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ABC SÁBADO 18 2 2006 Nacional HACIA EL PROCESO DE NEGOCIACIÓN CON ETA 15 Los partidos vascos coinciden en que tras el gesto de la banda empieza la verdadera clave del proceso: el desarrollo de la llamada mesa de partidos de cuyos resultados dependerá si desaparece el terrorismo. El PNV deberá elegir entre moderación y radicalidad Y al día siguiente, qué... TEXTO: P. MUÑOZ VITORIA. La posible tregua de ETA no será, según los partidos políticos vascos y varios analistas consultados por ABC, la verdadera clave para saber si el denominado proceso de paz tiene finalmente un resultado positivo. El auténtico desafío serán los posibles acuerdos a los que se pueda llegar en la llamada mesa de partidos en la que estarían representadas todas las formaciones sin exclusiones es decir, con Batasuna incluida, una vez que cese la violencia terrorista. En este punto es el PNV quien tiene la clave: si opta por hacer un frente nacionalista con la izquierda abertzale y plantear demandas inaceptables para el Gobierno central habrá muchas posibilidades de que se recrudezca el terrorismo; si llega a acuerdos con el PSE y eventualmente con el PP habrá margen para la esperanza. Lo inquietante es que muchos creen que es más probable la primera de las hipótesis, ya que lamentablemente Imaz no se ha hecho con las riendas de su partido y su discurso moderado no es el mayoritario No obstante, Antonio Rivera, diputado independiente del grupo socialista en el Parlamento vasco, cree que hay motivo para la esperanza, porque en la sociedad ha calado la idea de que se puede acabar con la violencia, tras cerca de tres años sin atentados mortales. No obstante, considera que lo verdaderamente importante, tras la desaparición de la banda, es cómo hacer un país para todos, sin exclusiones. Y creo que el tipo de política que hace el Ejecutivo vasco no va en esa dirección Tregua no, que desaparezca Joseba Arregi, que fue consejero de Cultura en la época de José Antonio Ardanza, advierte de que lo primero que tiene que ocurrir es que ETA anuncie su desaparición, no una tregua, y en ese momento sí sería aceptable el diálogo sin exclusiones No obstante, como Rivera, considera que hay que dejar claro desde el primer momento que no se va a pagar un precio político: No se puede consentir que la organización terrorrista consiga algu- no de sus objetivos cuando ya no existe; no es posible que lo que no ha logrado a través de la violencia lo consiga luego en una mesa de partidos Para Arregi tampoco es aceptable éticamente actuar como si ETA no hubiera existido. Por eso creo que sería conveniente que el Gobierno matizara de forma clara algunas expresiones porque luego eso lo aprovecha la izquierda abertzale para crear equívocos que favorecen sus intereses. La moción aprobada en el Congreso es válida en cuanto exige el fin de la violencia y deja claro que no se va a pagar un precio político. Pero la frase de que la política puede ayudar al fin de ETA debe ser clarificada para evitar interpretaciones indeseables Lo importante es cómo hacer un país para todos, pero la política del Ejecutivo vasco no va en esa dirección Antonio Rivera lamenta, por otra parte, la brecha abierta entre el PP y el PSE, aunque cree que las incertidumbres que se abren con este proceso no pueden llevar a los populares a echarse al monte No obstante, admite que hay sectores socialistas que en este punto están más cerca del PP que de la dirección socialista, aunque la posición mayoritaria es la que estamos manteniendo en este momento Además, considera que aunque un atentado mortal de la banda podría provocar al principio una gran conmoción en la sociedad y un importante trasvase de votos, con el paso de los días y la consiguiente reflexión este efecto se superaría. En el PP, mientras tanto, hay una unanimidad casi total de rechazo al proceso abierto, aunque un sector del partido en Álava considera que no es bueno quedarnos aislados. Si queremos conseguir algo, habrá que negociar, hasta con Batasuna si finalmente se llega a formar la llamada mesa de partidos; si no lo hacemos las decisiones se tomaran sin ni siquiera tenerse en cuenta nuestra opinión afirman fuentes de ese sector. En cualquier caso, los analistas consultados consideran que las mayores razones para la esperanza son el debilitamiento de ETA, la sensación de la sociedad vasca de que el terrorismo es un problema del pasado y los efectos que esa idea produce en la izquierda abertzale, que sabe que esto está en fase terminal. Hay riesgos, pero menos que en las dos treguas anteriores