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96 MIÉRCOLES 15 2 2006 ABC Deportes El Madrid, a un gol de la hazaña Sus tres tantos en los diez primeros minutos y un cuarto a falta de media hora no bastaron REAL MADRID ZARAGOZA 4 0 Real Madrid (4- 1- 4- 1) Casillas; Cicinho, Woodgate, Sergio Ramos, Roberto Carlos: Gravesen (Diogo, m. 83) Beckham, Baptista (Cassano, m. 83) Zidane, Robinho; y Ronaldo. Zaragoza (4- 4- 2) César; Ponzio, Álvaro, Gabi Milito, Toledo (Generelo, m. 82) Óscar, Celades, Zapater, Cani; Ewerton (Sergio García, m. 86) y Diego Milito (Capi, m. 89) Árbitro Gónzalez Vázquez. Amarillas a Toledo, Beckham, Oscar, Baptista, Ponzio y Zapater. Goles 1- 0. m. 1: Cicinho. 2- 0. m. 4. Robinho. 3- 0. m. 9: Ronaldo. 4- 0. m. 60: Roberto Carlos. ENRIQUE ORTEGO MADRID. Fue emocionante, casi épico, mientras duró. No pudo ser, pero estuvo cerca. El Madrid nadó para morir en la orilla. Engordó para morir. Marcó cuatro goles, -tres en los primeros diez minutos- pero no fue capaz de redondear su hazaña ante un Zaragoza desconocido, que se asustó con la tremenda salida de los blancos y se pasó el partido al borde del abismo, aunque a la postre se metió en la final. El Real Madrid preparó su conato de gesta desde los mismos vestuarios de La Romareda. Allí comenzó a masticar que la remontada en el Bernabéu era posible. Dicen las lenguas afiladas que el primero que soltó en una caseta abatida que la misión no era imposible, no fue un futbolista, sino un alto cargo del club que sabe bien cómo se pueden motivar colectivos. Todos le siguieron ciegamente. Casillas hizo mención al espíritu de Juanito y a partir de entonces, todo lo demás. Un Santiago Bernabéu casi lleno. El himno antiguo, el de las mozitas madrileñas a todo volumen por megafonía. Un equipo comprometido como nunca. Una historia detrás que servía de ejemplo y espejo. Unos veteranos que en la víspera habían rememorado sus goleadas del pasado. Hasta los recogepelotas se multiplicaban en las bandas. La consigna era no perder un segundo. Y el equipo se lo tomó al pie de la letra. Faltaban tres para que se consumiera el primer minuto y Cicinho agarró un derechazo que buscó la escuadra de César hasta encontrarla con tremenda contundencia. Ni el madridista más recalcitrante hubiera diseñado ese guión. Un tanto cuando el segundero no había dado su primera vuelta completa. Saque de centro y otra vez a la carga. Segunda llegada, segundo gol. Robinho. Cuatro minutos. El Bernabéu enloquecía. Ronaldo hizo el tercero 120 segundos después en un perfecto pase de Beckham. El Madrid era un enjambre enrabietado, furioso. Hasta López Caro tuvo Robinho fue el autor del segundo gol madridista que mantenía las esperanzas del Bernabéu ASÍ JUGARON REAL MADRID Casillas: bien. Cicinho: muy bien. Woodgate: bien. Sergio Ramos: bien. Roberto Carlos: notable. Gravesen: bien. Beckham: notable. Baptista: regular. Zidane: bien. Robinho: notable. Ronaldo: bien. Cassano: regular. Diogo: regular. El entrenador: López Caro. Bien. Nada que objetar tácticamente. Mantuvo el 4- 1- 4- 1 e insistió desde la banda para que el equipo no se apresurara, pero tardó mucho en mover el banquillo. Hombres como Zidane, Baptista o el mismo Cicinho estaban exhaustos. Lo mejor: el arranque, la fe, la insistencia, la seguridad en sus posibilidades. Por la banda derecha destrozó al rival con los desdoblamientos de Cicinho. Lo peor: poco se puede echar en cara a un equipo que golea de esa forma. Se equivocó en el arreón final. Demasiados balones frontales, cuando los laterales habían hecho antes mucho daño. ZARAGOZA César: regular. Ponzio: regular. Álvaro: mal. Gabi Milito: regular. Toledo: mal. Celades: mal. Zapater: mal. Cani: mal. Óscar: mal. Ewerton: bien. Diego Milito: mal. Generelo: regular. Sergio García: regular. Capi: sin calificar. El entrenador: Víctor Múñoz. Regular. No se puede culpar a un entrenador del comportamiento nervioso y desquiciado de unos jugadores porque es algo más anímico, de carácter, que táctico. No cometió arrebatos defensivos e intentó mantener su forma de jugar, aunque su equipo no la desarrollara. Lo mejor: salir vivo después de lo mal que lo pasó. Cuando tuvo el balón demostró que sabe jugarlo, el problema es que no hilvanó dos pases seguidos hasta los últimos quince minutos. Lo peor: la falta de reacción ante la salida del Madrid, los nervios y la falta de recursos para adaptarse a la situación. que salir a la banda para pedir calma. El Zaragoza era un alma en pena. Sus hombres, capaces de desarrollar un fútbol de alta velocidad hace escasos días, se arrastraban atemorizados. De haber podido, más de uno se hubiera ido del Bernabéu en ese momento. Tenían el miedo reflejado en el rostro. Casillas enardeció más a la masa con su parada al remate de Diego Milito. Sacó un medio gol con su pierna derecha. Sufría sobre todo el equipo de Víctor en el juego aéreo y por ahí insistió el balón el Madrid. César salvó el cuarto en una doble parada en el minuto veinte y esa acción fue el bálsamo que sirvió a sus compañeros para meterse en el partido. Comenzaron a manejar más el balón y la situación, aunque cada centro lateral de Beckham o Roberto Carlos era peligro. Sufrían demasiado por arriba Gabi Milito y Álvaro, sobre todo ante la envergadura de Baptista- -titular por la lesión de Guti- -y en las jugadas a balón parado con las incorporaciones de Woodgate y Sergio Ramos.