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ABC DOMINGO 12 2 2006 95 Televisión y radio Estoy por ti el espacio presentado por Michel Brown (en la foto) recibirá el próximo martes a dos parejas de enamorados que competirán entre sí por un romántico viaje a Venecia para celebrar el Día de San Valentín Oprah, la reina del cotilleo en EE. UU. se expande a la radio digital por 46 millones de euros P. R. CORRESPONSAL WASHINGTON. Oprah Winfrey, la afroamericana que ha sabido convertir un programa de cotilleo televisivo realizado desde Chicago en un boyante imperio multimedia, ha decidido expandirse también al terreno de la radio. La que pasa por ser la mujer más influyente en la comunicación de masas de Estados Unidos acaba de firmar un contrato de tres años por valor de 55 millones de dólares (unos 46 millones de euros) para contar con su propio canal de radio dentro del servicio digital XM. El nuevo proyecto, que empezará sus emisiones en septiembre, se llamará Oprah y amigos y emitirá programación centrada en cuestiones de interés para un público femenino aprovechando los contenidos e invitados del show de Winfrey en televisión y su revista mensual en la que invariablemente esta polivalente estrella ocupa la portada. La diva mediática también participará en un especifico programa semanal de media hora de duración. A la izquierda, el auténtico Edward R. Murrow. Sobre estas líneas, el periodista interpretado ahora por David Strathairn El verdadero Edward R. Murrow La película Buenas noches y buena suerte ayuda a redescubrir la elocuente figura de uno de los héroes más legendarios y citados del periodismo televisivo PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Para ser una profesión pendiente de explicar lo que pasa y, si es posible, lo que va a pasar, el Periodismo suele acarrear una llamativa carga de nostalgia. La celebrada película Buenas noches y buena suerte -con sus seis nominaciones para los Oscar por el meritorio relato de George Cloney sobre el legendario Edward R. Murrow durante la histeria anticomunista de los años cincuenta en EE. UU. -está sirviendo como munición para esa querencia a ensalzar tiempos pasados con más periodistas que comunicadores La saga del fumador, elocuente y complicado Murrow comienza cuando en 1937, es enviado por la cadena CBS a Europa para organizar una red de corresponsales ante el cataclismo bélico que se avecina. Sus magistrales y pioneras emisiones trasatlánticas sirvieron para explicar a los estadounidenses la solitaria y precaria resistencia de Gran Bretaña ante la imparable ofensiva de los nazis. Guerra que terminaría de contar, siempre en primera fila, hasta la caída de Berlín. A su vuelta a casa, durante la infancia de la televisión, el periodista saltaría a ese nuevo medio con ayuda de su productor, Fred Friendly (el personaje interpretado por Clooney en la película que lleva por título la frase que se convertiría en despedida habitual de Murrow) Como ha explicado uno de los periodistas de su equipo, ninguno de los dos sabía absolutamente nada sobre cinematografía o televisión, lo único que tenían claro es contar historias, historias importantes El resultado de este empeño fue el programa semanal de reportajes See it now en el que Edward R. Murrow y sus colaboradores fijaron el canon de cómo hacer Periodismo en la primitiva televisión. Con un énfasis en gente no famosa y cuestiones relevantes, el equipo de Murrow centró su atención en 1953 en el caso del teniente Milo Ra- dulovich, reservista cesado de la Fuerza Aérea por las supuestas simpatías comunistas de su familia. Espacio, que pese a la reluctancia de la CBS, consiguió en el plazo de un mes la readmisión del cesado oficial. Guerra de fichajes Aunque el dinero manejado por el imperio Oprah es espectacular, las cifras barajadas por los pujantes servicios digitales de radio en Estados Unidos son todavía más rutilantes. Como referencia obligada destaca el fichaje de Howard Stern, personalidad de radio especializada en provocadores contenidos para mayores de dieciocho años, que en el 2004 firmó un contrato de cinco años con la compañía Sirius valorado en 500 millones de dólares. Mientras que la rival cadena XM se han comprometido a pagar 650 millones de dólares por los derechos de transmisión de las grandes ligas de baseball XM y Sirius se encuentran enzarzadas en dura competencia por conseguir la mejor oferta de contenidos y el mayor número de suscriptores. Cada servicio cuesta aproximadamente unos 10 euros al mes y ofrece docenas de canales especializados sin publicidad que abarcan desde todo tipo de música hasta debates pasando por humor. XM, con base en Washington, ha acumulado una cartera con seis millones de clientes mientras que Sirius, con sede en Nueva York, dispone de la mitad. Precipitó el final de McCarthy El inevitable siguiente pulso de Murrow fue con el senador Joseph McCarthy, el furibundo anticomunista empeñado desde su comité investigador en extirpar la infiltración comunista en todos los rincones de Estados Unidos. El 9 de marzo de 1954, Murrow dedicó su programa- -en su mayor parte realizado a partir de declaraciones e imágenes del propio McCarthy- -a presentar el fanatismo demagógico de este republicano de Wisconsin. El programa de Murrow y la retrasmisión ese año de las pesquisas parlamentarias para erradicar comunistas en el Pentágono, precipitaron el final del mccartismo Las continuas tensiones con los responsables de la CBS, y su propietario William Paley, explican la eventual salida de Murrow y su desembarco en 1961 por nombramiento del presidente Kennedy para dirigir la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) Etapa cercenada por un cáncer de pulmón que le costaría la vida en 1965, a los 57 años, pero no su emblemática fama de valentía, integridad, responsabilidad y maestría periodística. En definitiva, tan bueno como su mito ¿Para qué sirve la televisión? En su famoso y sentimental discurso de 1958 sobre la industria de televisión en Estados Unidos, Edward R. Murrow ya advertía sobre el uso de ese cada vez más dominante medio de comunicación de masas para desmerecer, engañar, divertir y aislarnos A su juicio, la televisión tenía pese a todo un prometedor potencial para enseñar, iluminar e incluso inspirar, pero solamente si se utiliza con esos fines, de otra forma se trata solo de cables y luces en una caja