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60 Cultura SÁBADO 18 2 2006 ABC TEMPLOS DE LA CULTURA Mañana, con ABC, la sexta entrega de la colección Museos del mundo ofrece los Museos del Vaticano, por tan sólo 10,95 euros más Historia coleccionada TEXTO: DELFÍN RODRÍGUEZ Los llamados Museos del Vaticano, en Roma, son mucho más que un museo o que una serie de museos sucesivamente ampliados a lo largo de la historia para acoger obras de arte que iban incorporándose a unas colecciones muy prestigiosas, sobre todo a partir del Renacimiento, pero que tuvieron su origen no tanto en su condición de obras de arte, como en su significado religioso o litúrgico y por el valor de los materiales preciosos con los que habían sido realizados. En realidad, se trata de un conjunto de colecciones de obras de arte, de pinturas y frescos, de esculturas o medallas, de objetos religiosos o profanos, de fragmentos de arquitecturas y de edificios completos, que más que responder sólo a la noción de museo, responden a la Historia, a la necesidad de representación de convicciones religiosas, en este caso las propias del cristianismo y de la Iglesia Católica, y de autorrepresentación del poder mismo de la Iglesia y de los Papas. El universalismo y ecumenismo de la Iglesia llevó a los Papas a reunir objetos preciosos y obras de arte El Barroco aportó nuevas consideraciones y magníficas obras de pintura, escultura y arquitectura Egipto al arte contemporáneo. Así, los palacios vaticanos y la basílica de San Pedro, en su misma historia material y espiritual, constituyen también un particular museo histórico, de profundo significado religioso y cultural, y no sólo una colección de obras de arte más o menos rica o importante. El lugar sobre el que se levantan, desde Constantino, ya era un sitio cargado de resonancias arqueológicas, de etruscos y romanos, de los primeros cristianos. Arquitectos y artistas Durante la Edad Media no dejó de enriquecer sus colecciones y edificios, como en una lección continua de historia del arte vinculada a una idea religiosa y cultural, política y económica. Pero sería, sin duda, durante el Renacimiento y el Barroco, del siglo XV al XVIII, cuando los edificios y obras de arte del Vaticano y de San Pedro recibirían algunas de las aportaciones más significativas de algunos de los arquitectos y artistas más importantes de la historia, incluyendo un nuevo afán, moderno, por coleccionar obras excepcionales del arte de otras épocas históricas del pasado, especialmente clásicas o egipcias, muchas de ellas procedentes de la misma memoria de Roma, de las ruinas y excavaciones realizadas en la época en la misma ciudad o de lugares tan extraordinarios como Villa La historia cultural de Europa Podría considerarse que todo el complejo de los palacios vaticanos y la basílica de San Pedro, además de acumular como en un palimpsesto la historia sagrada, política y cultural de la Iglesia, también contienen simbólicamente, por medio de sus colecciones de libros y documentos, de objetos litúrgicos, de obras de arte y de sus edificios, una extraordinaria muestra de la historia cultural de Europa y, fundamentalmente, de la historia del arte y de la arquitectura de este continente, sin olvidar que el universalismo y ecumenismo de la Iglesia llevó a los Papas a reunir objetos preciosos y obras de arte de diferentes culturas y religiones, tanto antiguas y clásicas como modernas, de Adriana, y cuya presencia en el Belvedere de Bramante ya causaba conmoción en el siglo XVI, del Apolo al grupo del Laocoonte. Durante el Renacimiento, de Filarete o Alberti a Bramante, Rafael o Miguel Ángel construyeron edificios y decoraron con obras de arte los espacios sagrados y laicos del Vaticano, de la basílica a las Stanze, de la Capilla Sixtina a los palacios y al Belvedere. El Barroco aportó nuevas consideraciones y magníficas obras de pintura, escultura y arquitectura, con la aportación de artistas tan absolutamente excepcionales como Bernini o Borromini, Carlo Maderno o Caravaggio. Pero fue el siglo XVIII el que vio aparecer la noción moderna de museo y de coleccionismo, de erudición y conservación del patrimonio, y la pasión por la arqueología; el que acabó configurando la consolidación de los museos propios de colecciones de obras de arte, con independencia de su función religiosa o litúrgica en la basílica o en los palacios, naciendo así el Museo Pío- Clementino, a finales del siglo XVIII, por obra de M. Simonetti y G. Camporesi, a partir del cual crecieron los museos y colecciones del Vaticano hasta la actualidad. Es uno de los lugares más apasionantes que puedan visitarse, como el volumen correspondiente de esta magnífica colección confirma.