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70 Sociedad VIERNES 17 2 2006 ABC Ciencia Demuestran que las ratas realizan razonamientos complejos ABC MADRID. No sólo las personas, sino también algunos animales, poseen un pensamiento causal y pueden por lo tanto ser capaces de reconocer relaciones entre acontecimientos aparentemente aislados. El hecho fue comprobado por científicos de la Universidad alemana de Gotinga y la Universidad de California en un experimento realizado en Los Angeles con ratones y publicado hoy en la revista Science Hasta ahora, los científicos partían de la hipótesis de que sólo los seres humanos eran capaces de comprender relaciones de causalidad, pero ahora Aaron Blaisdell y sus colegas han conseguido demostrar por primera vez que también las ratas pueden utilizar, como los humanos, formas sofisticadas de razonamiento causal. Cargos políticos de la Agencia Espacial de EEUU interfirieron con la divulgación de trabajos científicos incómodos para la Administración Bush durante las elecciones presidenciales del 2004 La ley del silencio de la NASA TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL Causas y efectos En una serie de experimentos, los autores muestran que estos roedores pueden razonar los efectos de un acontecimiento sobre otro completamente nuevo. A las ratas se les mostró primero una luz seguida de un tono. Y a pesar de que entonces razonaron que esa luz tenía que existir si escuchaban el tono, no hacían lo mismo cuando eran ellas las que producían ese mismo tono presionando una palanca. Y esto es parecido a nuestra habilidad para no creer que ha llovido cuando vemos hierba mojada justo después de que nosotros acabemos de regarla. Estos resultados demuestran que las ratas son capaces, como nosotros, de ir mucho más allá de una simple asociación entre causa y efecto y establecer un razonamiento causal mucho más complejo. WASHINGTON. Después de que el máximo especialista en cambio climático de la NASA acusara el mes pasado a la Administración Bush de intentar censurarle sus pronunciamientos pesimistas sobre el calentamiento global, el escándalo de presiones políticas sobre los científicos de la Agencia Espacial de Estados Unidos sigue encontrando munición adicional, bajo la forma de un cúmulo de quejas y denuncias en buena parte fomentado por los pronunciamientos del actual director de la NASA, Michael Griffin, declarándose a favor de asegurar la apertura científica de su plantilla de 19.000 empleados. En este nuevo ambiente de quejas permitidas e investigadas, el New York Times informaba ayer con detalle sobre las maniobras manipuladoras realizadas por cargos políticos en la oficina de Prensa de la NASA para controlar la divulgación de trabajos científicos relacionados con glaciares, clima, contaminación y otras cuestiones asociadas con la polémica sobre el calentamiento global y el tratado de Kioto rechazado por la Administración Bush. Una especie de ley de silencio aplicada con especial intensidad durante la campaña presidencial del 2004. Entre estas acusaciones se incluye, por ejemplo, la decisión de retrasar hasta después del pulso electoral por la Casa Blanca entre el presidente Bush y el senador Kerry una anunciada rueda de Prensa para presentar las últimas mediciones de un nuevo satélite de la NASA, Aura, empleado para estudiar la capa de ozono y los niveles de contaminación terrestre. Igualmen- Un jefe de Prensa sin título universitario Esta polémica en la NASA le ha costado el puesto a George W. Deutsch, el joven de 24 años nombrado por la Casa Blanca tras trabajar en la reelección de Bush para ocupar un puesto de confianza en el departamento de comunicaciones de la NASA. Como guinda sobre las actuaciones del defenestrado portavoz ha trascendido que el joven había inflado sus credenciales académicas, inventándose un título universitario no existente en periodismo por una universidad de Texas. Según Deutsch, el problema de este malentendido es que había escrito su currículo antes de completar todos los requisitos de su licenciatura. te se habrían retrasado o alterado comunicados de Prensa relacionados con otras investigaciones sobre el planeta Tierra. Otro ejemplo más reciente de estas manipulaciones sería un correo electrónico enviado el mes de julio desde el cuartel general de la NASA en Washington al Jet Propulsion Laboratory (JPL) de Pasadena. En ese mensaje se insiste en que una presentación en internet refiriéndose a la Tierra como un planeta en calentamiento no podía utilizar la expresión calentamiento global sino cambio climáti- co Interferencia léxica que según algunos científicos demuestra un empeño en ocultar la evidente e inquietante realidad de que las temperaturas globales están subiendo. Estos casos forman parte de la profunda revisión de la política de comunicación de la NASA ordenada tras la denuncia de censura planteada por el doctor James E. Hansen, máximo especialista de la Agencia en cambio climático. El ejemplo del doctor Hansen ha alentado también para que otros científicos y empleados en los servicios de comunicación de la NASA presenten sus propios memoriales de agravios sobre politización de sus trabajos. Límites entre la política y la ciencia Estas acusaciones forman parte de un peculiar debate entre altos cargos de la NASA nombrados por Bush y su plantilla de funcionarios sobre dónde acaba la responsabilidad política y dónde empieza la ciencia. Esta bronca ha trascendido hasta los debates parlamentarios sobre el próximo presupuesto de la Agencia Espacial que asciende a 16.800 millones de dólares, con un incremento del 1 con respecto al año pasado. Dentro de los esfuerzos por controlar esta crisis interna, tras rechazar de plano cualquier práctica de manipulación politizada, el administrador Griffin ha insistido en que la NASA debe asegurar que sus científicos puedan hablar libremente sobre las implicaciones de su trabajo para las políticas del gobierno de Estados Unidos. Pero siempre que no digan que están representando oficialmente a la Agencia Espacial. El telescopio Spitzer detecta nubes de cristales en el centro de galaxias ABC MADRID. El telescopio espacial Spitzer de la agencia espacial estadounidense (NASA) ha captado un extraño grupo de galaxias en colisión y que contienen nubes de pequeños cristales en sus regiones centrales, según informó ayer el Jet Propulsion Laboratory (JPL) Esta es la primera vez que se detecta ese tipo de cristales, compuestos de arena o silicatos que se formaron, como lo hace el vidrio, en el interior de lo que sería el equivalente galáctico de los hornos estelares. Nos sorprendió descubrir esos cristales pequeños y delicados en el centro de lo que podemos describir como uno de los lugares más violentos del Universo afirmó Henrik Spoon, científico de la Universidad Cornell y autor del informe sobre el hallazgo, que se publicará el próximo lunes en la revista Astrophysical Journal El JPL señaló que el descubrimiento ayudará a los astrónomos a comprender mejor la evolución de las galaxias, incluida la Vía Láctea, en la que se encuentra nuestro Sistema Solar. Es como si estuviera ocurriendo una enorme tormenta de arena en el centro de las galaxias indicó Lee Armus, uno de los autores del informe e investigador del Centro Espacial Spitzer en el Instituto Tecnológico de California. Las nubes de cristales fueron detectadas en un total de 21 galaxias que se encuentran entre 240 millones y 5.900 millones de años luz de distancia de la Tierra. Interpretación artística del descubrimeito del telescopio Spitzer NASA