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24 DOMINGO 12 2 2006 ABC Internacional Sharón le gana en el quirófano otra batalla a la muerte en una guerra de larga duración El primer ministro israelí fue operado de urgencia por problemas intestinales crítico, los médicos aseguran que su vida no corre peligro inmediato pero recuerdan que se encuentra en coma desde hace 40 días y que tiene 77 años JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Poco tiene que demostrar ya a estas alturas, tanto a sus seguidores como a sus detractores, muchos en ambos bandos, Ariel Sharón. A sus 77 años de edad, el primer ministro de Israel ha librado casi todas sus batallas, con desiguales resultados, en el frente militar como en la arena política. Ha sido denostado, juzgado, condenado, recuperado, elevado a los altares, ha pasado de villano a héroe, de arquitecto de la ocupación a ingeniero de la evacuación, de no querer ser recibido en casa ajena, ni siquiera por la puerta de servicio, a pasear con la cabeza alta y la sonrisa franca e irónica por las alfombras rojas desplegadas a su llegada. b En estado Heredero de Ben Gurión Pero el hecho de haber cubierto ya casi todas sus etapas- -tenía algunas cuentas pendientes con las que deseaba pasar a la historia de Israel como el heredero de David Ben Gurión, fundador del Estado, -no significa que este guerrero inasequible al desaliento, como él mismo narró en su biografía, cómo no, titulada El guerrero vaya a tirar la toalla en el último momento. Si algo ha demostrado Ariel Sharón desde que el 4 de enero sufriera una hemorragia cerebral masiva, que le condenó a un coma de larga duración, es su ardor guerrero. Hasta el último minuto. Ayer, el mejor ejemplo. A primera hora de la mañana, los médicos que le atienden descubrieron serios problemas en el aparato digestivo del jefe del Ejecutivo hebreo. La situación parecía crítica. Una portavoz del hospital Hadassah de Ein Karem, a las afueras de Jerusalén, aseguraba que la vida de Sharón corría serio peligro. Las televisiones de medio mundo conectaban en directo con el centro médico y repasaban con imágenes y testimonios la vida política y militar de Arik como popularmente se le conoce en su país. Sharón era trasladado de urgencia al quirófano donde se le sometía a una intervención a vida o muerte, según distintas fuentes hospitalarias anónimas. Las más arriesgadas sentenciaban que el primer ministro israelí no saldría con vida de la mesa de operaciones. Otras pronosticaban incluso que moriría al final del día. Todas olvidaron por unos momentos de quién estaban hablando. Y así se demostró a medida que avanzó la jornada. Cuatro horas después de entrar en quirófano, Sharón era llevado a la unidad de cuidados intensivos tras haber superado con éxito su nueva cita a ciegas con el fantasma de la guadaña afilada. Los cirujanos le extirparon 50 centímetros del intestino grueso, en los que habían descubierto importantes daños, incluso gangrena. El portavoz del hospital Hadassah, el doctor Shlomo Mor- Yosef, compareció poco después ante los numerosos medios de comunicación locales y foráneos que hacían guardia en las puertas del centro clínico para negar que la vida de Sharón corriera peligro inmediato, si bien reconoció que la situación era crítica y que, desde luego, la operación de ayer, por muy bien que saliera, no ayudaba precisamente en la recuperación del primer ministro de Israel. Los verdaderos problemas de Sharón no están en el intestino, sino que residen en los 40 días que lleva en coma y en las siete operaciones a las que ya ha sido sometido en apenas cinco semanas a sus 77 años de edad dijo El director del hospital Hadassah informaba ayer del estado de Sharón Los cirujanos le extirparon 50 centímetros del intestino grueso y detectaron gangrena Mor- Yosef. Tantos los hijos del jefe de Gobierno, Omri y Guilad, quienes dieron su visto bueno a la nueva intervención quirúrgica al tener por orden de un Tribunal de Jerusalén la potestad de hacerlo, como sus principales asesores, respiraron algo más tranquilos al final del sabat, que muchos pronosticaban dramático. El primer ministro israelí en funciones y sucesor de Sharón en el Gobier- no y en el partido Kadima, Ehud Olmert, fue informado al minuto de cuanto acontecía en el hospital. Continuidad Y es que Olmert, con o sin Sharón, está decidido a seguir las líneas maestras marcadas en su último mandato por el todavía jefe del Ejecutivo israelí. Así lo ha repetido en más de una ocasión a lo largo de estos 40 días en los que Arik ha permanecido en coma y él ha superado con éxito varias reválidas políticas y diplomáticas. Y así será si, como coinciden todas las encuestas publicadas con tozuda insistencia y frecuencia en este país, el Kadima, el partido creado a finales de 2005 por Sharón a su imagen y semejanza, se impone en las elecciones genera- Un protagonismo perdido J. C. JERUSALÉN. Han pasado tantas cosas en estos últimos 40 días que el grave estado de salud de Ariel Sharón, todavía primer ministro de Israel, había quedado condenado al banquillo de los suplentes. Muy pocos han hablado de Arik Muy pocos han seguido el día a día de una evolución parca, hasta ayer, en noticias. Muy pocos se han acercado al hospital Hadassah en las afueras de Jerusalén para interesarse por la situación del jefe del Ejecutivo. Tantas cosas en efecto se han sucedido en la región sin solución de continuidad desde el 4 de enero que si al final Sharón levantara la cabeza y abriera los ojos se llevaría, incluso él que tenía casi todos los movimientos controlados por adelantado en el complejo tablero de ajedrez de Oriente Próximo, más de una sorpresa. Desde la incontestable victoria de Hamás en las elecciones legislativas palestinas del pasado 25 de enero a la guerra de las caricaturas sobre Mahoma entre Oriente y Occidente, pasando por la cita con luz y taquígrafos a la que han sido convocados Irán y su programa nuclear ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Noticias todas ellas que, de uno u otro modo, favorecen la posición geoestratégica de Israel. Seguro que, una vez abiertos los ojos, levantada la cabeza y conocidas las novedades, Sharón sonreiría sin disimulo. Por ahora, sin embargo, no tiene opción pese a haber recuperado en pleno Rabat el protagonismo perdido.