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ABC DOMINGO 12 2 2006 La Entrevista 11 El culto a la cultura sin culto A. A. Los Ángeles. Sobre el asfalto coinciden la escritora Susan Sontag con el director de cine Win Wenders, creador de obras maestras como El amigo americano París Texas Cielo sobre Berlín Sontag le pregunta a Wenders qué hacía un tipo tan culto como él en un país donde prácticamente no existía la cultura. Y el cineasta dirime: ¡Imagina usted mayor felicidad que vivir en un mundo sin cultura! Vicente Verdú doctor en Ciencias Sociales, premio GonzálezRuano de Periodismo, economista, doctor por la Universidad de La Sorbona y miembro de la de Harvard, autor, entre otros ensayos, de El fútbol: mitos, ritos y símbolos Héroes y vecinos Señoras y señores. Impresiones desde los 50 (premio Espasa) El planeta americano (premio Anagrama) El estilo del mundo explica en Yo y tú, objetos de lujo (Debate) -un magnífico y esclarecedor libro, base de futuros análisis sociológicos- -que Wenders se refería a una liberación orgánica, física y mental del peso de la cultura, de la cultura de peso. Ahora, observa, la cultura del consumo se encuentra a punto de exterminar la cultura ilustrada dentro del ascendente capitalismo de ficción. Se perfila, descubre Verdú, un poderoso sujeto protagonista: el sujeto consumidor que ha iniciado su propia liberación tan espectacular como eficiente. Verdú muestra cómo la energía del consumo, la energía del placer, ha ido conformando un tipo de hombre mujer, sujeto objeto, un sobjeto que actúa en busca de una felicidad relacionada con los múltiples nexos con los demás, por superficiales y efímeros que sean los contactos. Al superindividualismo de los años noventa sucede ahora un personismo que busca el trato con los demás como sobjetos, objetos de culto. Contrariamente a los agoreros- -arguye el analista- -nuestro mejor porvenir de seres humanos se decide en este sistema de extroversión que es la cultura del consumo, de la conversación, la conversión y la traducción Uno no puede creerse vivo intelectualmente sin sentir curiosidad por los cientos de millones de blogs que anidan en internet; por los ochocientos millones de personas enganchadas a los foros románticos o por los dos mil millones de mensajes dia- rios que se cruzan los móviles en la tierra. De la invasión de blogs, sólo unos diez mil son conocidos y visitados. El blog nace de una tendencia hiperindividualista o del culto al yo a finales de los años 90. Hay blogs dedicados a gatos, Dios, judo, programas de televisión, fútbol, sexo, recetas de cocina, música, escritura de cuentos... El blogging esculpe microcelebridades y villanos, obreros y bloguesía. Hay una web en donde se cuentan secretos, una forma de poner en común la intimidad. De cada cien usuarios de Internet, de cuatro a cinco están envueltos en algún avatar amoroso surgido en diversos portales. En total: cuarenta y cinco millones de moradores románticos (más de millón y medio españoles) Dos millones de personas frecuentan un sitio que da a conocer aquello que alguien no piensa usar y podría servirle a su semejante. Más de cien millones de chicos as entre 12 y 25 años intercambian a través de los messenger escritos, imágenes o música. Eso demuestra cómo se manifiesta la necesidad de cariño, de amor, de compañía romántica Es el culto a la cultura sin culto ni bibliografía. Vicente Verdú, en su estudio durante la entrevista con ABC -Los socialismos utópicos o científicos, el cristianismo, el nazismo se edificaban con la misma materia prima: la fe ciega. ¿En la cultura del consumo existe la fe ciega? -Todo lo contrario. El consumidor maduro es un ser cínico, escamado y crecientemente infiel a las marcas. ¿Piensa que el deterioro que los políticos se están aplicando a sí mismos conduce inevitablemente a un descrédito de la clase política? -Sin duda alguna. Ante los jóvenes la política ocupa el último lugar entre las instituciones desacreditadas. -Las manifestaciones personistas contra la guerra de Irak no crearon un movimiento, pero sí una masa que se incorporaba. ¿Hacia dónde camina esa masa en el siglo XXI? -Por el momento se dice: NO La nueva generación opone al sistema un anarquismo sin ideología, opone a la escuela o la elección el absentismo o el abstencionismo. En la generación anterior se produjo una guerra de generaciones, pero hoy los chicos pasan de los padres. ¿Cree usted que frente al pesimismo de las últimas décadas el personismo fundará un nuevo humanismo? -Está creando una inesperada trama humana que cada vez tendrá más influencia en el sistema, se trate de la economía o la política, como en los modos y en la calidad de vida. Pero incluso, ya se está viendo, cobrará poder en las protestas contra el injusto orden del mundo. Acabo de leer un artículo en el New York Times que glosa la importancia creciente de las tramas entre las personas, a través de la red. Y son muy importantes tanto en la expresión sobre el consumo como en los acuerdos políticos para votar o no votar. Esa trama interpersonal está formando una nueva clase de realidad muy personista. ¿Qué estila el mundo hoy? -El cambio del conocimiento en profundidad (que viene de la lectura de los libros) por un conocimiento en extensividad (más en superficie) Pero que desdice la idea de la superficie como un valor negativo. Hay un conocimiento intuitivo, más femenino (que se corresponde con el aumento de la feminidad en el mundo) más de primera vista, de intuiciones, de superficies, de piel, que tiene que ver con las visiones de los viajes, con los tratos con los demás, menos profundos, pero más diversos. Ese conocimiento en superficie crea una cultura distinta a la de los libros y tendría que incorporarse a la enseñanza. Pienso que la cultura del consumo ha ido enseñando que ya no hace falta esperar para tener recompensa. -En 1988 escribió usted Días sin fumar ¿Cómo los ha llevado? -La Ley antitabaco es una manera de hacer ver cómo la salud se ha convertido en una normativa sacralizada. Como la naturaleza. O como la misma felicidad, que es una especie de mandato. Ahora hay que ser feliz. Hay libros de todo tipo para hacernos felices. Parece que la demanda de felicidad es ya un bien de consumo de primera necesidad, con todas sus versiones ficticias, pero formando parte de los objetos de consumo del capitalismo de ficción. Ahora habrá un tiempo de acomodación. Días sin fumar es un diario de la experiencia propia de haber dejado el tabaco y de lo que significaba un cambio de identidad. La supervivencia de la Universidad se halla en este mundo actual y no en sus soñados castillos del saber La nueva generación opone al sistema un anarquismo sin ideología, opone a la escuela el absentismo