumas de gallina de Guinea. En el caso de Carmen March, la piel era la de las modelos en vestidos y jerseys de un delicado punto casi transparente. Juanjo Oliva retomaría la otra piel con la colaboración de Santiago del Palacio. La colección refleja el lujo de lo bien hecho, de la elegante sobriedad. Lo más extremado, un vestido lazo muy Oscar de la Renta, muy costura americana. Un jaleado abrigo cámel con armiño de verano (casi cashmere en los puños, y cuernos de Dios sabe qué animal como botonadura. O un vestido en crepe de seda italiano. Los hombros, adornados con chinchilla negra con reflejos azulados. Muy aplaudido también. Empe Mucha Juana Porque Juana la del Revuelo es un nombre que ya está pillado (para cantaora) si no sería el adecuado para Juana Martín. Lleno absoluto en su segunda aparición en Cibeles. Tan lleno como su vestuario camerino camarote de Los Hermanos Marx (de gente que había) Con testigos como Esperanza Aguirre (con camiseta de Juana) Magdalena Álvarez, Rosa Aguilar o Trinidad Jiménez, empezó el desfile. Sale una vistosa modelo negra con abrigo de piel abierto y nada por arriba. Primer aplauso. Si los victorios se han cortado con los volantes, Juana, no. Sigue siendo su sello. Y su público está entregado a la causa del volante. Hasta en los abrigos de piel. Una colección que mira a la aristocracia inglesa del s. XIX. Aunque se cite a la Catherine de Cumbres borrascosas (Heathcliff se habría quedado muerto) sus mujeres son más como las sofisticadas hermanas de Bingley en Orgullo y Prejuicio Dice Juana que sacaba más calle Pero una calle muy arreglada, aunque sea para ir a montar. Mucha gama de verdes, muchos sombreros, muchas joyas, mucho exceso. Mucha Juana. A los modernos les va a dar algo. Acaba con una novia de las de mucha carne al aire. Que así no la casa un cura. Su alcaldesa, Rosa Aguilar, no digo que no, pero un cura... María Lafuente comenzó sacando a las hadas en camisón (en robe de chambre y luego las muy revoltosas empezaron a disfrazarse de E. T. cuando se mete en el armario. Prendas de corte ecuestre y muchos colores: combinaciones de naranjas y verdes, de naranjas, lilas y verdes. Y una falda de plumas de pavo real. Había de todo, como si fuera una muestra antológica. Muy bonito el traje palabra de honor en crudo con amapolas que llevaba Talytha. Al final, las modelos se quedaron en dos filas en la pasarela y la diseñadora desfiló entre ellas. Al pasar por el cuartel, se me cayó un botón. Anke Schlöder también mezcla mucho, pero es otra cosa. Es también la del cuento, pero otro. Una colección muy femenina (esto es un tópico, pero es que en este caso es verdad) con bordados, lentejuelas, con mucho colorido. Faldas a la rodilla y ni minis ni escotes. Sólo había uno (o dos) en un vestido rojo con abertura por delante y por detrás en pico, uno de esos con (Pasa a la página siguiente) Eugenia Silva, que posa como nadie, enseñando a los fotógrafos su espalda y la del traje de Juanjo Oliva