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ABC LUNES 13 2 2006 Nacional 15 LA LUCHA INTERNA EN EL PSC EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN Maragall se reivindica como presidente del Estatuto para repetir como candidato Hace saber al PSC que le sobran ganas y fuerzas para enfrentarse a Mas manejan los nombres del ministro Montilla y del consejero Castells como posibles sucesores, pero ninguno es tan conocido como Maragall I. A. BARCELONA. Pasqual Maragall ha repetido hasta tres veces en las últimas semanas que le sobran ganas y fuerzas para repetir candidatura a la presidencia de la Generalitat y que, de hecho, su programa exige dos legislaturas. Síntoma inequívoco de que las especulaciones sobre su continuidad al frente del gobierno catalán y del PSC han hecho mella. Maragall sabe, sin embargo, que de momento sigue siendo el mejor candidato posible para los socialistas catalanes, por mucho que incomode a José Luis Rodríguez Zapatero y, especialmente, a algunos de sus ministros. Los relevos naturales pasan por dos nombres: el primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla, o el consejero de Economía de la Generalitat, Antoni Castells, pero ninguno de ellos alcanza el nivel de conocimiento de Maragall. Además, dos factores clave que cuestionan ese relevo. En primer lugar, el PSC sabe que el presidente del Estatuto es el mejor título imaginable para un candidato autonómico. Y en segundo lugar, no puede olvidar que las elecciones autonómicas son siempre la convocatoria más adversa, en la que el millón y medio de votantes conseguido en las últimas generales baja invariablemente hasta el 1,1 millones de votos en los que Maragall ha establecido la mejor marca socialista. Ambos factores juegan a favor de Maragall, pero el president sabe que, pese al cierre de filas escenificado por el PSC esta semana, su posición se ha debilitado sustancialmente desde que llegó a la presidencia de la Generalitat. De hecho, el mejor ejemplo de la debilidad de su posición al frente del PSC se pudo ver hace apenas tres meses, cuando el líder socialista intentó llevar a cabo una remodelación de su gobierno frenada, en primer lugar, por el propio PSC. Apenas cerrado el debate estatutario catalán, Maragall intentó afrontar una reforma del gabinete que daba al traste con los equilibrios de poder pactados en el Tinell, y no contento con eso, lo consultó con ERC antes de dar aviso a su propio partido. El resultado fue un José Montilla encendido tras haber sabido de sus intenciones por el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Puigcercós, y el portavoz del PSC, Miquel Iceta, cuestionando en público la reforma. Tras cuatro días de tira y afloja, Maragall tuvo que dar marcha atrás en el Parlamento autonómico, ratificando b Los socialistas catalanes Maragall, junto a Manuela de Madre, número dos del PSC su total confianza en los 16 miembros del Ejecutivo catalán, que llevaban días viendo quinielas en los medios de comunicación. Un resultado que dejó claro quién manda en el PSC y en un gobierno tripartito hipotecado por los intereses partidistas de cada uno de sus miembros. YOLANDA CARDO Un experto en patinazos Igual de sintomática fue la primera crisis del tripartito, la provocada por la entrevista de Josep Lluís Carod- Rovira con dirigentes de ETA. Cuando ABC hizo público el encuentro mantenido en Perpiñán, Zapatero- -entonces candidato a la presidencia del Gobierno- -exigió el cese del líder de Esquerra y Maragall se opuso a tal intromisión del secretario general del PSOE en su gobierno. El pulso duró dos días, tras los cuales Maragall destituyó a Carod como consejero jefe, aun- que el líder de Esquerra siguió en el Ejecutivo catalán como ministro sin cartera Hasta que un mes después ETA decretó la tregua en Cataluña y la situación se hizo insostenible. Ambos casos sirven para ejemplificar que los patinazos de Maragall son la mejor manera de acabar con la autonomía del PSC respecto al PSOE y la teórica obediencia jerárquica del búnker socialista. Pero estos episodios, como el del 3 la corona de espinas o, más recientemente, su intromisión en la estrategia del PSOE, también demuestra la inestimable capacidad de supervivencia de un político que en 1997 abandonó el Ayuntamiento de Barcelona tras perder la batalla por el control del partido frente a los capitanes del PSC y dos años después volvió de su retiro en Roma investido como líder salvador del socialismo catalán ante el reto del postpujolismo. Tres de cada cuatro españoles, entre ellos la mitad de los catalanes, no creen que Cataluña sea una nación ABC MADRID. El 76,3 por ciento de los españoles, y entre ellos el 49,4 por ciento de los catalanes, considera que Cataluña no es una nación, según un sondeo del Gabinet d Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) que ayer publicó El Periódico de Catalunya Entre los catalanes, el 46,8 por ciento sí cree que su Comunidad es una nación. El estudio señala que el 54,3 por ciento de los consultados ve a España como una única nación y el 39,8, como un Estado plurinacional. Según ese sondeo, el 49,4 por ciento de los consultados también considera que Cataluña es insolidaria con el resto de Comunidades autónomas, frente al 38,4 por ciento que no lo percibe así. Respecto al proceso de reforma del Estatuto, el 54 por ciento se define insatisfecho con el acuerdo alcanzado entre PSOE y CiU y la misma proporción considera que el texto debilita la unidad de España, aunque el 62 por ciento cree que las autonomías deben gozar de más competencias.