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ABC DOMINGO 12 2 2006 Internacional 33 Marie- Ségolène Royal es la primera mujer socialista que puede llegar a presidenta de la República Francesa. Nacida en Senegal, su rival más fuerte es el padre de sus hijos y compañero, François Hollande, actual primer secretario del PS La primera presidenciable socialista TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO FOTO: AFP PARÍS. Es la primera mujer socialista que pudiera llegar a Presidenta de la República. Su primer rival es el padre de sus hijos y compañero, con el que no ha llegado a casarse. Sus enemigos más temibles están en su propio partido, el PS. Tras consagrarla como zapatera sus subordinados la llaman zapaterror Es una mujer atractiva, que gana mucho cuando no desentierra el hacha de guerra de la retórica ideológica, sinuosa y cambiante, según los auditorios. Marie- Ségolène Royal (Dakar, 1953) nació en Senegal, en el seno de una familia numerosa (ocho hermanos) por puro accidente. Su padre, Jacques, coronel de artillería, estaba destacado militarmente en la antigua colonia antes de la independencia. Su adolescencia y primera juventud transcurrieron en provincias (Estrasburgo, Nancy) en un medio rígido y conservador, del que comenzó a independizarse, tímidamente, estudiando ciencias políticas en París. Su compañero, desde entonces, al final de los años 70 del siglo pasado, es François Hollande, actual primer secretario del PS, que también aspira, como ella, a ser candidato a la candidatura socialista a la presidencia de la República. Quizá por vez primera en la historia política de Francia, los dos miembros de la misma pareja sentimental, insensibles al discreto encanto del matrimonio, aspiran al mismo puesto supremo: conquistar la jefatura del Estado, tras la campaña de las elecciones presidenciales de la primavera del 2007. La pareja Royal- Hollande entró en política de la mano de Jacques Attali, antiguo consejero íntimo de François Mitterrand, que los introdujo en el estrecho círculo de los jóvenes consagrados, por aquellos años, a la causa personal del presidente monarca republicano. Fue Mitterrand quién la catapultó políticamente, ofreciéndole un puesto atractivo en varias listas electorales. Desde entonces, el dúo Royal- Hollande ha hecho al alimón política y vida familiar. Con éxito. Él es el líder con muchas aspiraciones de un PS todavía traumatizado y dividido sobre Europa. Ella es, desde el 2004, presidenta de la región de Poitou- Charentes, donde sus subordinados comenzaron a llamarla Zapatero (en discreto homenaje al Zapatero español) antes de consagrarla como Zapaterror alusión a sus métodos expeditivos. Desde el otoño pasado, Ségolène Royal ha sido consagrada por los sondeos como la mujer mejor situada para ganar las próximas elecciones presidenciales. Hoy por hoy, ella es la única aspirante a la candidatura socialista que, según los sondeos, pudiera derrotar a los previsibles candidatos conservadores, Nicolas Sarkozy (ministro Marie- Ségolène Royal en su escaño de la Asamblea Nacional francesa el pasado miércoles Ha ocupado el cargo de ministra delegada para Asuntos Familiares, Pedagógicos y Ecológicos Sus subordinados empezaron a llamarla Zapatero en homenaje al presidente español Ahora han pasado a denominarla Zapaterror en clara alusión a sus métodos expeditivos del Interior) o Dominique de Villepin (primer ministro) Y esa realidad aleatoria de los sondeos que la proclaman candidata virtual del PS ha cambiado su vida. Apoyada por una opinión pública que solo conoce su imagen de mujer atractiva, de la que no se ignoran sus convicciones sobre economía internacional, diplomacia, defensa o seguridad, Ségolène Royal ha descubierto con vertiginosa rapidez la resistencia de sus rivales socialistas, que no dejan de insistir en su inexperiencia (solo ha sido ministra delegada para Asuntos Familiares, Pedagógicos y Ecológicos) y el carácter prematuro de su ambición, nada disimulada. Diversos Ministerios Ministra delegada del Medio Ambiente (1993) la Enseñanza Escolar (2000) la Familia (2001) Familia y Minusválidos (2002) no ha tenido hasta hoy responsabilidades mayores en terrenos estratégicos, como la diplomacia, la justicia, la seguridad o la economía, donde los candidatos a la candidatura rivales avanzan competencias y equipos formados desde hace años. Sin embargo, Ségolène- -como la llama familiarmente la opinión pública- -ha decidido desmarcarse de sus colegas, siendo la primera personalidad francesa que ha tenido la osadía de avanzar tímidamente algunas opiniones positivas sobre el modelo y los resultados de Tony Blair, la bestia negra innombrable para la izquierda francesa, que considera al primer ministro británico como un social traidor Inquietos, el resto de los aspirantes a la candidatura socialista, Lionel Jospin, ex primer ministro, Dominique Straus- Kahn, ex ministro de finanzas, o Jack Lang, es ministro de cultura, denuncian con irritación apenas conteni- da el doble lenguaje de la pareja RoyalHolande. El compañero impide el lanzamiento prematuro de la carrera presidencial socialista, mientras que la compañera ha entrado en campaña, imprevisible. Las elecciones presidenciales francesas suelen decidirse durante los últimos cien días previos al voto final (en mayo del 2007) en un pañuelo de un millón de votos. Sin embargo, las precampañas son larguísimas, agotadoras y suicidas. Los candidatos a la candidatura deben competir a tumba abierta en terrenos complejos e inflamables. Buen conocedor de esa regla de oro de la política francesa, Hollande propone al PS no gastarse prematuramente, y no designar al candidato socialista hasta finales de este año. Sin embargo, la madre de sus hijos no comparte en absoluto esa opinión. Y ha decidido entrar en campaña por la puerta grande de los mejores sondeos. Los elefantes socialistas esperan eliminarla en las escaramuzas palaciegas de la burocracia interna. Ella ha decidido combatir en el terreno neutral de la opinión pública. Antes de poder enfrentarse, en duelo, a Sarkozy o Villepin, la Royal tendrá que eliminar de su camino a la guardia pretoriana de la burocracia socialista. Sin ganar esa batalla fratricida, su ambición política todavía está parcialmente amordazada.