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84 DOMINGO 12 2 2006 ABC Deportes Robinho, autor del primer y tempranero gol, fue junto a Zidane el mejor jugador del conjunto blanco El fútbol del Madrid quiebra el palo bilbaíno Los de Clemente pegaron mucho, pero opusieron poco fútbol a la mayor calidad de los blancos JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Siempre sucede. Al Madrid le rompen la crisma, bien rota, en un partido, y en el siguiente aparece con el martillo pilón y sangre en la mirada presto a ponerle la cara como un tomate al primero que pase por ahí, en este caso, el Athletic, que el pobre está para pocas proezas. Desde el primer momento, Zidane se hizo cargo del mando del encuentro, con el brillo y el esplendor que le acompañan cuando está bien. Le secundó muy bien Pablo García hasta que Urzaiz cargó con muy mala intención sobre el uruguayo y le mandó al vestuario. Para entonces, el cabreo desmesurado del Madrid por el set de Zaragoza ya se había cobrado un gol. Maniobra de fábula entre Guti y Zidane y magia del marsellés en un paso tremendo a Robinho. Túnel a Lafuente y el primero a la mochila. Lo que siguió después fue un vapuleo tremendo a los leones, que estaban en el rincón desorejados y sin recursos para salir del apuro. Fue un caos el equipo de Clemente, con flanes como centrales y los laterales superados en todo momento. El Madrid saldaba cada ataque con una oportunidad, pero las iba malgastando una tras otra con ATHLETIC REAL MADRID 0 2 Athletic (4- 4- 2) Lafuente; Lacruz, Ustaritz (Murillo, m. 46) Prieto, Amorebieta; Iraola, Gurpegui, Orbaiz, Dañobeitia (Guerrero, m. 71) Aduriz y Urzaiz (Llorente, m. 61) Real Madrid (4- 1- 4- 1) Casillas; Míchel Salgado, Woodgate, Sergio Ramos, Roberto Carlos; Pablo García (Gravesen, m. 24) Cicinho (Raúl Bravo, m. 87) Zidane, Guti (Baptista, m. 89) Robinho; y Ronaldo. Árbitro Ramírez Domínguez (Andaluz) Amarilla a Aduriz, Woodgate, Sergio Ramos, Amorebieta, Salgado, Gravesen y Guerrero. Goles 0- 1, m. 5: Robinho. 0- 2, m. 90: Raúl Bravo. taba Yeste, que es crucial en este equipo. Nada que decir, nada que crear, sólo inquietando con los pelotazos largos porque arriba sí tiene algo el equipo: la altura de Urzaiz y la continuidad de Aduriz, que crearon lo poco que le llegó a Casillas. Con todo, en el cambio de Pablo García por Gravesen perdió fútbol el Madrid, que se tomó muchos respiros, los suficientes como para no dejar listo el partido cuando más favorable lo tenía. Ronaldo estuvo torpón en ese tramo decisivo, algo raro en el brasileño, pero aún así el que rozaba el guantazo definitivo en cuanto pasaba del medio campo era el Madrid. Juego muy bronco Que el Athletic se fuera al descanso con solo un gol en el zurrón fue un auténtico milagro, pero fue justo eso lo que le permitió llegar con algo de vida al vestuario y con el partido abierto para intentar remontarlo en la segunda mitad, con nada de fútbol pero sí con empuje y músculo, que es lo único que tiene el equipo en estos momentos de vacas muy, pero que muy flacas. En la continuación el bajón físico de Guti y de Zidane ayudó a la reacción del Athletic, eso y el árbitro, que era malísimo y si ya perdonó la tarjeta na- peligrosa indolencia. Lafuente tuvo buena parte de culpa en salidas arriesgadas y desesperadas, pero siempre acertadas. El Athletic tiene poco que oponer a esta clase de juego. Toca Zidane, se revuelve, deja sentado a uno, pared con Guti, deja sentados a dos, los centrales llegando a destiempo, Robinho brujuleando por la izquierda y los de casa buscando sombras. Y cuando recuperaban el balón no es- ranja a Urzaiz por lo de Pablo García luego hizo lo mismo con una terrible entrada de Amorebieta a Cicinho, que era de tres cartulinas rojas seguidas (como luego otra postrera de Lacruz a Guti) Pegaba mucho el Athletic como única manera de nivelar el partido, pero el árbitro, una auténtica calamidad, se lo consentía todo. El Madrid especuló entonces demasiado y Ronaldo, lento y torpe, estropeaba todo lo que le creaba Zidane. El Athletic recuperó algo el pulso con el buen fútbol de Iraola, que apareció en ese momento en el medio bajando el balón e intentando tocar con criterio. Con justicia hay que decir que el árbitro fue malo para los dos porque también se tragó un penalti de Woodgate a Aduriz en el empellón que pegó el Athletic en busca de la igualada. El partido se trabó totalmente. Los locales no encontraban caminos claros, con una ingenuidad pasmosa en todo lo que hacían, y el Madrid erraba en el último pase, con pocas oportunidades en esta segunda mitad. Con el tremendo esfuerzo hecho por los dos, el partido acabó con todos andando. En ese plan el Madrid es insuperable, tanto que remató el partido con una buena contra que remachó Raúl Bravo.