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ABC JUEVES 16 2 2006 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC DESTROZAR ESPAÑA El presidente del Gobierno de España no puede colocar los intereses del partido sobre los de la Nación española, de la cual él debía ser el primer garante. Y España tiene que estar siempre por encima de intereses personales temporales o partidistas... E SPAÑA es una de las naciones más antiguas e importantes del mundo occidental. Sin ella, es imposible escribir la historia de Europa, y en un sentido- -por sus descubrimientos y presencia en otros continentes, fundamentalmente el americano- del mundo. No se trata ahora de hacer un patrioterismo que no corresponde al desarrollo actual del orbe, pero tampoco de olvidar lo que ha sido el papel de España en la historia de nuestra era. Hasta en la época del Imperio Romano, Hispania era tratada ya como una unidad y un sujeto de la historia. Lo es con los visigodos y cuando tras la conquista, nunca total sino parcial, de los musulmanes, no desaparece jamás la idea de España como unidad; la historia de ocho siglos de la Reconquista demuestra la clara y persistente voluntad de luchar por mantener la esencia e idea de España como nación que tiende a recuperar su ámbito natural que limita al Norte con los Pirineos y al Sur con el Mediterráneo que la separa de África. La Reconquista que comienza en Asturias va dirigida a recuperar la idea de España, a pesar de los egoísmos personales y distintos que hacen que surjan los reinos, primero de Asturias y León, después de Castilla, Navarra y Aragón, para irse integrando poco a poco, venciendo las inevitables ambiciones, lo que culmina, tras el matrimonio de los Reyes Católicos, con la unión de los dos grandes reinos, Castilla y Aragón. Y tras la conquista de Granada, se consigue que toda la Península sea territorio español que recibe Carlos V de sus abuelos para hacer de España una de las grandes naciones protagonistas de la historia europea. No es ahora el momento de rememorar el poder de España como primera potencia, junto a Francia, el Imperio Germánico y Gran Bretaña, cuando la península itálica era todavía un mosaico de estados brillantes y cultos, que definitivamente se convertirán ya en el siglo XIX en una gran nación. or lo tanto, desde la unión de todo el territorio peninsular a finales del siglo XV es España una nación única que surge de esos dos reinos, Castilla y Aragón. Y recordemos que uno de los reyes aragoneses más notables, Jaime I el Conquistador, lleva los títulos de Rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, conde de Barcelona y señor de Montpellier, porque Valencia y Mallorca las conquista él, y el condado y señorío pertenece a la corona de Aragón, que con Castilla es el núcleo de España, sin que eso merme las peculiaridades e importancia de las demás regiones, como Navarra, Galicia, Asturias, Andalucía, Cataluña, Murcia, etc. España es, pues, una de las grandes nacio- nes europeas por su historia, su cultura, su lengua que hablan cientos de millones de personas en América y ha sabido superar todos los ataques a su personalidad, desde la invasión musulmana a la napoleónica, para reafirmar su unidad y su personalidad como una de las grandes naciones protagonistas de la Historia de Occidente. Esta nación, nuestra nación, con sus aciertos y errores, éxitos y fracasos históricos, está amenazada en este momento por el riesgo de intentar destrozarla. Destrozar, según el Diccionario de la Lengua, es despedazar, destruir, hacer trozos una cosa, y asimismo significa estropear, deteriorar, maltratar. Y a eso parece que se han dedicado unos ambiciosos que pretenden mandar más aunque sea sobre menos. Prefieren ser cabeza de ratón, aludiendo a falsas recreaciones de la historia, remontándose a momentos de hace muchos cientos de años, o inventándose la historia para quedarse con algún trozo de una España destrozada. ras la transición, que fue un pacto de todas las fuerzas políticas, de derecha, centro e izquierda España ha tenido gobiernos de UCD, del PSOE y del PP, que con aciertos y errores, como es en la vida misma, han mantenido la nación española como una unidad de la que forman parte las diversas regiones españolas con sus características propias, que las tienen tanto Andalucía como Cataluña, tanto el País Vasco como Castilla, o tanto Navarra como Galicia. Todas tienen sus peculiaridades y carácter, y algunas lenguaje propio; pero todas ellas, como demuestra la historia, forman parte de España, Hispania, desde antes del comienzo de la era T cristiana, aproximadamente desde hace más de veintidós siglos. La política del actual presidente del Gobierno está poniendo en grave riesgo la historia y la unidad de España. Dos regiones integrantes de la Hispania más clásica, con indudable personalidad propia, pero que forman parte de España desde antes del comienzo de la presente era, llevadas probablemente del afán de mando de sus dirigentes políticos, han ido tomando iniciativas que contrarían la unidad nacional y la historia de muchos siglos. Pero lo que es más grave es la política del presidente del Gobierno, que, en el caso de Cataluña, ha abierto, alterando la Constitución aprobada muy mayoritariamente en 1978, un camino que claramente pone en riesgo la unidad nacional, introduciendo la idea y término de nación en el nuevo Estatuto catalán, a cambio de conseguir el voto de los partidos nacionalistas para apoyar su continuidad personal en el poder. Y en el caso del Gobierno vasco del PNV, que se mantiene en silencio de momento para aprovecharse, ya sin grave problema, del resultado catalán, el presidente parece llevar una negociación secreta con ETA que, a cambio de un cese de sus crímenes puede poner en libertad a personas responsables de decenas de asesinatos, y ceder también en las evidentes pretensiones secesionistas del PNV. Es decir, que parece estar cambiando la unidad de siglos de España por el apoyo oportunista para él y su partido en unas elecciones anticipadas, que con el apoyo de los partidos nacionalistas de esas dos regiones harían posible que aunque el Partido Popular superara en votos al PSOE, perdurara en el poder el actual presidente; eso sí, a cambio de romper la unidad de la que es una de las naciones que más han significado en la historia de Europa. E P l presidente del Gobierno de España no puede colocar los intereses del partido sobre los de la Nación española, de la cual él debía ser el primer garante. Y España tiene que estar siempre por encima de intereses personales temporales o partidistas y no pertenecer a una generación o a un gobierno, sino que es un sujeto muy importante de la historia de Europa y América, y es patrimonio no sólo de la generación actual, sino de muchas generaciones anteriores que han escrito la historia de un país que ayudó a construir Europa, descubrió un continente y creó una lengua de la familia latina que hablan cientos de millones de personas y originó una de las primeras literaturas del mundo. JOSÉ LUIS ÁLVAREZ ÁLVAREZ Ex ministro de UCD y ex alcalde de Madrid