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ABC LUNES 13 2 2006 Cultura 59 FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN Robert Altman enmascara su testamento entre una declaración de amor al country Sorprende en la competición una pequeña e intensa película bosnia, Grbavica E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL BERLÍN La Sección Oficial proponía ayer una confrontación interesante: uno de los grandes de la costa Oeste el veterano e imprevisible Robert Altman, contra uno de los indiscutibles de la costa Este el chino Chen Kaige. A prairie home companion un divertimento lucido y musical resuelto con brillantez por el americano, contra La promesa una de esas increíbles telas de colores y coreografías, de batallas y romances épicos, tan habituales últimamente de la pujante e imaginativa cinematografía china. Pero, lo que son las cosas: por encima de una y otra se colocó una película diminuta, sencilla y de una sinceridad abrumadora, desconcertante. Una película serbia hecha por la debutante Jasmila Zbanic, titulada Grbavica e interpretada por una especie de Ana Magnani llamada Mirjana Karanovic; o bien una, o la otra, o ambas mirarán alguno de los osos de cerca. Grbavica es el nombre de un barrio de Sarajevo y allí se cuenta la historia de una mujer y de su hija, la cual cree que su padre fue un héroe que murió en la guerra, cuando en realidad es la consecuencia de la violación que sufrió su madre por parte de un soldado serbio. Todo está hecho y contado con pulcritud dramática, sin cargar la suerte y con naturalidad y franqueza; la historia viene aliñada con un dibujo actual y turbador de una ciudad presa de la angustia y entre los rescoldos todavía del delirio. Grbavica es una de esas películas que tapan siendo casi transparentes y que pesan sin ser pesadas. De todos modos, el gran acontecimiento era, sin duda, la vuelta del octogenario Robert Altman, y con una película que tiene todo el aspecto y la vocación de un testamento: el sentido del humor macabro, el juego con la muerte, los diálogos, las picardías y procacidades, la sensación crepuscular tanto de la historia como de los personajes que la invaden... Altman filma eso que tan bien sabe: un enorme show en directo, el último programa de radio del presentador Garrison Keillor, quien se interpreta de modo maravilloso, con una voz y un estilo a los que nuestros musicales no nos tienen muy (nada) acostumbrados. Todo el mundo sabe que Meryl Streep es una gran actriz, lo cual no le impide al tiempo ser una magnífica cantante de country igual que Lily Tomlin. Ver las actuaciones llenas de fuerza y gracia de Woody Harrelson y John C. Reilly, ambos AFP Marilyn en el país de las maravillas Marilyn Manson, el rey del glam visitó ayer la Berlinale para anunciar que rodará en verano su primera película, titulada Phantamasgoria. The visions of Lewis Carroll y en la que el músico quiere recoger las obsesiones del autor de Alicia en el país de las maravillas con una niña llamada Alicia. El filme estará protagonizado por el propio Mariyln Manson y por la modelo Lily Cole, que acompañó a Manson en la presentación. campestres, groserotes, apaletados y con un ritmo de batidora, lo ponen a uno ante el título de una tesis prácticamente hecha sobre el cine en general y el español en particular: Lo que los actores hacen y deshacen En fin, A prairie home companion es chispeante y rítmica, pero tambien cínica y funeraria. Chen Kaige presentaba fuera de competición su visión de la épica y la lucha en la China imperial tal y como ya han hecho todos los grandes directores chinos, y más de una vez; que les pasa a estos cineastas lo que a los españoles con la guerra civil y aquellas peliculas de tazones desconchados. La promesa es un espectáculo tan hipnotizante y sugestivo como un pulpo director de orquesta; los vuelos, las peleas, los personajes, las masas de colores y movimientos, los almendros preñados de flor, el vestuario (a la altura y jaez de una entrega de los Goya) A la historia que se cuenta le pasa un poco lo que a todas éstas, que uno va perdiendo el hilo como si fuera tirando de él una liebre y que, según se acerca el final, adquiere una ínfulas románticas y unos ardores un tanto remilgados contra los que conviene estar preparados. Pero, ya sabiéndolo...