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18 Nacional LA POLÍTICA ANTITERRORISTA DEL GOBIERNO DOMINGO 12 2 2006 ABC ÁLVARO DELGADO- GAL EL IMPERIO DE LA LEY l miércoles pasado, en la cadena Ser, el ministro de Justicia se refirió a la conmoción causada por las caricaturas de Mahoma. Sostuvo que la libertad no meditada provoca a veces consecuencias catastróficas, y añadió, intrigantemente, que el libertario irresponsable debe responder de ello ¿Qué quiso decir en realidad el ministro? Doy por seguro que no es partidario de que se ponga al director del Jyllands- Posten a disposición de un tribunal islámico. Ni ha podido sugerir tampoco que sea procesado por la justicia de Dinamarca, un país en que está consagrada la libertad de prensa. Por las trazas, el ministro intentó defender la tesis menos extraordinaria de que el director del Jyllands- Posten ha metido la pata. En cierto modo, lleva razón. Pero se trata de una razón irrelevante, habida cuenta que la metedura de pata ha sido respondida con varios asesinatos perpetrados contra inocentes. El hecho de que nuestro Gobierno- -con Zapatero a la cabeza- -no haya dado señales de advertir la desproporción gigantesca, obliga a aclarar algunos puntos básicos. La libertad de expresión no ampara sólo a las opiniones inteligentes o responsables. Ampara a todas las opiniones no delictivas, incluidas las estúpidas o las nocivas. Si la libertad de expresión se reservara sólo a las opiniones virtuosas, sería necesario restablecer la censura, lo que no parece una buena idea. No se sigue de aquí, por supuesto, que la libertad de expresión deba prevalecer siempre sobre otros valores. Ni se sigue tampoco que una sociedad que ha llevado a su máximo grado la libertad de expresión sea por fuerza más civilizada, humana o deseable que una sociedad en que no todo el mundo pueda decir lo que le venga en gana. Probablemente, nos hemos pasado de rosca en Occidente, y remediado con exceso las torpezas en que antes se incurría por defecto. Permítanme que les relate dos historias paralelas, ambas de prosapia americana y sabor artístico literario. En 1921, la publicación por entregas del Ulises de Joyce hubo de suspenderse al entender los tribunales de Nueva York que el libro incurría en un delito de obscenidad. Ulises es una de las obras señeras del siglo E Europa ha reaccionado con flojedad, inhibida por su impotencia contumaz en el escenario internacional y por bolsas de islamismo militante XX, y ahora tendemos a considerar que el entramado institucional que quiso borrarla del mapa encarnaba una visión de las cosas estrecha, mezquina y poco tolerante. Pasemos a continuación a la otra hoja del díptico. En 1987, Andrés Serrano expuso, con el apoyo de una fundación financiada con dinero de los contribuyentes, su Piss Christ una estampa en que se ve un crucifijo sumergido en el orín del artista. Andrés Serrano es un botarate, ganoso de adquirir publicidad ofendiendo toscamente a los cristianos, y no es evidente en absoluto que fuera acertado el uso de fondos públicos para facilitar la circulación de sus botaratadas. Ni siquiera entra en lo evidente que sea magnífica una sociedad en que las botaratadas reciben el trato y reconocimiento de obras de arte. Ahora bien, nadie ha asesinado a Andrés Serrano. Ni siquiera fue procesado por blasfemia, ya que en los Estados Unidos rige la separación entre la Iglesia y el Estado. La presión de los fundamentalistas cristianos consiguió sólo que se limitara por ley el tipo de ocurrencia que está autorizada a promover una institución a cuyo mantenimiento coadyuvan todos los ciudadanos. La lección es contundente. En una democracia, el radio de la libertad de expresión es variable. Lo es, por cuanto varía también el peso que se concede a otros principios en conflicto potencial con aquélla. Si una ola de rigorismo sacudiese de nuevo a los Estados Unidos, y el Ulises contra todo pronóstico, fuese devuelto al estante de los libros nefandos, los Estados Unidos seguirían siendo una democracia. Sólo dejarían de serlo, en el caso de que las prohibiciones se aplicaran arbitrariamente, esto es, no se administrasen a través de jueces constreñidos a invocar la ley en apoyo de sus sentencias. En una democracia, las fronteras las ponen los códigos. No las pone un autócrata, ni tampoco las pone un señor que se siente agraviado por lo que hayan dicho unos periodistas impertinentes. Europa entrecomillaría su vocación democrática, tan pronto recortara sus libertades bajo la presión violenta de los musulmanes fanáticos. Lo que está aquí en juego no es el uso prudente de la libertad, celebrable por definición, sino el imperio y garantía de la ley. Dado, además, que los ataques intimidatorios provienen de fuera, también está en juego la propia soberanía de los estados europeos. Europa ha reaccionado con flojedad, inhibida por su impotencia contumaz en el escenario internacional y por las bolsas de islamismo militante que la inmigración ha creado en el interior del continente. Mal arranque en una carrera que será larga y ocasionalmente atroz. Fernández de la Vega, ayer durante un acto de UGT en Sevilla EFE CiU pide a Zapatero que comparta sus datos sobre ETA en la Comisión de Secretos El PP replica al presidente del Gobierno que no le seguirá para rendirse a ETA con la paz del miedo que debería tener menos sed de poder y más ganas de país y lamenta que nunca sea capaz de decir sí en los grandes temas de Estado M. L. G. F. ABC BILBAO MADRID. El PP no está dispuesto a tender la mano que le reclama el presidente del Gobierno para evitar aventurarse a solas en la peligrosa senda de una negociación con ETA y CiU planteó ayer su derecho a conocer la información de que dispone José Luis Rodríguez Zapatero para presumir que estamos ante el inicio del principio del fin de la banda terrorista. De hecho, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran, anunció que su Grupo pedirá la próxima semana que se convoque una reunión de la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso para que el Gobierno comparta con todos los Grupos la información que dice tener sobre el proceso de paz y que hasta ahora les ha negado. Pero si bien CiU no entró a valorar las convicciones de que presumió Zapatero, el PP sí dejó claro que no se trata de que no desee la paz, sino de que el camino elegido por el presidente del Gobierno obligará al Estado de Derecho a pagar cesiones a los terroristas y por eso es rechazable. El secretario de Justicia e Interior del PP, Ignacio Astarloa, advirtió de que su partido no seguirá a Zapatero en su camino hacia la paz del miedo y la rendición ante ETA como tampoco siguió al PSOE en otras épocas en las que se pretendió combatir al terrorismo al margen de la ley. Durante la inauguración de una sede de su partido b El PSOE dice a Rajoy en Getxo, Astarloa acusó a Zapatero de estar en el yoísmo de yo, mí, me, conmigo acabaré con ETA y le responsabilizó de que se haya roto cualquier acuerdo antiterrorista, tras la afirmación del presidente del Gobierno de que no confiaba en Mariano Rajoy. Astarloa avanzó que el PP no se moverá un milímetro en sus posiciones y tampoco lo harán los ciudadanos porque Zapatero usa engaños para convencer de que hay que pagar un precio político por la paz En idéntica línea se pronunció el portavoz del PP en el Senado, Pío García- Escudero, quien acusó a Zapatero de sembrar con su mensaje la desconfianza entre los españoles, que se preguntan cuál es el precio que está dispuesto a pagar La derecha, fuera de lugar Por el contrario, tanto el Gobierno como el PSOE cerraron filas con su máximo responsable. Desde Sevilla, la vicepresidenta primera, Teresa Fernández de la Vega, subrayó que el PP debería tener menos sed de poder y más ganas de país y que España merece una oposición valiente y responsable, capaz de decir sí en los grandes temas de Estado Es muy difícil trabajar- -se lamentó- -con una derecha que siempre está fuera de lugar Por su parte, José Blanco argumentó que si la eficacia de una política antiterrorista se mide por dos criterios básicos, como son evitar atentados y detener a terroristas el Gobierno está cumpliendo con su deber. Llevamos dos años- -dijo- -sin atentados mortales y se ha detenido a cerca de 200 presuntos terroristas, y eso a Rajoy le parece una vergüenza Para Rajoy- -señaló- -esto no es un motivo de satisfacción sino de crispación