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ABC JUEVES 16 2 2006 11 La Policía busca en Francia el taller donde ETA ha preparado las últimas furgonetas bomba El Tribunal Supremo condenó a los charlines con las mismas pruebas rechazadas por la Audiencia La situación de las empresas españolas en Argentina va a peor y muchas se cuestionan sus inversiones ¿Retirada ordenada o desbandada general? ÁNGEL LASO D LOM Hay una vieja máxima que dice que no hay situación desesperada que no sea susceptible de empeorar. Esto es lo que les está pasando bajo el Gobierno Kirchner a las empresas españolas en Argentina. Y hoy por hoy la diplomacia española no cuenta con la receta para solucionar el problema. Más bien lo que hace es confirmarlo, como ha hecho el ministro Moratinos. En la misma línea argumental, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha presumido en más de una ocasión ante empresarios españoles de sus buenas relaciones personales con el peronista Néstor Kirchner, como si eso fuese una garantía para asegurar la rentabilidad de inversiones millonarias. Con esa argumentación lo que ha conseguido es preocupar a las compañías más de lo que ya estaban. Las inversiones se congelan Aunque no sea políticamente correcto decirlo, hace tiempo que estas inversiones están congelándose, dadas las dificultades que les pone el Gobierno argentino. Tardó años en acceder a una ligera subida de las tarifas de los servicios y ahora hasta se ha planteado la renegociación de algunas de las privatizaciones. De hecho, una parte de capital español ya ha salido sigilosamente, pero los grandes grupos siguen atrapados, como Aguas de Barcelona, con permanentes problemas legales, o hasta Air Plus Comet, a quien Kirchner todavía no ha aprobado sus balances. De lo que se trata ahora es de intentar una retirada o repliegue ordenado y digno, evitando una desbandada general ¿Y cuándo se producirá? Ya lo dijo en su momento el consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz: Cuando se acabe la pasta lo que armó un revuelo en Argentina. Ahora, la moda empresarial en España es invertir en EE. UU. y Reino Unido (Santander- Abbey, Telefóni- AP Después de escuchar a los inversores, el ministro prometió trasladar sus quejas a Kirchner Todas las empresas protestaron contra la congelación de las tarifas de los servicios públicos tre los españoles al escuchar las palabras del ministro de Planificación y hombre fuerte del Gobierno, Julio DeVido, al señalar el convenio como un punto de inflexión para negociar la renovación de los contratos y del resto de las tarifas. En este escenario el Gobierno argentino le dio extraordinaria trascendencia a un acuerdo que, en rigor, es una carta de entendimiento Como muestra de ello, para dar relumbrón al acto, estuvieron presentes también el propio Kirchner y los ministros de Economía, Interior y Exteriores. El presidente de Telefónica de Argentina, Mario Vázquez, confirmó que, como el resto de las empresas de capital español, a excepción de la hispanofrancesa Aguas Argentinas, daría paso a la suspensión de la demanda en el Ciadi (Centro Internacional de Arreglos Diferenciales Relativas a Inversiones) por la que la empresa reclama al Estado argentino más de 2.800 millones de dólares. Esto no significa que renuncie o se retire de esta instancia de arbitraje que depende del Banco Mundial, sino que, de momento, paraliza sus acciones en una muestra de confianza y compromiso con Argentina Zapatero y la receptividad Durante la visita oficial a Buenos Aires en enero del pasado año, José Luis Rodríguez Zapatero declaró: Mi tarea y mi deber como Gobierno va a ser acercar posiciones en las tensas relaciones entre las empresas españolas y Argentina. Asimismo, aseguró: Todas aquellas cuestiones que afectan a la dimensión de las tarifas y el marco futuro de los servicios públicos van a estar siempre en un escenario de diálogo y de confianza entre el Gobierno del presidente Kirchner y las empresas españolas. Ésa ha sido mi petición y he visto una gran receptividad por parte de Kirchner Las empresas españolas invirtieron 26.300 millones de euros entre 1992 y 2001 en Argentina Zapatero presume de sus buenas relaciones personales con Kirchner, como si eso fuese una garantía ca- O2 o más recientemente Ferrovial- BAA) La otrora pérfida Albión es hoy un país que goza de una estabilidad que garantiza que a los jugadores no se les cambian las reglas a mitad del partido, como en otras latitudes. Y en Iberoamérica, además de Chile, que es un caso aparte, surgen otras naciones como Brasil o México, que cada vez se llevan más euros españoles, en detrimento de Argentina, Bolivia o Venezuela, por ejemplo. Sin embargo, Argentina, por muchos motivos, sobre todo económicos, pero también sentimentales (el trigo y la carne de Perón) ha sido tradicionalmente uno de los destinos favoritos de nuestra inversión. Según el informe Chislett de 2003, las empresas españolas invirtieron 26.300 millones de euros de 1992 a 2001, una cifra muy superior a la inversión de compañías norteamericanas en ese país, que fue en el mismo periodo de 9.100 millones. Las empresas españolas que hicieron esto posible, además de los grandes bancos- -Santander y BBVA- fueron las pocas multinacionales de capital español, en su mayor parte antiguos monopolios estatales que habían sido privatizados y que compraron los servicios públicos argentinos. Repsol, Telefónica, Endesa, Gas Natural o Aguas de Barcelona compraron las estatales argentinas que operaban en sus sectores; Mapfre también desembarcó, como la mayor parte de constructoras, y hasta Air Plus Comet, de Marsans, que se hizo con Aerolíneas después de la debacle de Iberia y la Sepi. Y así muchas más. Pero el sueño se esfumó en la crisis que entre 1998 y 2002 redujo un 18 el PIB argentino, hizo perder a su divisa hasta un 70 de su valor y la renta per capita en dólares cayó un 68 Esa crisis se tradujo en la mayor suspensión de pagos de deuda pública de la historia- -unos 50.000 millones de dólares- que se ha tardado años en renegociar con el FMI. Las empresas españolas están de retirada en Argentina, donde vuelve a fijar su interés el capital yanqui Pero el proceso será largo y costoso. Además, es triste que la imagen de España en ese país haya empeorado y seamos tachados de gallegos prepotentes que lo van comprando todo. No hay más que ver cómo se reflejaba a los ejecutivos españoles en la magnífica película El hijo de la novia O la propaganda de ese prodigio político que es el peronismo, que va desde la extrema izquierda a la extrema derecha, es muy buena, o a lo mejor también nosotros nos hemos equivocado allí en algo.