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4 Opinión VIERNES 17 2 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil OTRA TELEVISIÓN ES POSIBLE EGÚN TVE, la fugaz aparición de Mariano Rajoy en una noticia sobre las torturas a presos en AbuGhraib se debió a un error técnico por el que ha pedido disculpas. Insuficiente respuesta, porque, aun aceptando que no hubo intencionalidad y que todo fue producto de una lamentable equivocación, lo cierto es que el hecho tiene una gravedad objetiva que no se sustancia pidiendo excusas. Un error técnico de esta naturaleza, y más en una televisión pública, obliga a la asunción de responsabilidades, toda vez que se ha causado un daño evidente en la imagen del presidente del principal partido de la oposición. El problema no está en que carezca de fundamento deducir de este error extrañas intenciones como señaló ayer TVE, sino que ese error técnico debería obligar al ente público a tomar medidas en consonancia con la gravedad del fallo cometido. Porque lo que resulta obvio es que la mera aparición fugaz -como si la brevedad de la permanencia de Rajoy en pantalla fuera un atenuante- -requiere de algo más que una escueta petición de perdón. Precisamente para hacer creíble el lema favorito de los responsables de TVE: aquello de Otra televisión es posible ¿O era sólo un anuncio? S DECISIÓN ÉTICA E INFORMADA C ON el apoyo parcial del Partido Popular, el Congreso de los Diputados aprobó ayer el proyecto de ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida, que sustituirá a la ley aprobada por el Gobierno de José María Aznar en el año 2003 y que se perfila como una de las más permisivas de la Unión Europea. El texto legislativo que será examinado ahora por el Senado introduce cambios sustanciales en la anterior normativa, que han provocado opiniones encontradas en la sociedad española, fundamentalmente porque afectan a profundas convicciones éticas. En el arco parlamentario, esta nueva ley concita un acuerdo generalizado en determinados aspectos controvertidos que quedarán expresamente prohibidos, como la selección del sexo de los hijos, la utilización de madres de alquiler, el uso de las técnicas de clonación con fines reproductivos y la implantación de más de tres embriones para evitar los embarazos múltiples. Sin embargo, la fecundación sin límite de ovocitos y la selección genética de embriones para curar a terceros dividen a los dos principales partidos políticos. La posibilidad de fecundar cuantos ovocitos sean necesarios responde a una reclamación de los expertos en fertilidad humana porque la anterior ley, que establecía un máximo de tres, limitaba el éxito de las fecundaciones y obligaba a las pacientes a pasar por más intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales de riesgo. El objetivo de la limitación introducida en el año 2003 por el Gobierno del PP era atajar uno de los grandes problemas derivados de las técnicas de reproducción humana: la acumulación de decenas de miles de embriones humanos en bancos de crioconservación, como producto de una desmedida fecundación de ovocitos. El actual Ejecutivo sostiene que esta situación no irá a peor porque esta ley concede a los progenitores la posibilidad de autorizar la utilización de esos embriones con fines de investigación. Nos encontramos, en última instancia, ante un dilema de orden ético que la ley aprobada por la Cámara Baja traslada a los propietarios de los embriones. Las parejas que acudan a los centros de fecundación asistida deberán enfrentarse a su propia conciencia y asumir la responsabilidad de decidir cuál será el destino de los embriones sobrantes. La selección genética de embriones, con el único fin de engendrar hijos que puedan convertirse en el donante perfecto para familiares enfermos, responde al mismo planteamiento que inspira este texto legislativo. Será cada uno de los individuos- -no el Estado- -quien deba asumir el peso y las consecuencias de decisiones morales de hondo calado, para lo que es necesario que cuenten con toda la información disponible y que todo el proceso esté enmarcado en el más riguroso control para evitar una utilización distinta a la curación de un familiar. A partir de ahora, si la ley supera con su actual redacción su paso por la Cámara Alta, los ciudadanos españoles que se sometan a las técnicas de reproducción asistida deberán decidir si es moralmente aceptable crear una vida exclusivamente para salvar otra o la experimentación científica con embriones susceptibles de engendrar un ser humano si son implantados en un útero materno. Y deberán hacerlo teniendo en cuenta y asumiendo que existen, en muchos casos, alternativas menos comprometidas desde el punto de vista moral. El proyecto de ley aprobado ayer por el Congreso ha generado tanto debate ético, que ha eclipsado otros problemas que esta iniciativa legislativa no contribuirá a solucionar. Esta normativa facilita el acceso a los tratamientos de fertilidad a aquellas parejas con recursos económicos para acudir a centros privados, donde actualmente se realizan el 80 por ciento de los tratamientos. No aborda, sin embargo, el problema de las largas listas de espera a las que se enfrentan las parejas que acuden al sistema público de salud. Dependiendo de la comunidad autónoma, el tiempo de espera puede ser de entre cuatro meses y dos años, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad. Como reclamaba el Grupo Popular, esta ley debía fijar límites máximos de espera. También hay que destacar, por su ausencia expresa en el texto, la posibilidad de que en el futuro pueda autorizarse la clonación con fines terapéuticos, una idea que considera el Gobierno mediante la futura ley de investigación en biomedicina. Esta posibilidad es inquietante porque la aplicación de las técnicas de transferencia nuclear conlleva la creación de embriones con fines distintos a la procreación, lo que está expresamente prohibido en nuestro Código Penal y por la convención de bioética del Consejo de Europa. HAMÁS OFRECE A ISRAEL UNA TREGUA- PARCHE A LA LIBERTAD DE SERVICIOS, POR FIN E L Parlamento Europeo dio ayer un paso de extraordinaria importancia para completar uno de los propósitos fundacionales de la vieja Comunidad Económica Europea, al aprobar en primera lectura la directiva de liberalización de servicios. Criticada por sectores que casi siempre defendían intereses corporativos u ologopolios, esta directiva se puede considerar con justicia la decisión más importante que se ha dado desde la creación del euro para impulsar la expansión de las economías europeas. Hasta el último momento, muchos responsables políticos han sido prisioneros de esas posiciones demagógicas que han retrasado durante casi cincuenta años la regulación de una de las cuatro libertades fundamentales del mercado interior. La conocida como Directiva Bolkestein por el nombre del anterior comisario del ramo, ha sido un pesado lastre en el debate político comunitario y muchos de los mitos supuestamente antisociales que desempeña- ron un papel determinante en el referéndum sobre el Tratado Constitucional en Francia han logrado que los diputados rebajasen las aspiraciones liberalizadoras del texto, pero más vale un texto limitado que seguir sin ninguno. Ahora les toca el turno a la Comisión Europea y a los gobiernos nacionales, que deberán completar el proceso legislativo y su transposición a las normativas nacionales, sabiendo que el voto de ayer demuestra claramente que todas las pretensiones de limitar la libre prestación de servicios, incluidos los comerciales, están destinadas a ser anuladas tarde o temprano por la lógica del mercado interior. Las trabas que quiso imponer el Gobierno español en materia de horarios de apertura para complacer a un sector muy concreto del electorado nacionalista catalán quedarán anuladas en la práctica por esta directiva que a su vez ya camina forzada por la premura de las decisiones del Tribunal de Luxemburgo, que una sentencia tras otra ha dado la razón a los partidarios de la liberalización. BDEL Aziz Duaik, que desde mañana presidirá el Parlamento palestino, afirma en una entrevista que hoy publicamos en páginas de Internacional que el Gobierno de Hamás tiene pensado ofrecer a Israel una tregua de diez años. Cierto es que resulta mejor eso que nada, pero la idea parece un mero parche. Lo positivo y coadyuvante para el desarrollo del proceso de paz sería que el movimiento- -aún incluido en la lista de organizaciones terroristas de medio mundo- -reconociese al Estado de Israel, e hiciese una renuncia expresa de la violencia y licenciara a la legión de suicidas que utiliza como fuerza de choque. No es probable que así sea, de momento, aunque el tono empleado por Duaik resulta mucho más moderado que el del líder de Hamás, Mahmud Al Zahar, quien también desde estas páginas advertía en las vísperas de las elecciones que bajo ningún concepto reconocerán al Estado de Israel. Así las cosas, la situación no pinta en absoluto halagüeña y no es probable que iniciativas unilaterales como la tomada por Vladimir Putin la vayan a arreglar. El catálogo de ideas geniales para solucionar el conflicto se amplía exponencialmente, pero la situación sigue tan encallada como siempre. Internamente, lo más inquietante son las diferencias, a veces parece que insalvables, que separan a Hamás del presidente de la ANP, Mahmud Abbas.