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84 LUNES 13 2 2006 ABC Deportes Villa machaca al Barça y aviva la Liga Un error espectacular de Valdés, similar al del partido de la primera vuelta, propició el gol ENRIQUE ORTEGO El Barça es humano. Y terrícola. Tanto que acusa las bajas de hombres como Ronaldinho, Deco, Xavi, Messi... como casi no podía ser de otra forma. Estamos en que le faltaban futbolistas mayores y también que enfrente estaba el Valencia. Un equipo en alza, que pretendía aprovechar la coyuntura para convertirse en la primera alternativa al título y en el ambiente de un electrizante Mestalla se salió con la suya. Ya está a seis puntos del líder, le gana el goal average particular y sólo tiene que pensar en la Liga, mientras que a sus más directos rivales, el primero (Barcelona) y el tercero (Real Madrid) les distraerá física y mentalmente la Champions Seguro. Vamos, que hay Liga. Mucha más, al menos, que hace dos semanas. Y mucho culpa de ello la tiene el hombre- llave de este Campeonato, el asturiano Villa. Un delantero moderno que respira gol, pero que en noventa minutos de juego maneja otros conceptos muy importantes para su supervivencia y la de su equipo. Ayer aprovechó otro resquicio, como una semana antes en Riazor, para armar su pierna y diseñar otra destreza. Otro gol de picaro, pero también de calidad. VALENCIA BARCELONA 1 0 Valencia (4- 2- 3- 1) Cañizares; Miguel, Albiol, David Navarro, Moretti; Albelda, Baraja; Angulo (Rufete, m. 81) Aimar (Hugo Viana, m. 90) Regueiro (Fabio Aurelio, m. 86) y Villa. Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Oleguer (Belletti, m. 56) Márquez, Puyol, Gio; Van Bommel (Silvinho, m. 71) Edmilson, Iniesta; Giuly (Larsson, m. 42) Eto o y Ezquerro. Árbitro Pérez Burrull. Mostró cartulinas amarilas a Angulo, Edmilson, Van Bommel, Márquez, Albelda, Villa y Belletti. Gol 1- 0. m. 43: Villa Se jugaba en 40 metros En una cita tan importante para la esencia de la Liga, Valencia y Barcelona intentaron desde el primer minuto ser lo más consecuentes consigo mismos y sus criterios futbolísticos. No consideraba imprescindible el equipo local el balón y por eso montó su estrategia al contragolpe, presionando fuerte en el centro del campo en busca de explotar la inteligencia de Aimar y el momento lúcido de Villa. Le salió bien. Por el contrario, los azulgrana intentaron olvidarse de todas sus ausencias y jugar como casi siempre lo suelen hacer. Con la posesión del balón como elemento fundamental y la constante de estar cuanto más tiempo mejor en campo contrario. Pero evidentemente aunque el dibujo sea el mismo, los jugadores no lo eran y eso que Rijkaard se olvidó de las especulaciones y sustituyó a los ausentes con relevos naturales, como pueden ser Van Bommel o Iniesta por Deco, Giuly por Messi o Ezquerro por Ronaldinho. Los dos equipos adelantaron sus defensas. El achique de espacios reducía a cuarenta metros la zona donde se movían los veinte hombres de campo y a pesar de no haber metros para jugar, ni tiempo para pensar, se vieron acciones verdaderamente interesantes. Le costaba más al Barça llegar hasta Cañizares que al Valencia abordar el área de Valdés. Curiosamente Villa se vistió con el traje de Aimar y fue quien fabricó desde la posición de medio pun- ta las dos primeras llegadas de los suyos con peligro en sendos balones a Angulo y Regueiro, que no acertaron en dos mano a mano contra el portero azulgrana. Aimar se inventó la tercera en un maravilloso, extraordinario, control orientado con el que bajó un balón que le llegaba desde cuarenta metros de distancia y otros tantos de altura, pero remató contra el muñeco. Según avanzaba ese primer tiempo, el Valencia fue a más y el Barça, a menos. Perdieron los azulgrana a Giuly, lesionado, y aprovecharon los blancos el regalo de Valdés cuando la primera parte tocaba a su fin. Al portero la memoria le jugó una mala pasada. Cuando recibió el balón de Gio debió pensar que en el encuentro de la primera vuelta ya la pifió en un balón parecido... y dicho y hecho. Sin ninguna presión, entregó el balón a Villa y el asturiano, de primera, picó el balón con tanta astucia como puntería. Su decimoquinto gol de la Liga y otra muesca de su calidad y olfato. La segunda parte fue totalmente distinta. Mandó el marcador. El Valencia no se anduvo con remilgos. Fue a asegurar su ventaja descaradamente y de la presión del primer tiempo pasó a un repliegue absoluto con todo el equipo por detrás de la pelota. Justo lo que más daño hace al Barça, que aunque pasó a dominar totalmente, a hacer el balón suyo, apenas encontró resquicios para superar tan numantina defensa. De hecho sólo tuvo una ocasiónocasión para empatar y el remate de Larsson lo sacó Cañizares con el pie derecho. Lo demás fue un ataque carente de profundidad y ni el mismísimo Eto o tuvo oportunidad de evitar la segunda derrota consecutiva de su equipo. Un resultado que aviva la Liga. David Villa y Samuel Eto o, goles de todos los colores, cita de francotiradores. Los dos delanteros con mejores números de la Liga se enfrentaban ayer en Mestalla en un duelo en la cumbre del que salió victorioso el jugador valencianista por partida doble: marcó y su equipo venció, mejor imposible. Era el regreso del camerunés al Barcelona después de su participación en la Copa África. Y volvía a un equipo mermado con las bajas de sus tres socios de mayor confianza- -Leo Messi, Deco y Ronaldinho- Con este panorama Eto o asumió el cometido de cargar con el equipo- -aunque no diera los resultados esperados- -y saludó con un beso en la mejilla a todos sus compañeros antes de que arrancara el encuentro, intentando transmitir ese carácter ganador que le caracteriza. MARCAJE A LOS DOS MEJORES GOLEADORES DE LA LIGA El delantero del Valencia sigue en estado de gracia y fue el autor del gol de su equipo al aprovechar un grave error de Valdés El guaje fue Villa y Eto o no supo ser Ronaldinho ENRIQUE YUNTA Eto o no lo tuvo fácil. En vista de que no recibía la pelota fue a buscarla hasta su propio campo, pero franquear la muralla del Valencia se presentaba harto complicado. Se vació con gritos, dando órdenes y asumiendo un rol que sobre el papel no le corresponde, pues lo suyo es estar en el área contraria. Lo notó el Barça, tanto como la falta de un distribuidor para nutrir de balones al africano, que incluso aprovechó la ausencia de estrellas para lanzar alguna falta. En el flanco contrario estaba Villa, tan ambicioso como siempre. Desde el primer instante quedó claro que Puyol se iba a convertir en su pareja de baile. El guaje demostró que vive en estado de gracia y se atrevió con rabonas pases de tacón y asistencias en profundidad jugando más como media punta que como ariete. Y lo hizo a la perfección. Villa es un delantero que combina velocidad con técnica y astucia. Pelea cualquier balón, aunque esté prácticamente perdido. De hecho, su gol fue así. Bueno, en realidad fue merced a un error garrafal de Valdés al filo del descanso- -un calco a lo que sucedió en la primera vuelta- que quiso dejárselo a Puyol y se quedó a medio camino, por donde pasaba el 7 del Valencia. Evidentemente era irrechazable este regalo y el asturiano picó por encima del meta. Decimoquinto tanto de Villa, que sigue acercándose a Eto o en la pugna por ser el máximo realizador.