Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 14 2 2006 Cultura 57 A la exposición dedicada a las vanguardias rusas que hoy abre sus puertas en el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid, se unirá en marzo el Guggenheim de Bilbao con ¡Rusia! la mayor muestra de arte procedente de la Federación Rusa nunca antes mostrado Rusia invade España (con mucho arte) TEXTO: N. PULIDO FOTOS: SIGEFREDO y ABC MADRID. No es el desembarco de Normandía, pero casi. Durante los próximos meses, quienes viajen a Rusia tratando de descubrir el arte de aquel país pueden llevarse la desagradable sorpresa de no poder admirar importantes piezas, pues están prestadas y, para colmo, se hallan mucho más cerca de lo que pensaban. Hoy abre sus puertas la primera gran cita de este año en España con el arte ruso. Concretamente, con sus vanguardias. El Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid han dado forma a ambicioso proyecto, capitaneado por Tomás Llorens, que trata de poner los puntos sobre las íes al arte producido en aquel país entre 1907 y 1935. La Rusia imperial se desvanecía a comienzos del siglo XX y la Unión Soviética estaba a punto de aparecer en escena. Son años convulsos- -política y culturalmente- años de caos, huelgas y revoluciones. Pero también años en los que hubo un florecimiento artístico y literario: surgen lenguajes innovadores, se publican manifiestos... Esta exposición revisa lo ocurrido en este laboratorio de formas Un experimento cultural con propuestas brillantes y encendidas, que tuvo un trágico destino y que fue, en palabras del comisario, uno de los episodios centrales de la Historia del Arte del siglo XX A través de 280 piezas (distribuidas en las dos sedes) se propone una visión sintética de esta fascinante etapa, un exhaustivo recorrido por la génesis y el desarrollo del arte ruso de vanguardia en el primer tercio del siglo XX. Un recorrido que subraya la diversidad de lenguajes y estilos: acompaña a pinturas y esculturas una selección de fotografías, carteles, libros, tejidos y cerámicas, cedidos por coleccionistas privados y museos como el Estatal Ruso de San Petersburgo, la Galería Tretiakov de Moscú, el Pompidou o el IVAM, que ha prestado generosamente 95 obras. ésta se lleva la mejor parte. Resulta más espectacular, tanto en el montaje como en las piezas, la muestra de la Sala de las Alhajas, cuya poderosa arquitectura en hierro convive a las mil maravillas con el constructivismo ruso. La intensa blancura de paredes y suelo se ha ocultado con moquetas oscuras. En un ambiente escenográfico lucen en toda su intensidad las piezas. Es lo más espectacular y audaz advierte Guillermo Solana, conservador- jefe del Thyysen, quien elogia la heterodoxia de la que ha hecho gala en esta ocasión un clásico como Llorens. Especialmente, cabe reseñar la santísima trinidad del suprematismo: el Cuadrado negro el Círculo negro y la Cruz negra de Malévich, préstamos del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo. Se exhiben en la planta baja, que está presidida por el proyecto del Monumento a la III Internacional de Tatlin. Se trata de una reconstrucción virtual de la gran maqueta de un edificio utópico que nunca llegó a construirse. Suprematismo y constructivismo El suprematismo- -que propugnaba el ideal absoluto y la reducción total de la forma- -y el constructivismo cuentan en la exposición con representantes destacados como Popova, Rodchenko o Lissitzky, además de Malévich. En los nuevos espacios de la Sala de las Alhajas han recalado los maravillosos carteles y cubiertas de libros. Es la parte más conocida, pero ello no le resta espectacularidad. El diseño gráfico, al servicio de la propaganda política. Podemos ver iconos tan célebres como el cartel de El acorazado Potemkin de Rodchenko, o el diseño para el libro Carcajada terrible de Varvara Stepánova y Boris Ignátovich, ambos del IVAM. Ni siquiera los objetos cotidianos escaparon a la vanguardia rusa: se exhiben en vitrinas bandejas, juegos de té, tinteros, tejidos... La muestra concluye en la primera planta con una interesante selección de fotografía de los años 20 y 30. Entre las actividades paralelas que completan la exposición, tuvo lugar un simposio internacional los pasados días 10 y 11, y se celebrarán un ciclo de conferencias (del 1 de marzo al 3 de mayo) y un ciclo de cine ruso de vanguardia (días 5, 12, 19 y 26 de marzo y 2, 9, 23 y 30 de abril, en el salón de actos del Thyssen) Si este atracón de arte ruso no le ha empachado, aún queda como postre ¡Rusia! la mayor exposición de arte procedente de la Federación Rusa nunca antes mostrado, que podrá verse de marzo a septiembre en el Guggenheim de Bilbao, tras su exitoso paso por Nueva York. Pero ésa es otra historia. Un periodista fotografía El paseo (1917) óleo de Marc Chagall expuesto en el Thyssen y propiedad del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo Chagall, Kandinsky y Filonov Las cuatro primeras secciones pueden verse en el Museo Thyssen. Arranca con La lección de los bárbaros un periodo (1907- 1912) en el que se vuelve la mirada a lo popular y primitivo, se sueña una Rusia imaginaria a través de artistas como Kandinsky o Jawlensky, que se hallaban en Múnich. Les acompañan Goncharova, Lariónov, Malévich, Mashkov... Nuevos movimientos como el cubofuturismo y el rayonismo, que surgen entre 1912 y 1917, tienen cabida en la muestra, junto a innovadores artistas como Tatlin o Rózanova. Pero los tres protagonistas en el Thyssen son Chagall (con impresionantes óleos, como El paseo El judío rojo o La aparición Kandinsky y un desconocido Filonov, que rehabilita la muestra. Pero, por primera vez desde que exponen al alimón el Thyssen y Caja Madrid, Anuncio publicitario de la sección de la Imprenta Estatal de Leningrado, obra de Rodchenko, recreada por Franz Ferdinand en la portada de su último trabajo Vanguardias rusas Museo Thyssen y Sala de las Alhajas de la Fundación Caja Madrid. Hasta el 14 de mayo.