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30 Internacional JUEVES 16 2 2006 ABC el Consejo de Estado ordenó la suspensión del viaje, el martes. Por ello Chirac se vio ayer obligado a tomar la decisión de repatriar el portaviones, forzado a poner rumbo a Brest, en la Bretaña francesa, siguiendo la ruta del cabo de Buena Esperanza. Ante un fracaso tan estrepitoso, tras largas batallas políticas, administrativas y empresariales, Michelle- AlliotMarie, ministra de Defensa, ha comenzado a dar nuevas explicaciones. A su modo de ver ni Francia ni Europa tienen los astilleros necesarios para desguazar, desamiantar, y desmantelar unidades navales de la gigantesca talla del Clemenceau Continúa el conflicto de fondo Las organizaciones ecologistas y humanitarias que se querellaron contra el gobierno cantan victoria y denuncian las penosas tribulaciones gubernamentales insistiendo en que el problema de fondo continúa en suspenso: ¿qué hacer con gigantescas bombas marinas navegando por los océanos como decrépitos dinosaurios mecánicos, desarmados, arrastrando a su paso inmensas cantidades de chatarra tóxica muy peligrosa para el medio ambiente? Intentando salir de esa trampa, Dominique de Villepin, primer ministro, anuncia proposiciones e iniciativas francesas a escala europea París propondrá a la UE estudiar normas comunes, rigurosas, para poder garantizar un respeto absoluto del derecho social y sanitario de los trabajadores, cuando un navío se exporta a unos astilleros extranjeros para su desmantelamiento Mientras tanto nadie sabe que hará Francia con el barco, el antiguo símbolo de la grandeza nacional, convertido en chatarra tóxica y errante, condenado a volver a un puerto francés donde le esperan manifestaciones de hostilidad ecologista. El Clemenceau acompañado de sus remolcadores abandona el puerto de Toulon el 31 de diciembre pasado AP El viaje del Clemenceau se transforma en pesadilla para París El desguace del portaviones golpea el maltrecho prestigio de Chirac b Acosado por las querellas de organizaciones ecologistas, el desamiantado del navío bélico francés evidencia la decrepitud de los símbolos militares nacionales JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Antiguo navío almirante de la marina de guerra francesa, emblema del poder marítimo de la tercera potencia nuclear, el portaviones Clemenceau se ha convertido en una pesadilla que pone en evidencia la decrepitud de los símbolos nacionales, los riesgos de la más completa soledad militar y cierta irresponsabilidad de sucesivos gobiernos de izquierda y derecha, ante una gigantesca y fantasmal amenaza flotante presta a infectar vidas humanas y la flora y la fauna marinas. En vísperas de una visita de Estado a la India, con quien Francia desearía potenciar las relaciones diplomáticas, Jacques Chirac se vio ayer obligado a ordenar la repatriación del Clemenceau tras el rechazo indio y la decisión del Consejo de Estado que había ordenado la suspensión del traslado del portaviones a la India. El portaviones Clemenceau fue desarmado en 1997 después de 36 años de servicio. En 2003 París negoció con una empresa española la operación de desguace, desamiantado y venta como chatarra del gigantesco navío, pero dio por cancelado el acuerdo cuando descubrió que la empresa española se disponía a consumar en Turquía las operaciones de desmantelamiento desguace y desamiantado del portaviones. Comenzó entonces una larga batalla política, diplomática y empresarial que concluye provisionalmente con un desastre personal para el presidente de la República, Jacques Chirac. El Gobierno francés creyó poder deshacerse con cierta discreción del Clemenceau negociando con una empresa panameña el desguace del portaviones, que debía ser realizado en unos astilleros indios. Pero organizaciones como Greenpeace o la Federación Internacional de los derechos del hombre se querellaron contra el gobierno francés, denunciando los riesgos ecológicos del viaje del Clemenceau y los riesgos sanitarios que correrían los trabajadores indios. del desguace en cualquier astillero. Por su parte, la Comisión europea terminó por sentirse obligada a pedir explicaciones. El gobierno francés se vio forzado a reconocer que no sabía a ciencia cierta donde se encontraban varias toneladas del amianto retirado del navío en Toulon, y cuando el portaviones comenzaba a aproximarse a su destino, La travesía del Clemenceau 31- 12- 2005: El Clemenceau zarpa de Francia con una carga estimada de entre 45 y 1.000 toneladas de amianto 1 13- 01- 2006: El barco aguarda en Port Said a la autorización egipcia para atravesar el canal de Suez 3 Alang (Gujarat) INDIA 4 FRANCIA Un rosario de problemas A lo largo de 2004 y 2005 aparecieron nuevos problemas. París decidió desamiantar parcialmente el navío en Toulon, pero organizaciones como la Asociación Nacional de defensa de las víctimas del amianto presentaron nuevas querellas criminales contra el Estado francés. Tras varias sentencias provisionales del Tribunal administrativo de París, declarándose incompetente para tomar una decisión de fondo, el gobierno dio la orden de partir rumbo a India al Clemenceau a finales del mes de diciembre. En apenas dos meses, el problemático viaje se transformó en una pesadilla. Al llegar al canal de Suez el gobierno egipcio pidió garantías a París. El gobierno indio anunció que prohibiría la entrada del portaviones en sus aguas territoriales, antes de conocer la sentencia de su propio Tribunal Supremo. Los informes de una comisión oficial india aconsejan la prohibición 23- 01- 2006: Egipto autoriza el paso de la embarcación 2 El Clemenceau entró en servicio en 1961 y fue retirado en 1997 14- 02- 2006: La nave aguarda fuera de las aguas territoriales indias tras la orden del tribunal supremo instruyendo una nueva investigación Infografía ABC Reuters Tras varios intentos fallidos el Gobierno francés lo desamiantó parcialmente en Toulon Dominique de Villepin anuncia nuevas propuestas a nivel nacional y europeo