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34 Internacional DOMINGO 12 2 2006 ABC El hombre que todo lo ve En los estertores del Gobierno de Alberto Fujimori, el 29 de abril de 2000, Vladimiro Montesinos, el monje negro del régimen, huía de Perú. Ese mismo día, un militar con aires de Llanero Solitario y su pequeña tropa desafiaron el orden establecido. El coronel Ollanta Humala se daba a conocer como protagonista de una asonada que terminó convertida en la aventura de un puñado de hombres vagando sin rumbo por los valles del sur de Perú. Pasaron varias semanas y el cabecilla y los suyos, como forajidos de película, seguían dando esquinazo a los militares leales que le seguían el rastro. Finalmente los atraparon o se dejaron atrapar; hasta hoy este extremo no está muy claro. La gesta de Ollanta, el que todo lo ve en aimara, tendría un final feliz El Gobierno de Valentín Paniagua reincorporó al coronel y el de Alejandro Toledo le premió con un destino en la Embajada de París, bajo las órdenes de Pérez de Cuéllar. Hoy, con 43 años, confía en culminar aquella hazaña con un triunfo en las urnas. OLLANTA HUMALA Candidato a la Presidencia de Perú Somos nacionalistas porque mi país se ha convertido en una neocolonia El aspirante de la Unión por el Perú sostiene que para el Gobierno yo estoy financiado por Chávez y los cocaleros por el narco. Somos la suma de todos los miedos Reconoce que el régimen chavista es nacionalista y patriótico. En eso lo veo por el buen camino TEXTO: CARMEN DE CARLOS ENVIADA ESPECIAL FOTO: EFE LA PAZ. El coronel retirado Ollanta Humala, de 43 años, se ha destapado como la gran sorpresa de las elecciones que se celebrarán el 9 de abril. Las encuestas lo colocaban disputando el primer puesto con la candidata de centro derecha, Lourdes Flores. El ascenso vertiginoso del militar desató en las últimas semanas una ola de denuncias en su contra y el consiguiente descenso en los sondeos, pero conserva el segundo puesto. Le han acusado de violar los derechos humanos por su presunta participación en la guerra sucia contra el terrorismo de Sendero Luminoso. -Últimamente tiene una avalancha de imputaciones, además de reproches por presuntas actitudes racistas y hasta fascistas. -Me han dicho que tengo el apoyo de las FARC colombianas, del narcotráfico, que soy antisemita, un golpista y que tengo las manos manchadas de sangre... Van a decir de todo, pero la moral y la ética de estos sectores de mi país que están llenándome de insultos no es más grande que un grano de arroz. -También le acusan de estar financiado por el presidente Chávez. -Para el Gobierno de Alejandro Toledo yo estoy financiado por Chávez y los cocaleros por el narco. Somos la suma de todos los miedos. ¿Considera que Chávez es un modelo a seguir para Perú? -El de Chávez es el proceso venezolano, el del cuarto productor de petróleo del mundo. El de Perú es diferente. ¿Si hay coincidencias? Sí, las hay: Ambos somos militares, nos hemos levantado contra un régimen corrupto y ambos hemos sufrido prisión. Reconozco que su Gobierno es nacionalista y patriótico. En eso lo veo por el buen camino. Ahora, su particular enfrentamiento con Estados Unidos es otro tema. -En España y aquí en Bolivia (donde acudió a la investidura de Evo Morales) no se entiende muy bien que es eso del movimiento etnocacerista ¿Qué es lo que proponen? -En realidad el etnocacerista es mi hermano Antauro (preso por sublevarse el año pasado contra el Gobierno de Toledo) Nosotros somos un movimiento nacionalista. El etnocacerismo es una doctrina que nace en el seno del Ejército, en la oficialidad joven contra Sendero Luminoso para ganarse la confianza del pueblo. Se inspiran en la teoría francesa aplicada en Argelia, y en la americana en Vietnam, donde el pueblo no es un factor importante, pero influye lo racial. Ollanta Humala ¿Cuando habla de nacionalismo en Perú a dónde apunta? -A defender la nación, porque Perú ya es una neocolonia. Nuestros recursos naturales están comprometidos con el capital extranjero y no rinden beneficio para nosotros... Nuestro nacionalismo tal vez suene en Europa algo preocupante porque han vivido experiencias desastrosas, por la exacerbación de corrientes nacionalistas, imperialistas y fascistas. Pero no es eso lo que queremos. Si lo comparamos con lo que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, me identificaría con Charles De Gaulle que tuvo que decidir entre aguantar la bota alemana y al gobierno frágil moralmente de Vichy y enarbolar la bandera de la Francia Libre. ¿Cómo querría modificar esta situación? El Estado ha dejado los recursos a empresas extranjeras, como Repsol, que no pagan ni impuestos ni regalías Me identificaría con De Gaulle, que tuvo que decidir entre aguantar la bota alemana y al gobierno de Vichy -Hay actividades estratégicas en las que el Estado tiene que participar. Todo lo que abarca los recursos energéticos: gas, petróleo... el Estado se lo ha dejado a empresas extranjeras, como Repsol, que no pagan ni impuesto a la renta ni regalías. ¿Si ganara qué haría con esas empresas, las nacionalizaría? -No vamos a reestatizar ni a confiscar. No vamos a botar (echar) a ninguna empresa. Respetamos la propiedad privada y las inversiones. Queremos que vengan y que paguen sus impuestos, pero en el sector de hidrocarburos el Estado debe participar con el 49, el 50 ó el 51 por ciento. Mi idea es consolidar grupos nacionales fuertes que puedan salir a competir en la región y en el mundo, y en este momento no los tenemos. Ningún grupo empresarial nacional puede competir con los grupos chilenos, brasileños o argentinos. ¿Y españoles? ¡Españoles. Eso es entrar en ligas mayores! Lo que tiene que hacer el Estado es tratar de fortalecer a esos grupos nacionales y tratar de crear riqueza en el país. ¿Mantiene alguna conexión con Cuba? ¿Yo? Bueno, ¿por qué me pregunta eso? ¿Por qué no me pregunta si tengo nexos con Bush? No mantengo nexos con Cuba, no los tengo. Espero que en algún momento pueda tener la suerte de conocer a Fidel Castro como a tantos líderes históricos en el mundo. -Hay sectores que le critican por alzarse en armas contra Alberto Fujimori, mientras otros le reprochan que lo hiciera tan tarde. -Siempre están los eternos generales que dicen después del combate: ¿Por qué no entró Napoleón por acá? ¿por qué tal militar no entró a España por esta otra parte? El sostén del régimen de Fujimori eran las Fuerzas Armadas. Hacer un levantamiento en esas condiciones era dar un salto al vacío, arriesgar el pellejo, tu estabilidad familiar y tu trabajo. Yo pude haber muerto en eso. El régimen no estaba tan débil, se iba a quedar un año más todavía. Hablé con muchos oficiales y muchos de ellos no llegaron el Día D a la hora H. La cosa no era tan simple. ¿Le traicionaron? -No creo que me hayan traicionado. Yo me tiré a una piscina sin agua y ese es el mérito pero... nadie lo hace. Ese hecho es mi partida de nacimiento en la política para la construcción de una fuerza nacionalista.