Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 15 2 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS CIBERDISIDENTES Y GRAN HERMANO Google o Yahoo poseen no solamente toda la información de qué paginas visitamos, desde qué ordenador, sino también advertimos con pavor que discrecionalmente pueden entregar o no, según sean sus intereses, esa información A metonimia del Gran Hermano (The Big Brother) la creó George Orwell en su novela 1984, una de las más lúcidas premoniciones de lo que podría ocurrir en un futuro en el que un Régimen pudiera colarse en las casas de los individuos, vigilando todos sus movimientos. Claro está que Orwell, quien no en vano había escrito una obra paralela, Rebelión en la granja, quería llamar la atención sobre el estalinismo soviético y la gran maquinaria de un Estado capaz de controlar al individuo a favor de una ideología incontestable. La de Gran Hermano y la otra figura paralela imaginada por Orwell, la de una máquina de propaganda capaz de reescribir la Historia, son las dos contribuciones más preclaras que este novelista lanzó a lo que era ya entonces mucho más que una política- ficción y que servirá siempre para plantearnos el viejo dilema de hasta dónde puede llegar la vigilancia del Estado y el control que éste ejerza sobre los individuos. Ha pasado poco más de medio siglo y esa premonición orwelliana se está cumpliendo ahora y puede explicar varios casos que afectan a los buscadores en internet, como el que ha publicado ABC sobre la colaboración de Yahoo en la captura por la Policía china de un ciberdisidente Sería un caso escandaloso de colaboración de los buscadores de internet, que poseen sobre cada uno de nosotros más datos que nunca pudo poseer nadie, ni la policía literaturizada por Orwell en su novela. Considero el hecho de una enorme gravedad, tanto que convendría legislarla internacionalmente. Los buscadores cibernéticos pueden estar realizando, por otra parte, una doble política sobre las libertades, hipócrita y adaptada a sus exclusivos intereses comerciales. Se niegan, como ocurrió hace poco con Google, a entregar datos a la Justicia norteamericana sobre pederastas (que cometen un delito sin palitativo alguno y contra la humanidad) y sin embargo acceden a entregar documentación cuando el que lo pide es el poderoso régimen chino, a cambio de que les permita operar allí. Google puso en su día como justificación a su negativa a revelar pederastas el derecho que tienen los navegantes en la red a no ser objeto de investigación en sus prácticas privadas. Proporcionar la información sería aplicar precisamente lo previsto por el tropo del Gran Hermano. Pero no se da cuenta de que el argumento y la metáfora puede volverse contra los propios principios de la práctica informativa de ése y otros buscadores, según vemos que ocurre en China. Este hecho ha servido para que nos enteremos de que Google o Yahoo poseen no solamente toda la información de qué paginas visitamos, desde qué ordenador, sino también advertimos con pavor que discrecionalmente pueden entregar o no, según sean sus intereses, esa información. Mi pregunta entonces es clara: ¿quién es aquí el Gran Hermano? Resul- L ta que Google, Yahoo, Microsoft y en general quienes administran internet están por encima de los gobiernos, sometidos sólo a sus arbitrios propios, gobernados por el mero interés comercial de sus grandes beneficios. Y eso lleva a que asistamos al escándalo de que con China no interesa ponerse estrictos y que- den entonces a un lado los argumentos de libertad, derechos de los individuos, etcétera. De forma que un buscador no solamente tiene más información que haya tenido nunca cualquier gobierno sobre la Tierra, sea del imperio que fuese, sino que puede admistrarla por encima de los gobiernos mismos, y por lo que vemos solamente se aviene a dialogar cuando se encuentra con otro Gran Hermano (leáse el Gobierno chino) como si los poderes absolutos fuesen capaces de llegar a acuerdos por encima de las democracias. Si ésa es la lección, la conclusión es clara. Al igual que se ha hecho con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con el Tribunal Internacional de La Haya, y al igual que se hace con ciertas normas de conducta en la guerra, por ejemplo el protocolo de Ginebra (se cumpla o no, que ésa es otra cuestión) se impone una legislación internacional sobre internet que obligue a todos y que permita que los poderes legislativos puedan en cualquier caso tanto prohibir ciertas prohibiciones (aunque parezca un contrasentido) como poner límites con garantías procedimentales a ciertas prácticas (como la de la existencia de la pornografía infantil en la red) Todo cuanto trata de Derechos Humanos es muy problemático, porque entran a menudo en colisión y hay que tener mucho cuidado de forma que la vigilancia de un derecho no se convierta a la larga en la cárcel de otro. Por eso hay que dejarlo en manos de legisladores expertos y de sus garantías. Pero lo que no puede admitirse en ningún caso es que nadie, sea un buscador o un Estado, se guarde para sí la arbitraria potestad de otorgar un derecho aquí y negarlo allá, o bien de dar o no dar una información según sea quien se lo demande y según sean sus propios intereses. Puesto que el Gran Hermano hemos visto ya que se entiende bien solamente con otro Gran Hermano (como vimos que hicieron al principio Hitler y Stalin) bien será que vigilemos el concepto mismo de poder absoluto, sea quien sea quien lo ejerza y aunque se llamen Google o Yahoo o sean unos buscadores tan simpáticos. Por eso hay que llevar la cuestión a Naciones Unidas, y debe intervenir el Derecho Internacional, de forma que los Grandes Hermanos no tengan la posibilidad de entenderse. Cuando eso ocurriera, nuestra civilización ilustrada, y la democracia, que es su precipitado más neto, habría firmado su sentencia de muerte. Catedrático de la Universidad de Murcia REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CULEBRONES SURAMERICANOS Las tribulaciones diplomáticas gubernamentales contrastan con la sólida imagen internacional de la cultura y los conquistadores empresariales, cuya gesta continúa glosando la Prensa financiera de referencia. En el más delicado de los terrenos nacionales, Israeli Insider subraya las críticas contra el presidente Zapatero por su ausencia en el Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, que el Guardian presenta como un acontecimiento internacional, en el que las víctimas de ETA comparten experiencias humanas con víctimas de varios continentes. Ante el más polémico de los contratos comerciales de Estado, Defense Industry Daily da por muerto el acuerdo Zapatero- Chávez de venta de armas españolas a Venezuela, aunque deja abierta la posibilidad de un culebrón suramericano Culebrón con mucho colorido indigenista, tradicionalmente antiespañol, que El Universal resume con esta frase: América Latina parece encaminarse hacia el racismo Racismo populista insiste, propagado por dirigentes como Chávez, Morales o la familia Humala. En Venezuela, concluye El Universal, somos cada vez más los escuálidos a quienes se nos aplica el racismo al revés Ante esas llamaradas racial- populistas, la gira de Miguel Ángel Moratinos por el Cono Sur ha caído en el peor momento de una crisis entre Argentina y Uruguay, cogiendo por medio a una empresa española, Ence. La BBC estima que España pudiera mediar Pero, según El Independiente argentino, Moratinos declara: Las palabras diplomáticas las carga el diablo Carga diabólica que Página 12 interpreta a la luz de la retirada de las tropas españolas de Haití. Retirada que Moratinos se apresura a matizar para no agravar las dudas americanas. Ante el más turbulento de los vecinos mediterráneos, el Washington Post publica una crónica ditirámbica de las opiniones de Donald Rumsfeld sobre Marruecos, con quien Washington afirma tener relaciones privilegiadas desde 1783. Fecha y amistad que Rabat no dejará de recordar a Madrid, ante contenciosos siempre inflamables. Ante tal arco iris de incertidumbres, Financial Times publica un análisis sobre el dinamismo de los conquistadores españoles (Zara, Ferrovial, Telefónica, BBVA, Santander, etcétera) que, a su modo de ver, echan sus raíces y fundadas ambiciones en las políticas económicas de la última década. Financial Times cita a Lorenzo Bernardo de Quiroz, que anuncia la emergencia de una nueva generación de líderes, anglófilos y abiertos al mundo.