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ABC VIERNES 17 2 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA UN TREN PARA ESPAÑA A cita es un café del Paseo de Gracia, en el que camareros de piel tostada hablan castellano con acento de Suramérica. Diles a éstos lo de la inmersión lingüística me espeta socarrón mi interlocutor, un andaluz que lleva más de una década dando clases de Humanidades en un instituto de Barcelona. Han venido a España confiando en la ventaja del idioma y se encuentran con los fundamentalistas de la Generalitat y sus formularios de control. ¿Te has fijado que ahora ya nadie dice eso de que son catalanes todos los que viven y trabajan en Cataluña? Claro, es que a esta gente no les quieren dar carta de ciudadanía Mi amigo está harto de coles. Oye lo que te voy a IGNACIO decir: estoy pensando seCAMACHO riamente en volver a Andalucía. Prefiero el clientelismo de Chaves viviendo en mi tierra. Aquí ocurre lo mismo, y encima te hostigan si no eres de los suyos. Al principio creí que con el PSC en el poder se suavizaría un poco, pero Maragall y sus pijos de Sant Gervasi han resultado tan nacionalistas como los de CiU, y encima con mala conciencia. Yo esto cada vez lo aguanto menos. Y no es tanto por el catalán, que lo hablo y escribo correctamente, aunque no me da la gana de usarlo; no, es que de algún modo hacen que te acabes sintiendo ajeno si no compartes sus sentimientos nacionales. ¿Tierra de acogida? Jeje, siempre que te acojas a sus códigos de valores De verdad, se me hace pesada tanta gaita, tanta construcción nacional, tanto ombliguismo. Es como un pensamiento único por todas partes, un verdadero mobbing social. Y encima hay que aguantar todo el rato la cantinela de que en Andalucía pagan el cambio de sexo y en Extremadura los ordenadores en las escuelas. Coño, es que en Extremadura no hay dos canales de televisión autonómica, ni en Andalucía hay mossos d Esquadra ni se gasta tanto dinero en propaganda lingüística. Y lo de las autopistas de peaje; pues hace treinta años, cuando aquí ya las tenían, nosotros íbamos por carreteras infectas y los nuestros se venían a Sants con la maleta amarrada con guitas. Que te cansas, hombre, que te cansas. Barcelona es preciosa, se vive bien, pero llega un momento en que la matraca se vuelve asfixiante, porque todo tu entorno está en lo mismo y si no compartes todo eso acabas pareciendo un marciano No, no es cuestión de presión idiomática, al menos aquí en Barcelona el bilingüismo se lleva con cierta normalidad, aunque a veces molesta que hables en castellano y te contesten en catalán con terquedad, sobre todo en la administración. Es otra cosa, ya te digo, es la presión que te sobreviene si no participas del sistema general de valores. Y si te da el arrebato y te pones borde, te llegan a decir lo que le dijeron a un taxista aragonés que me llevó un día, y que estaba también hasta las trancas: que cada media hora sale un tren para España. ¿Sabes? Cualquier día lo tomo... L LO QUE NOS ESPERA STÁN los cohetes debidamente afilados para silbar por los cielos de España en cuanto la ETA proclame la tregua más anunciada y esperada de nuestra historia reciente (se lo ha filtrado Maragall a diarios catalanes como sutil venganza por la que le tienen montada en el PSOE) Las voces suspicaces serán pocas: los que se atrevan a manifestar el resquemor de tanto acuerdo misterioso recibirán el linchamiento de los entusiastas tartufos con los que se maneja este Gobierno y el desprecio de los corifeos profesionales que ahí andan bailándole el agua a Rodríguez y los suyos. No bastará con que se exprese alegría por el hecho en sí de un alto el fuego habrá que brindarle a los negociadores la carta blanca absoluta al efecto de que configuren el escenario que precisen. ¡Nadie le deshaga a Rodríguez su arcadia soñada! cesa a ETA, desdibuja el Estado, difumina al PP. CARLOS Nos espera un escenario que ya se HERRERA adivina en los silencios de sus protagonistas y en las bravuconadas del lado de los asesinos: tregua cualquier día, inmediata puesta en marcha de dos mesas, una de pacificación y otra de normalización, adhesiones inquebrantables de la sociedad civil, recuperación de Batasuna, pacto entre éstos y los socialistas, calendario de excarcelación de presos, y esfuerzos titánicos por mantener al PP al margen de todo el proceso. Dando colorido a todo el curso de acontecimientos no faltarán manifiestos de cursis redomados que apelarán a la armonía universal y al angelismo hipócrita para dar soporte a la causa. Poco les importará a todos esos pasteleros- -que ya se anuncian a dos esquinas vista- -que toda esta serie de acontecimientos se haya pactado antes de la tregua: este es un juego de pactos en el que no se habla como consecuencia de una parada de actividades terroristas, sino que los terroristas paran E como consecuencia de lo que se ha hablado y de los gestos que ha escenificado el Gobierno. Por ello mismo es legítimo pensar que toda esta maniobra no hace sino darles parte de razón a los asesinos al concederles algunas de las cosas por las que, teóricamente, mataban. Hay quien asegura, por el contrario, que el Gobierno es consciente de que éste es un largo sendero de años y que su deber, fundamentalmente, consiste en declararle al pueblo español sus intenciones y sus límites e, inmediatamente, llamar a consultas a Mariano Rajoy para afrontar este asunto por colleras. Más parece que se trate de un capítulo de buenas intenciones que de otra cosa: si Rodríguez, efectivamente, acuerda con el PP aquello que vaya a negociar en una mesa de toma y daca, obrará dignamente como hombre de Estado, pero si juega a lo que viene jugando desde que llegó al poder en aquél rebote extraño- -aunque explicable- -del 14- M, le hará un flaco favor a su propia patria, ésa de la que tanto habla últimamente. Hasta ahora sólo ha respondido con el silencio cuando se le ha requerido desde la oposición o cuando el recrecido Otegui diseña desde Anoeta un escenario en el que asegura que lo fundamental es la autodeterminación Nada, Rodríguez no dice nada. Suelta, si acaso, una par de pamplinas marca de la casa y se vuelve a su política de retos cercanos y menores, con lo que sólo queda encomendarse al Altísimo para que el futuro de los constitucionalistas en el País Vasco no pase a ser el mismo que el de uno del Opus en Arabia Saudí. El Partido Popular, entretanto, sigue con su despiste, con sus ocurrencias y con su desorganización, con sus peleas internas y con sus iniciativas- -como la de la recogida de firmas- -absolutamente absurdas. ¡Cómo lo estará haciendo que aun teniendo delante a un Gobierno que es un permanente insulto a la inteligencia no pasa de empatar en las encuestas! www. carlosherrera. com