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4 Opinión MARTES 14 2 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil HAITÍ, LA SEGUNDA RETIRADA N EL MANDATO DE LAS VÍCTIMAS OS discursos inaugurales del III Congreso de Víctimas del Terrorismo coincidieron de manera especial en el mensaje de unidad, firmeza y Estado de Derecho como las señas de identidad que este colectivo presenta para derrotar a las organizaciones terroristas. Tanto el Príncipe de Asturias como la presidenta de la Fundación de Víctimas, Maite Pagazaurtundúa, apelaron a la fortaleza moral de quienes han sufrido directamente la agresión del terrorismo. Sus palabras fueron, sin duda, un llamamiento a la unión, y como tales deberían ser entendidas por la sociedad, pero, sobre todo, por los partidos políticos. No es posible obviar que estos mensajes, tan llenos de sentido común y patriotismo, se insertan en un momento de máxima separación entre el PSOE y el PP ante la forma de abordar el fin de ETA. Alguien debe explicar a la sociedad española cómo es posible que gracias a la unidad política de los dos principales partidos españoles se lograra el mayor nivel de retroceso del terrorismo etarra, y sea ahora, entre anuncios del inicio del principio del fin de ese terrorismo, cuando se rompe esa unidad. Las víctimas, como no es para menos, claman porque se recupere la concordia entre PP y PSOE, pero también han pedido que prime la justicia y el Estado de Derecho para acabar con ETA, y ambas cosas- -unidad democrática y condiciones para el fin del terror- -no se están planteando de forma compatible. El Príncipe de Asturias fue rotundo al reclamar firmeza frente a ese enemigo común que es el terrorismo. Y la firmeza no es posible sin la unidad y sin la confianza recíproca entre Gobierno y oposición. El Ejecutivo se ha empleado a fondo estos días en retar a quienes le reprochan que ha cambiado la política antiterrorista. Ni atisbo de autocrítica. La lucha contra la evidencia parece haberse convertido en un compromiso colectivo del Gobierno, pero la realidad es la que es y se refleja en múltiples síntomas de que esa política antiterrorista no sólo no es la misma, sino que parece basarse en el aumento constante de la fractura con el Partido Popular, destina- L tario de acusaciones impensables en una clase política que debería seguir sintiendo a ETA como ese enemigo común a derrotar entre todos. Los mensajes de la sesión inaugural de este encuentro internacional reflejaron la grandeza moral de las víctimas del terrorismo e hicieron aún más significativa la ausencia del presidente del Gobierno, cuyo error en no asistir al Congreso de Valencia recorta el derecho del Ejecutivo y del PSOE a hacerse acreedores de una confianza que no practican con los demás. Y si se trataba de temor por la reacción de las víctimas, bien recordó el Príncipe de Asturias que éstas nunca han respondido con violencia, ni renunciado a la razón o la justicia para acabar con el terrorismo No debería temer el Gobierno que las víctimas le recuerden que no es pertinente hablar de proceso de paz, porque no hay armisticio que firmar, ni guerra que cesar: sólo se trata de acabar con la violencia unilateral de ETA. Tampoco debería temer que se le recordara que la democracia ya ha sido muy generosa con el terrorismo, con la amnistía de 1977, con la integración de los etarras político- militares que abandonaron el terrorismo en la década de los ochenta, con una legislación penal que reduce condenas por las más diversas causas y, sobre todo, con unas víctimas que, cuando se reúnen, es para pedir al Estado que aplique la ley, no que se vengue en su nombre. Otra cosa es que estas demandas de las víctimas encierren un mandato ético que no encaja en el diseño especulativo que se intuye en los que hacen coro al presidente del Gobierno con el inicio del principio del fin Porque, obviamente, el fin de la violencia se puede abordar de muchas maneras. ETA lleva más de tres décadas proponiendo una de ellas- -amnistía, soberanía, Navarra, autodeterminación- pero cabe pensar que este Gobierno no incluirá en el final dialogado de la violencia nada que implique, siquiera mínimamente, una aceptación parcial de la alternativa etarra para la paz. Lo que le han pedido las víctimas es otra paz mucho más justa y digna. La única aceptable para el Estado. ACIONES Unidas ha pedido urgentemente al Gobierno que reconsidere su decisión de retirar a las tropas españolas de Haití, una medida que es percibida con asombro e inquietud y que se vuelve aún más incomprensible después de los violentos incidentes registrados ayer en la nación caribeña, justo en un momento de máxima incertidumbre por el resultado de las urnas. Bien haría el Ejecutivo español en replantearse una retirada que debilita la imagen de nuestro país en el exterior, ya deteriorada a raíz de la salida de Irak. En este sentido, resultan especialmente significativas las declaraciones de José María Insulza, secretario general de la OEA, defendiendo la permanencia de las tropas de la ONU. Si fuimos a Haití a cumplir una misión, esa misión no ha concluido, menos aún cuando el objetivo era pacificar un país en el que la violencia continúa, más allá de que- -desde planteamientos estratégicos de política exterior- -una retirada de España favorecería la influencia francesa y anglosajona. Precipitada y errónea medida la tomada por el Ministerio de Defensa, que debería valorar en su justa dimensión los inconvenientes de una salida poco airosa de Haití. No es el momento. EL EMPEÑO DEL FISCAL GENERAL E ORIENTE PRÓXIMO, EN AGITACIÓN A estabilidad de Oriente Próximo vive horas bajas. Lejos de disminuir, los estímulos de tensión crecen día tras día y las posibilidades de que aflojen los múltiples escenarios de crisis que pesan sobre la región son escasas por el momento. El próximo jueves, sin ir más lejos, se constituirá el nuevo Parlamento palestino. Entonces se escenificará la mayoría de Hamás sobre la que deberá articularse el nuevo Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y todavía no se ha logrado despejar el problema de qué hacer con una organización que no está dispuesta a dar su brazo a torcer reconociendo al Estado de Israel y renunciando a la violencia terrorista Pero si la situación de la ANP es complicada, no lo es menos la que vive Israel, ya que afronta la crisis de Hamás con unas elecciones generales en ciernes, bajo el desconcierto generado por el fin de la era Sharón y cuando arrecian las amenazas de un Irán decidido a llevar a la comunidad internacional a las puertas mismas de tener que afrontar el abismo de la proliferación nuclear. No en balde, ayer mismo Teherán anunció la reanudación de L su programa nuclear cuando aún estaban en el aire las proclamas apocalípticas lanzadas contra Israel y Occidente por su presidente Ahmadineyad durante las celebraciones del pasado sábado del 27 aniversario de la revolución islámica. En este sentido, la gravedad del escenario que se avecina no deja de resultar cada vez más inquietante. Se ha visto estos días pasados con la todavía no cerrada crisis de las caricaturas de Mahoma, y donde una eficaz maniobra propagandística estimulada desde Irán ha sido capaz de agitar y movilizar con habilidad a los cada vez más amplios sectores islamistas de los países musulmanes. Y ahora, por si fuera poco, un vídeo en el que han sido grabados abusos de soldados británicos en Irak amenaza con añadir más leña al fuego, desestabilizando el ya de por sí convulso panorama iraquí. Así las cosas, el viaje que comenzó ayer Javier Solana por Oriente Próximo como alto representante para la Política Exterior y la Seguridad europeas no tendrá fácil aligerar las tensiones que sacuden la región. Sobre todo si cada vez son más las voces que quieren todo lo contrario en los países musulmanes. L fiscal general del Estado, Cándido Conde- Pumpido, ha convocado para hoy a la Junta de Fiscales de la Sala del Tribunal Supremo- -órgano de asesoramiento técnico integrado en la actualidad por diecinueve fiscales de la máxima categoría de la carrera, que le asesoran en la formación de criterios de interpretación y actuación legal- -para dirimir las discrepancias surgidas entre los fiscales del Tribunal Constitucional sobre la admisión a trámite del recurso de amparo del PP contra la tramitación parlamentaria del Estatuto catalán. Conde- Pumpido tratará de imponer el criterio de la no admisión (sustentado en el estudio de la secretaría técnica de la Fiscalía) en contra del criterio de la mayoría de los fiscales del TC. Resulta sorprendente que un asunto como el de la admisión a trámite se haya convertido en un alambicado proceso, no previsto en la ley, en el que el fiscal general desciende a terrenos impropios de su cargo. De esta manera, la discusión sobre la admisión a trámite se convierte en un acto de consecuencias políticas, desvirtuando su propia concepción y esencia. Porque la admisión a trámite no presupone un apoyo a las tesis del recurrente. No se entiende el empeño de Conde- Pumpido, salvo que su actuación se mueva más por registros políticos que jurídicos.