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64 Cultura MIÉRCOLES 15 2 2006 ABC Pandur encierra la atormentada historia de los Karamazov en Cien Minutos El montaje del director teatral esloveno se estrena hoy en Madrid b Tomaz Pandur trabaja actual- TEATRO Yo, mono libre Autor: Franz Kafka. Adaptación, dirección e interpretación: Ricardo Joven. Espacio escénico: Teatro del Temple. Lugar: Centro Cultural de la Villa. Madrid. mente junto con Nacho Duato en la creación de un ballet que se titula Alas de deseo y que se estrenará en abril JULIO BRAVO MADRID. Tomaz Pandur ha condensado en cien minutos la intensa historia de Los hermanos Karamazov Cien minutos es, además del título del espectáculo que hoy presenta en el Centro Cultural de la Villa, su duración. El tiempo, que actúa como un virus en los seres humanos, es una de las claves de la novela de Feodor Dostoievski, que ha servido como punto de partida para la creación del director esloveno. El tiempo está muy presente en la historia de los Karamazov dice Pandur. Unos meses después de presentarse en el Centro Dramático Nacional con su Inferno Tomaz Pandur regresa a la capital con este montaje anterior en el tiempo, y que ha tenido una significativa importancia, como él mismo dijo ayer, dentro de su carrera y también personalmente. Fue el primer montaje en el que se reunían actores de toda Yugoslavia tras la guerra de los Balcanes. En él hemos tratado, a partir de la novela de Dostoievski, de crear nuestros propios recuerdos de esa guerra En la novela Los hermanos Karamazov Dostoievski escribe la historia de una familia destruida, pero no por el mundo exterior, sino desde dentro. Me pareció el escenario ideal para contar nuestra propia experiencia. Nosotros nos encontramos en los Balcanes en mitad del mundo, entre la realidad y los sueños; la realidad de nuestra vida cotidiana se convirtió en algo más dramático que cualquier obra teatral. Nos hizo ver el teatro de forma distinta, sabiendo que el pasado no nos servía para nada y que teníamos que renacer porque esa era nuestra única esperanza y nuestra única salvación Cien minutos se estrenó en el Fes- LA CONDICIÓN HUMANA JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN U Una escena de Cien minutos el montaje de Tomaz Pandur tival de Ljublana de 2003 en unos antiguos estudios cinematográficos. Pandur ha tenido posteriormente que adaptarlo para su montaje en teatros convencionales Considerado uno de los principales renovadores de la escena europea contemporánea, su teatro es físico y visual. Y en la comunicación imposible que se narra en Los hermanos Karamazov -sus protagonistas hablan en distintos idiomas- -ha encontrado Pandur un elemento al ABC En la novela de Dostoievski encontré el escenario ideal para contar nuestra historia tras la guerra de los Balcanes tiempo simbólico y teatral. Sus actores (de cuatro nacionalidades: croatas, serbios, eslovenos y alemanes) se expresan también en varios idiomas, siete concretamente: croata, serbio, esloveno, francés, inglés, alemán y romaní- -en Madrid se ofrecerá con sobretítulos- Los Karamazov eran hermanos, pero eran extraños entre sí, y yo quería además encontrar un lenguaje que fuera más poderoso que la palabra. Y en esta Babilonia de flujos mentales he encontrado el motor de los personajes. Dostoievski les da la oportunidad de explorar en los aspectos más oscuros y ocultos del alma humana, y eso está en este montaje Pandur seguirá en Madrid (el montaje sólo se verá tres días) ya que actualmente trabaja con Nacho Duato en la creación de un ballet, Alas de deseo que se estrenará en abril. n mono que ha encontrado un modo de supervivencia en el mundo de los hombres adquiriendo la capacidad del lenguaje explica ante un docto auditorio el proceso que le ha llevado hasta allí. Franz Kafka puso a hablar a este simio en 1917 en su Informe para una academia y, en un ejercicio de formidable ironía, hizo que su parlamento fuera mucho más elocuente sobre las grietas de la condición humana que sobre las circunstancias del ser simiesco. Burlón y certero, el escritor checo hace que nos reconozcamos en el espejo de ese orangután ilustrado que se mira en el espejo de los hombres, en un monólogo que es una prueba de fuerza para un actor y un reto convertido en pequeño clásico interpretativo desde que José Luis Gómez, allá por los 70, lo encarnara de forma memorable. Lo ha traído a Madrid el Teatro del Temple, en adaptación de Ricardo Joven, que también se encarga de interpretarlo admirablemente, instalado en ese quicio que sitúa al personaje lejos de la libertad animal y constatando su resignada perplejidad por el simulacro de libertad de los hombres. Embutido en su frac, educado y circunspecto, es un mono que habla, no un hombre, algo que no sería escénicamente verosímil o al menos haría perder contundencia a su alegato; un mono que se comporta como un humano y al que, bajo la sutil urdimbre de urbanidad, se le transparentan los ecos de su reprimida condición selvática. Un gran acierto interpretativo de Joven, apoyado en una caracterización soberbia. El público, convertido en la asamblea académica que escucha el discurso, aplaude entusiasmado y sobrecogido las palabras de este mono tan humano.