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58 Cultura FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN MARTES 14 2 2006 ABC Marta Etura, en el programa Shooting stars La donostiarra Marta Etura es este año la representante española en el programa Shooting stars que ha alcanzado su novena edición. Se trata de un proyecto organizado por el European Film Promotion para destacar a jóvenes artistas del cine europeo. En total, este año están en Berlín veintiún actores que representan a otros tantos países. Marta Etura, que ya estuvo en la Berlinale el pasado año con la película Para que no me olvides de Patricia Ferreira, tiene pendiente de estreno (lo hará en el próximo festival de cine español de Málaga) dos películas: Remake de Roger Gual, y Azul oscuro, casi negro de Daniel Sánchez Arévalo. Los actores elegidos participan durante su estancia en Berlín en diversoa actos, y presentan sus proyectos a la prensa internacional. También tienen la oportunidad de entrevistarse con realizadores y participan en una gala especial. Entre los actores que han pasado por este programa en sus anteriores ediciones figuran Daniel Craig, Franka Potente, Daniel Brühl, Ludivine Sagnier, Rachel Weisz o Caroline Ducey. España han estado representada por actores como Juan Diego Botto, Ingrid Rubio, Leonor Watling, Eduardo Noriega, Fele Martínez, Natalia Verbeke, Eloy Azorín, Enrique Alcides, Goya Toledo, Elena Anaya y Unax Ugalde Natalie Portman, protagonista de V for Vendetta de James McTeigue, flanqueada por sus compañeros de reparto Hugo Weaving y John Hurt REUTERS V for Vendetta demasiado astuta para no ser malentendida y discutida El filme de McTeigue empaqueta varias paradojas sobre libertad y terrorismo b Además se vieron en la sección oficial la película alemana Der Freie Willie sobre un repugnante violador, y la argentina El custodio sobre un guardespaldas E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL VENECIA. Se puede ser al tiempo inteligente y listo, y así lo demuestra James McTeigue, empujado por el guión y la producción de los hermanos Wachowski. La película V for Vendetta tuvo ayer un gran éxito dentro de la sección oficial al poner sobre la mesa un asunto lleno de brillantez ideológica (la libertad, la erradicación del miedo como arma) pero justo en el lugar equivocado (Londres, o el Parlamento británico) tal vez con el exclusivo fin de excitar la polémica. Una puesta en escena brillante y un texto digno de ser enmarcado, con un fondo de pensamiento muy sutil y penetrante alrededor de esa discutible figura de V un iluminado revolucionario que actúa contra el sistema despótico y totalitario en un Londres hipotético que está en manos de un sátrapa atrabiliario y visceral. Como si la carne argumental la empanara de harina de cómic, V for Vendetta (que también podría titularse V de verborrea por la mucha y buena que gasta el protagonista) se desarrolla en espacios ilusorios y en tiempos futuros, aunque el gran objetivo moral e ideológico que van buscando tanto la película como su protagonista, como su director y guionistas sea el Parlamento Británico, la figura matriz de nuestro sistema de convivencia, lo cual es sin duda una provocación, ganas de afilar Tan deslumbrantes Natalie Portman como V for Vendetta y ambas con un punto incomprensible y turbio... Tiene el filme una puesta en escena brillante y un texto digno de ser enmarcado, con un fondo de pensamiento muy sutil y penetrante conciencias, cuando está el mundo lleno de símbolos, blasones, siglas y moles sociales, políticas y religiosas más apropiadas para sujetar el reto ideológico que se plantea. Natalie Portman aporta la parte terrenal de la historia y padece los golpes de la imaginación creadora de McTeigue y compañía en la esencia de su frágil cuerpo; hasta le dejan la cabeza monda en un arrebato. Tan deslumbrante ella como la película, y ambas con un punto incomprensible y turbio... Hay que bucear con potencia, aguantar la respiración hasta el límite, buscar detrás y al fondo de todo para encontrar algo más que lo evidente en esta V y lo evidente sería un raro alegato, una especie de disculpa, de los actos terroristas, cuando, la realidad que propala es justo la contraria. Demasiado difícil esto y demasiado obvio (el Parlamento británico) lo otro. Un repugnante violador Una película, en todo caso, sólida, hábil y para discutir sobre ella con cuchillos en la boca. La merecíamos después de un día que empezó mal, con una cosa alemana de tres horas titulada Der freie Wille centrada en un repugnante violador que la mirada tontiprogre del director, Matthias Glasner, convier- te en un hombre bueno, con un problema al que la sociedad no ayuda (pedazo de anuncio de Calvin Klein) a pesar de que se beneficia de todo ese tipo de medidas de reinserción. Hay en la película momentos vomitivos y otros irritantes, y en general adolece de ese mal tan de hoy: la mano consoladora por el lomo de la bestia y ni una mirada a sus víctimas, a las que la película trata pero que el fulano: ni un parte médico. El buen violador se da cuenta, al enamorarse de una mujer y no dejar por ello de agredir a otras, de que lo suyo no se va así como así; y ahora es cuando yo destripo el final, por si alguien tiene aún la esperanza de pillarla por ahí en algún cine: el tipo va y se suicida ante los lloros de su novia. ¿Es o no es un encanto este Theo, el violador? Y para arreglar el entuerto, una película argentina mucho más pesada de lo normal. El custodio sitúa la cámara en la espalda de un guardaespaldas, y allí estamos todos durante hora y media, siguiendo la agenda de un ministro y quedándonos fuera del ajo todo el tiempo. El director, Rodrigo Moreno, sin duda pretende que comprobemos lo aburrida que es la existencia de un custodio; y lo comprobamos, sí señor, en nuestras propias carnes. El final, y éste no lo revelo, es de traca.