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80 SÁBADO 18 2 2006 ABC Economía Botín y sus hijos unen por 50 años sus acciones del Santander para blindar el control del banco Se comprometen a no vender sus títulos y a actuar en la entidad de forma concertada b El acuerdo alcanza hasta 2056, aunque es prorrogable por periodos de diez años, y garantiza la unidad de acción de la familia más allá de los cambios generacionales F. CORTÉS MADRID. El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, y sus hijos- -Ana Patricia, Emilio y Francisco Javier- -comunicaron ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el acuerdo por el cual han sindicado por un plazo de 50 años las acciones que todos ellos poseen del mayor grupo financiero español. El pacto- -que a su vencimiento, en 2056, puede ser prorrogado por sucesivos periodos de diez años- -obliga a sus firmantes (y, por extensión, a sus herederos) a no desprenderse de dichos títulos y a que su actuación como accionistas de la entidad se lleve a cabo en todo momento de forma concertada La participación conjunta de Botín y sus hijos se acerca al 0,75 del capital del banco. A este porcentaje hay que unir los títulos propiedad de la Fundación Marcelino Botín- -controlada también por la familia- que alcanzan aproximadamente otro 1,4 De esta manera, el paquete total rondaría el 2,2 del Santander, con un precio de mercado de 1.655 millones de euros. El acuerdo no altera la actual estructura de poder del grupo, pues ahora Botín y sus hijos ya tenían unificada de hecho la representación de las acciones que controlan. El objetivo de la sindicación anunciada ayer no es otro que garantizar que esta unidad de acción va a durar al menos otros 50 años. En este periodo, el Santander, por una ineludible ley natural, tendrá que abordar- -previsiblemente y por lo menos- -dos procesos de sucesión en su presidencia, así como una posible dispersión también natural del mencionado 2,2 entre un mayor número de propietarios (los herederos de los actuales) Se trataría de evitar que la transmición generacional y la concurrencia de unos herederos con diferentes puntos de vista terminase traduciéndose en la pérdida del control del banco, algo que ocurre a menudo en las empresas cuyo núcleo duro accionarial está muy concentrado. El actual presidente del banco, Emilio Botín Sanz de Sautuola, cumple 72 años el próximo mes de octubre y hasta ahora ha rehusado hablar de una posible retirada. El acuerdo hecho público ayer determina que la representación de las todas las acciones sindica- Jaime Botín se vuelca en Bankinter Jaime Botín, hermano del actual presidente del Santander, posee algo menos de nueve millones de acciones del banco, equivalentes a poco más del 0,12 del capital. Presente durante años en el consejo de la entidad, en 2004 decidió abandonarlo para centrarse de lleno en Bankinter, banco en el que una participación de control sale bastante más barata. Todo ello no impide que tenga cedida a su hermano Emilio la representación de sus acciones en el Santander, que se mantiene pese a no haber entrado en la sindicatura anunciada ayer. Jaime Botín mantiene una encarnizada lucha con el inversor indio Ram Bhawnani por mantenerse como el principal accionista de Bankinter. Empeño en el que ambos han invertido en los últimos años ingentes cantidades de dinero. A día de ayer- -y según los registros de la CNMV- -Jaime Botín, sin embargo, va perdiendo la batalla. Su participación en Bankinter es del 10,030 mientras que la de Bhawnani está cercana al 12 Los analistas, no obstante, consideran que esta desventaja no va a durar demasiado tiempo y que Botín volverá pronto a la carga. La apuesta que ambos están haciendo por el banco es interpretada por los mercados como una garantía de éxito para Bankinter. Ana Patricia Botín y su padre, al fondo, en una imagen de archivo das recaerá sobre el presidente de la Fundación Marcelino Botín, que actualmente es el propio Emilio Botín. Este cargo es vitalicio y según sus estatutos, es el propio presidente el que nombra a su sucesor. El sistema, por tanto, no deja fisuras. La Fundación, además, tampoco puede desprenderse de las acciones que tiene en propiedad, pues sus estatutos determinan que su única vía de financiación debe ser el dividendo generado por dichos títulos. Tanto Ana Patricia Botín como su hermano Francisco Javier se sientan en estos momentos en el consejo de administración del Santander. La también presidenta de Banesto lo hace en calidad de ejecutiva, mientras que su hermano es considerado dominical (que representa a un accionista significativo) Emilio Botín junior por el contrario, dejó hace tiempo su puesto de consejero, para dedicarse de lleno a su negocio de distribución de fondos. El pacto también prevé que los miembros del sindicato que accedan a la condición de miembros de los órganos de administración del Banco Santander se obligan expresamente a desarrollar su actuación y a desempeñar sus cargos con arreglo a la libre apre- CHEMA BARROSO ciación, decisión y responsabilidad del administrador, y en todo caso, de forma adecuada y ordenada al interés social del banco Diligencia, lealtad y fidelidad Asimismo, indica que se obligan a desempeñar sus cargos con pleno cumplimiento de los deberes de diligencia, lealtad, fidelidad y secreto y adecuarán su actuación a las normas y reglamentos internos de conducta y a los criterios y recomendaciones de buen gobierno que el Banco Santander tenga establecidos en cada momento. En caso de incumplimiento, están previstas cuantiosas penalizaciones económicas, que deberán ser abonadas a la propia Fundación Marcelino Botín. La familia controla, directamente y a través de la Fundación Marcelino Botín, un 2,2 de la entidad